Nació el 14 de junio de 1811 en Litchfield (Connecticut) y m. el 1.° de julio de 1896 en Hartford. Más que Norteamérica fue Nueva Inglaterra la cuna y la patria de la autora.
Formó parte de una numerosa prole de fieles siervos del Señor, cuyo progenitor era el reverendo Lyman Beecher, evangelista militante y defensor de la ortodoxia puritana en la tradición de Jonathan Edwards (v.).
Formada en un ambiente de severo puritanismo, el Antiguo Testamento y los textos de los teólogos puritanos fueron las lecturas propias de su infancia, que la muchacha asimiló con la misma alegría apasionada con que admiró las bellezas naturales de Nueva Inglaterra.
Un temperamento exuberante que, en otro medio, hubiera intentado desahogarse en los escenarios o entre la alta sociedad, desplegóse, en cambio, en la doble forma de expresión consentida por su ambiente: de un lado, una rica vida interior inclinada al análisis espiritual, intensamente dramática — a menudo hasta melodramática—, y muy semejante (excepto en sus formas concretas) a la de la poetisa contemporánea Emily Dickinson (v.); por otra parte, un interés diligente hacia la edificación y el mejoramiento de la humanidad.
En 1832 el reverendo Beecher se trasladó a Cincinnati, junto a la frontera de Ohio, para fundar allí un seminario teológico; sus hijos le acompañaron. Harriet, entristecida por la nostalgia de la tierra nativa, halló, entre los quehaceres domésticos y el trabajo docente, tiempo necesario para escribir los bocetos pietistas de «escenas y tipos de los descendientes de los peregrinos», publicados luego bajo el título The Mayflower (1843).
En 1836 se había casado con un colega de su padre, el reverendo Calvin Stowe, «especie de querubín eclesiástico vestido de pastor», al cual dio seis hijos. Andando el tiempo, las simpatías de la escritora fueron inclinándose hacia el movimiento antiesclavista; y cuando en 1850 volvió a Nueva Inglaterra, sus reflexiones acerca de la esclavitud alcanzaron un intenso fervor, el resultado inmediato del cual fue La cabaña del tío Tom (v.).
Beecher Stowe creía que el verdadero autor del libro era Dios, de quien ella habría sido tan sólo fiel amanuense; sea como fuere, la obra ofrecía profundas (aun cuando rudimentarias) reacciones espirituales, accesibles únicamente a un gran escritor melodramático, y alcanzó al momento una fama internacional tan considerable que muy pocos son los parangones posibles a este respecto en el ámbito de la historia literaria.
Siguieron luego dos viajes a Europa; una obra polémica en respuesta a las críticas del Sur; una continuación de La cabaña del tío Tom titulada Dred: A Tale of the Dismal Swamp, notablemente inferior; numerosos textos polémicos y didácticos, entre los cuales figuraba un célebre escrito en el que acusaba a lord Byron de incesto (Lady Byron Vindicated, 1870); y una larga serie de novelas dedicadas a una afectuosa descripción de cuanto más amaba: las maneras, las costumbres y la compleja vida interior de la Nueva Inglaterra puritana, en cuyo campo la penetrante agudeza de la autora no se ha visto superada (v. El cortejo del pastor).
Beecher murió en Hartford, a los 85 años, con su moral íntegra, la imaginación puritana aún fértil y la diligencia evangélica todavía intacta. Su nombre se había difundido ya por todo el mundo.
S. Geist

