Autólico

[Autolycus]. Personaje del Cuento de Invierno (v.), comedia de Sha­kespeare (1564-1616). Su nombre procede indirectamente de la Odisea (v.).

Es un di­vertido y simpático tipo de pícaro, ratero bajo apariencias de vendedor ambulante, y sobre todo gran gozador de la vida: su canción «Cuando los narcisos empiecen a brotar» («When daffodils begin to peer», Acto IV, escena 3), prenuncia ya el frescor subyugante de los cantos de Robert Burns (1759-1796).

Autólico es un ladrón distin­guido: no roba con las armas en la mano, cosa que considera vil, sino que se lleva con su gancho la ropa puesta a secar sobre los setos y engaña a los villanos en las fe­rias; pero lo hace todo cantando, y casi podría decirse bailando, con una gracia que sólo habrá de hallar igual en algunos per­sonajes de Watteau, como por ejemplo «El Indiferente».

En la economía del drama, Autólico representa un elemento sobrante: desde que aparece hace el efecto de que intriga, pero en realidad en nada o muy poco contribuye al enredo. Pero desde otro punto de vista, su figura marginal tiene el valor de un indispensable color comple­mentario en un cuadro: su presencia por así decirlo «mercurial», al principio del acto IV, es como un aletazo que disipa la pesada niebla que había estado conden­sándose en los actos anteriores, dejando al descubierto un jirón de cielo azul en la plúmbea atmósfera del drama.

Autólico da el tono para el cambio de clima y es como el «allegretto» que irrumpe en el momento exacto para salvar la laboriosa estructura del drama. Es un anticipo, todavía muy terrestre, de Ariel (v.).

M. Praz