Amós Barto

[Amos Barton]. Perso­naje de las «Tribulaciones del reverendo Amos Barton», relato de las Escenas de la vida clerical (v.) de George Eliot (1819- 1880).

Barton es un hombre absolutamente vulgar y tan inconsciente de su vulgaridad que llega a ser grotesco. Lleno de buenas intenciones, pero carente de sentido común, jamás da pie con bola; sin tacto ni cono­cimiento de los hombres, no comete más que despropósitos y él es el primer culpa­ble de sus propias tribulaciones.

El arte con que está dibujado este pequeño bur­gués es perfecto; he aquí por ejemplo su presentación, cuando se quita el sombrero: «Podéis ver un rostro flaco, sin ningún color particular, pues incluso la viruela que le atacó parece haber sido de una calidad indefinida y bastarda; unas facciones sin ninguna forma concreta, unos ojos sin nin­guna expresión determinada, y todo ello coronado por un comienzo de calvicie que sube suavemente desde la frente hasta la coronilla».

A pesar de todo, Amos es un buen hombre; estúpido, pedante y pagado de sí mismo, pero no antipático, provoca en nosotros una sonrisa de lástima, pero no llega a irritarnos. «El reverendo Amos no había llegado siquiera al borde del vicio. Sus defectos eran sólo medianos. Su natu­raleza consistía en no destacar en nada, excepto en ser destacadamente vulgar, una especie de quintaesencia de la vulgaridad».

El arte de la novelista nos muestra este personaje, tan típico del espíritu Biedermeier, idealizado y liberado de toda mez­quindad por el dolor, que revela la parte noble y bella de su modesta alma gris.

M. Praz