Antonio

Personaje de El mercader de Venecia (v.), drama de William Shakespea­re (1564-1616). Contrapuesto a Shylock (v.), debería personificar el mercader cristiano, que presta generosamente sin pedir inte­rés y es modelo caballeresco de hombre dispuesto a arriesgar su fortuna por sus amigos.

Pero su figura tiene escaso relie­ve porque está marcada por el cansancio y la tristeza: solitario, aislado e inclinado al silencio y a la meditación, Antonio, a pesar de figurar en el centro de la escena, parece hallarse al margen de la acción, como si fuera una especie de sombra ale­górica de la amistad desencarnada, sin otra misión que dar testimonio de su ab­negación.

En efecto, si Antonio escapa a la muerte, es casi contra su propia volun­tad. Inaugura, aunque sin darle gran relie­ve por su carácter de personaje de segundo plano, el tipo de hombre que renuncia porque nació para el sacrificio y que ínti­mamente presiente esta suerte y está por ello sumido en continua melancolía.

Sin llegar a ser todavía una figura romántica, puede considerársele una sintomática re­presentación de aquel cansancio de la vida que hacia las postrimerías del siglo XVI venía dibujándose en una civilización que había vivido intensamente y en la que, en medio de la limpidez del Renacimiento, se insinuaba como un presentimiento y un doliente anhelo de lo indefinido, anuncia­dores del Romanticismo.

M. Praz