Agatón

Es uno de los in­terlocutores del – Banquete (v.) de Platón (427-347 a. de C.). Poeta trágico de fines del siglo V, epígono de Eurípides a quien Aristófanes ataca con razón en sus Tesmoforiazusas (v.) acusándole de haber traicionado el gran estilo trágico, Agatón fue sin duda un autor gracioso y amane­rado, y por lo mismo Platón pone en sus labios un discurso tan brillante como ar­tificioso.

Por entonces había obtenido sólo una gran victoria^ teatral, en el año 417/ 416 a. de C. El día anterior había invitado a los coros y sin duda también a los ac­tores que habían contribuido a su éxito. Acudió un gentío. Por la tarde siguiente, al contrario, había invitado a la flor de Atenas, o sea a las mayores celebridades de la ciudad: a los médicos más distin­guidos, al mayor comediógrafo, Aristófa­nes (v.), y al más ilustre filósofo, Sócra­tes (v.). Agatón hacía los honores como dueño de la casa con exquisita distinción.

Pero en el fondo, tanto en sus discursos como en sus obras, no queda la menor huella que revele un sentimiento trágico de la vida. Agatón carece también del sentimiento del mito, al que transfiere en cambio su prodigiosa gracia. A fines del siglo V, vino a producirse en arte y lite­ratura una corriente que podríamos llamar prehelenística. Dentro de ella Agatón es­cribió una comedia, cuyo tema inventó él mismo y a la que dio el título de «La flor»: verdaderamente todo cuanto dice en ella es florido.

El convite termina con un singular trío entre Agatón, el trágico, Aris­tófanes, el poeta cómico, y Sócrates, únicos que siguen discurriendo hasta la aurora, mientras los demás, ebrios, duermen o se han marchado ya. Sócrates sostiene que un buen autor trágico debe ser capaz de escribir también excelentes comedias. Así lo hizo el propio Platón cuando después del trágico Fedón (v.) escribió su Ban­quete.

F. Lion