[Stepan Michajlovič Bagrov]. Es el personaje más notable e importante de la galería de retratos que constituye la Crónica de familia (v.) de Sergej Timofeevič Aksakov (1791-1850).
Es sin duda el retrato del abuelo del autor, de la misma manera que todos o casi todos los demás personajes que a su alrededor se mueven son miembros de su familia, una típica familia de tradiciones patriarcales, de la cual habría de nacer también uno de los principales teorizadores del eslavofilismo, el hijo de Sergej, Konstantin Aksakov. Bagrov, personaje principal del primero de los cinco esbozos que constituyen la Crónica, viene a ser el representante típico de la época anterior a la liberación de los siervos de la gleba.
Indudablemente honrado y noble, es a pesar de todo un hijo de su tiempo, y acepta de lleno la realidad social, de tal modo que los conceptos ligados a la servidumbre de la gleba, desde considerar al labriego como un animal de labor hasta el de la ilimitada tiranía de la familia, se funden en su alma con los de la honradez y la nobleza, sin dar pie a incertidumbres ni remordimiento.
Las figuras de los personajes que le rodean están todas ellas concebidas más o menos en función de esa idea, fundada sobre una natural inteligencia y penetración, pero son inevitablemente expresadas en formas rudas y sencillas. Justo con quienes están a sus órdenes, según la tradición, pero al mismo tiempo irascible; afectuoso como padre, pero al mismo tiempo severísimo, Bagrov es en conjunto una idealización, si se piensa en los demás tipos de la misma época creados por otros escritores, desde Fonvizin hasta Gogol.
E. Lo Gatto

