Max Beerbohm

Nació el 24 de agosto de 1872 en Londres, donde m. el 18 de mayo de 1956. Era hermanastro del célebre actor sir Albert B. Tree.

Estudió en Charterhouse, en el Merton College, y luego en la Uni­versidad de Oxford. Ya antes de terminar sus estudios alcanzó una merecida repu­tación de ensayista con The Incomparable Beauty of Modern Dress, cuyo texto apa­reció en junio de 1893 en la revista univer­sitaria The Spirit Lamp.

Más tarde su fama se consolidó con los escritos publicados en la célebre revista The Yellow Book, en la que entonces colaboraban autores como Wilde, Moore, Symonds y otros, y con los ar­tículos aparecidos en The Saturday Review de Londres; en 1898 llegó incluso a suceder a Bernard Shaw como crítico literario de este último periódico al dejar aquél su car­go.

El libro Around Theatres (1924) con­tiene una selección de esos artículos. Cari­caturista agudo y original, en su produc­ción alternan colecciones de dibujos y obras literarias. A las Caricatures of twenty-five Gentlemen (1896) y a los ensayos reuni­dos en The Works of Max Beerbohm (1896) siguieron El hipócrita feliz (1897), posible­mente su texto más logrado; More (1899), The Poet’s comer (1904), Zuleika Dobson (su única novela, 1911), The second Childhood of John Bull (1991), A Christmas Garland (1912), Fifty Caricatures (1913), Seven Men (1919), And Even Now (1920), Yet again (1923) y The Dreadful Dragón of Hay Hill (1928).

Vivió en Rapallo (Italia) du­rante unos treinta años, hasta el comienzo de la segunda guerra mundial, y volvió allí en 1947, tras una estancia en Inglaterra du­rante la cual los hechos más notables de su actividad literaria fueron dos famosas emisiones por radio y una conferencia sobre Lytton Strachey.

Beerbohm no aludió jamás a los autores que influyeron en su formación de escritor; pero resulta fácil comprender que su lozano humorismo y su estilo equilibrado e intelectualista, adornado a veces con citas griegas y latinas, proviene directamente de la tradición del siglo XVIII inglés. Quizá por esta razón influyó a su vez en autores como Aldous Huxley y otros de carácter parecido.

R. Sanesi

Harriet Elizabeth Beecher Stowe

Nació el 14 de junio de 1811 en Litchfield (Connecticut) y m. el 1.° de julio de 1896 en Hart­ford. Más que Norteamérica fue Nueva In­glaterra la cuna y la patria de la autora.

Formó parte de una numerosa prole de fie­les siervos del Señor, cuyo progenitor era el reverendo Lyman Beecher, evangelista mili­tante y defensor de la ortodoxia puritana en la tradición de Jonathan Edwards (v.).

For­mada en un ambiente de severo puritanismo, el Antiguo Testamento y los textos de los teólogos puritanos fueron las lecturas pro­pias de su infancia, que la muchacha asimi­ló con la misma alegría apasionada con que admiró las bellezas naturales de Nueva In­glaterra.

Un temperamento exuberante que, en otro medio, hubiera intentado desaho­garse en los escenarios o entre la alta so­ciedad, desplegóse, en cambio, en la doble forma de expresión consentida por su ambiente: de un lado, una rica vida interior inclinada al análisis espiritual, intensamente dramática — a menudo hasta melodramá­tica—, y muy semejante (excepto en sus formas concretas) a la de la poetisa contem­poránea Emily Dickinson (v.); por otra par­te, un interés diligente hacia la edificación y el mejoramiento de la humanidad.

En 1832 el reverendo Beecher se trasladó a Cincinnati, junto a la frontera de Ohio, para fundar allí un seminario teológico; sus hijos le acompañaron. Harriet, entristecida por la nostalgia de la tierra nativa, halló, entre los quehaceres domésticos y el tra­bajo docente, tiempo necesario para escri­bir los bocetos pietistas de «escenas y tipos de los descendientes de los peregrinos», publicados luego bajo el título The Mayflower (1843).

En 1836 se había casado con un colega de su padre, el reverendo Calvin Stowe, «especie de querubín eclesiástico ves­tido de pastor», al cual dio seis hijos. An­dando el tiempo, las simpatías de la escri­tora fueron inclinándose hacia el movimien­to antiesclavista; y cuando en 1850 volvió a Nueva Inglaterra, sus reflexiones acerca de la esclavitud alcanzaron un intenso fer­vor, el resultado inmediato del cual fue La cabaña del tío Tom (v.).

Beecher Stowe creía que el verdadero autor del libro era Dios, de quien ella habría sido tan sólo fiel ama­nuense; sea como fuere, la obra ofrecía profundas (aun cuando rudimentarias) reac­ciones espirituales, accesibles únicamente a un gran escritor melodramático, y alcanzó al momento una fama internacional tan con­siderable que muy pocos son los parango­nes posibles a este respecto en el ámbito de la historia literaria.

Siguieron luego dos viajes a Europa; una obra polémica en res­puesta a las críticas del Sur; una continua­ción de La cabaña del tío Tom titulada Dred: A Tale of the Dismal Swamp, nota­blemente inferior; numerosos textos polémi­cos y didácticos, entre los cuales figuraba un célebre escrito en el que acusaba a lord Byron de incesto (Lady Byron Vindicated, 1870); y una larga serie de novelas dedi­cadas a una afectuosa descripción de cuanto más amaba: las maneras, las costumbres y la compleja vida interior de la Nueva Ingla­terra puritana, en cuyo campo la penetrante agudeza de la autora no se ha visto supe­rada (v. El cortejo del pastor).

Beecher murió en Hartford, a los 85 años, con su moral ínte­gra, la imaginación puritana aún fértil y la diligencia evangélica todavía intacta. Su nombre se había difundido ya por todo el mundo.

S. Geist

Joseph Bédier

Nacido en París el 28 de enero de 1864 y m. en Le Grand-Serre (Dróme) el 29 de agosto de 1938. Discípulo de Gaston Paris y de Ferdinand Brunetière, a partir de 1889 desempeñó la cátedra de filología románica de la Universidad de Friburgo (Suiza); allí publicó, en 1890, su pri­mera obra : la edición crítica del Lai de l’ombre.

Algunos años después volvió a Francia para enseñar en la Universidad de Caen y en la École Normale Supérieure; luego, en 1903, sucedió a Gaston Paris en el Collège de France, hasta 1936. Ingresó en la Academia Francesa en 1920. Además del importante estudio sobre los Fabliaux (1893), publicó (1902) el Roman de Tristan et Iseut (v. Tristan), genial refundición mo­derna de la antigua leyenda. En 1902-04 aparecio la del Tristan, de Thomas, y en 1907 salieron las dos versiones de Folie Tristan; de 1921 data la edición crítica de la Chan­son de Roland.

Sin embargo, la fama de Bédier se halla vinculada sobre todo a las Leyen­das épicas (v.), obra monumental que ha renovado profundamente los estudios refe­rentes a los orígenes de la épica francesa, y vive todavía — tras las investigaciones posteriores que en parte han concretado sus conclusiones — por el gusto y el fino senti­miento poético unidos a su agudeza histó­rica y filológica.

M. Pasquali

Juan Francisco Bedregal

Escritor y jurista boliviano n. en La Paz en 1883 y m. en 1945. Profesor de la Facultad de Dere­cho y rector de la Universidad Mayor de San Andrés, de La Paz.

Hombre culto, repo­sado y de fina ironía, hace un análisis so­cial de su país y de su tiempo en La máscara de estuco (v.). De formación romántica y con criterio abierto para las corrientes modernistas, dedicóse con ahínco a cuidar la pureza del idioma; correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua, fun­dó la Academia Boliviana de la Lengua y fue su primer presidente; también presidió la Fundación Universitaria Patiño.

Su labor literaria no es extensa: poeta elegante y sencillo, tuvo sus momentos de narrador (Cuentos), de preceptista (Resumen de Pre­ceptiva Literaria) y de crítico (Estudio sin­tético de la literatura boliviana, 1910 a 1924); pero lo más interesante de su pro­ducción se encuentra en La máscara de es­tuco, ya citada, y en su otro libro Figuras animadas, conjunto de breves ensayos de fondo filosófico, entre los que figura una curiosa evocación cervantina titulada Don Quijote en la ciudad de La Paz.

J. Sapiña

Giulio Bechi

Nacido en Florencia el 20 de agosto de 1870 y m. el 28 del mismo mes de 1917 en una operación bélica de la pri­mera guerra mundial.

Fue militar, y todavía muy joven participó en las campañas ita­lianas en África de 1895-96. Vuelto a su patria escribió y publicó Tra il bianco e ií ñero, bozzetti e scarabocchi (1898), en los que se reveló autor espontáneo y animado.

La acción contra el bandolerismo sardo (1899) proporcionóle el tema de otro de sus libros más logrados: Caza mayor (v.). Si­guieron luego I racconti di un fantaccino e I racconti del bivacco. Bechi intentó asimis­mo la novela (El capitán Tiemblalatierra, v., I seminatori, v.) y la comedia (Per lei).

C. Falconi