Atila

En la tragedia de su nombre (v.) de Pierre Corneille (1606-1684), Atila se nos presenta como una ruda estatua bárbara, personaje enorme de una fuerza trágica casi romántica. Vehemente y sagaz, cede a los encantos de la mujer, pero nunca pierde de vista sus intereses políticos.

Su final, por lo demás conforme a la historia — una hemorragia mortal — perjudica su grandeza. Su tipo, y casi el mismo asunto, reaparece en Les noces d’Attila de Henri de Bornier (1880) con la diferencia de que en esta obra es Ildiga, hija del rey de los burgundios, quien en la misma noche de sus bodas da muerte al feroz héroe huno.

V. Lugli