Kir Ianulea, Ion Luca Caragiale

Narración del escritor rumano Ion Luca Caragiale (1852-1912). publicada en 1910. El gran jefe de los de­monios, Dardarot, cansado de oir que todas las almas que llegan al infierno culpan de sus pecados a las mujeres, convoca una asamblea de diablos y manda a Aghiujá, el más pequeño y cómico de ellos, que vaya a la tierra bajo apariencia humana, que se case, que viva con su mujer durante diez años y luego que vuelva al infierno y les haga relación de todo lo que ha pasado. Aghiujá escoge Bucarest. Se establece en una bella mansión con el nombre de Kir Tanulea y se casa con una graciosa mucha­cha, Acrivita, hija de un rico comerciante. Pero ésta que, mientras estaban prometi­dos, era buena y dulce, después de casa­dos, se revela dominante y malvada. La vida se le hace imposible a Kir lanulea, porque la mujer le llena la casa de invitados, gasta sin medida, le hace escenas de celos, vende todos los objetos de valor, le pide dinero para dotar a sus hermanas y colocar a sus hermanos, hasta que él, acosado por los acreedores, se ve reducido a la más negra miseria y obligado a huir, un hom­bre, Negoitá, le esconde y le salva, y Ianu­lea, para recompensarle, después de haberle revelado su verdadera naturaleza, le dice que entrará en el cuerpo de mujeres ricas y solamente podrá salir por orden suya; así podrá hacerse pagar con esplendidez por los maridos, que le creerán un gran médico.

Después de haberle hecho ganar fuertes sumas, lanulea se cansa de ayu­darle y, cuando Negoijü es llamado a la corte para curar a la hija del Príncipe no consigue expulsar el demonio de su cuerpo. Entonces pide que sea llamada una mujer, Ja única que puede curarle, Acrivita, y la­nulea, con sólo oir el nombre de su mujer, huye de la muchacha dejándola sana. Ne­goitá se hace rico y apreciado, y lanulea vuelve finalmente al -infierno donde pide a Dardarot que su esposa y su amigo sean destinados al paraíso, pues no quiere ver­les nunca más, y que le deje dormir durante trescientos años. Narración fantástica, ins­pirada en la Historia del diablo que se casó (v. Belfagor) de Maquiavelo. Kir lanulea es, con todo, una viva representación de la vida rumana de la época Ianariota. Los usos y costumbres de los negociantes, sus relaciones comerciales con Brasov y con Leipzig, sus relaciones con los boyardos y los príncipes, la vida cortesana, son perfilados con una vivacidad que contribuye a au­mentar el humorismo de la narración.

G. Lupi

Kitab Al Mamālik Wa-L-Masālik, Abū ‘Ubayd ‘Abd Allāh al-Bakrī

[Libro de los reinos y de los cami­nos]. Obra del geógrafo arabígoespañol Abū ‘Ubayd ‘Abd Allāh al-Bakrī (muerto en 1094). Aunque el autor nunca salió do Es­paña en esta obra, al igual que en la titulada Mu‘ ŷam mā ista’ ŷama (v.), realizó una buena compilación, valiéndose de nu­merosas fuentes, obra en la que siempre se aprecia la curiosidad del autor, y sobre todo sus dotes de ordenación. La obra sólo nos es conocida fragmentariamente (aunque muchos de los fragmentos yacen inéditos). Dejando aparte la introducción, el conjunto se presenta bajo forma de itinerarios de ciudad a ciudad; pero no se limita sólo a indicar las distancias, sino que proporciona importantísimos datos geográficos, sea de las ciudades, sea de los caminos; además, recoge interesantes noticias acerca de la historia política y social (comercio, precios de alimentos, etc.), y también datos etno­gráficos, así como muchos importantes para la toponimia (amén de que en su léxico figuran muchos hispanismos). Todo ello referido al norte de África y a Europa, in­cluyendo los países eslavos. Al-Bakrí co­noció las Etimologías <v.) de San Isidoro, y también las obras de Orosio. Para los itinerarios de las tierras eslavas se valió de la relación de viaje del judío Ibráhím ibn Ya’ qiib, de Tortosa (siglo X). De la parte referente a España sólo se han pu­blicado algunos pasajes: en cuanto al África septentrional, incluyendo las Canarias, esta parte fue editada y traducida por el barón Mac Guckin de Slane (Argel, 1910).

D. Romano

Kitāb Al-Hadā’iq, Abū ‘Umar Ahmad ibn Faraŷ al-Ŷayyānī

[Libro de los huer­tos]. Obra del poeta arabígoespañol Abū ‘Umar Ahmad Ibn Faraŷ al-Ŷayyānī (muer­to en 976), que se inspiró en el Kitāb alzahra del escritor oriental Ibn Dāwūd de Isfahān (siglo IX), y al que se propuso su­perar. Actualmente sólo conservamos algu­nos fragmentos del total, que sabemos que estaba distribuido en doscientos capítulos, cada uno de los cuales contenía doscientos versos (la obra de Ibn Dāwūd sólo tenía cien versos en cada uno de sus cien capí­tulos). Se trata de una gran antología de los poetas arabigoespañoles, sobre todo de la época del autor, de una antología ante­rior a la Dajīra. (v.) de Ibn Bassām y al Libro de las banderas de los campeones (v.), y cuya mayor parte estaba dedicada a recoger poesías de los géneros erótico y floral – precisamente los que había culti­vado Ibn Faraŷ, del que conservamos ca­torce poesías, algunas de las cuales fueron escritas durante su permanencia en la cár­cel —; pero también da cabida a temas guerreros, elegiacos, ditirámbicos, anecdó­ticos, etc. En toda ella parece flotar un nacionalismo, más o menos velado: demos­trar la superioridad de los poetas de al- Andalus, es decir, de una tesis que ya ha­bía informado alguna obra anterior (v. ’Iqd Al-farid), y sobre la que más adelante habrían de Insistir otros autores (cír. Elogio del Islam español y Parangón entre Málaga y Salé). Sabemos que Ibn Faraŷ había es­crito una obra histórica: pero de ella sólo se nos ha conservado el título. [Trad. parcial por Elías Teres, en la revista «AI-Andalus», XI (1946), págs. 131-157].

D. Romano

Kim, Rudyard Kipling

Novela del inglés Rudyard Kipling (1865-1936), publicada en Londres en 1901. Kim (v.) es un muchacho de Labore, huér­fano de un suboficial irlandés de la Ar­mada británica de Oriente que. acompa­ñando como discípulo a un viejo Lama (v.) en su peregrinación a Benarés. se encarga de llevar a través de la India la noticia de una inminente insurrección del Norte. Terminada su misión, los organizadores del Servicio Secreto lo ponen en un colegio para hacer de él un perfecto instrumento del Gran Juego, de aquel juego que ter­mina «cuando uno muere, no antes». Pero el Lama, que ha conseguido finalmente el objeto de su viaje — bañarse en el río que surgió en el lugar en que cayó la Flecha Santa disparada por el arco del Señor—, llega a tiempo para hacer lo que, en asun­tos de espionaje, puede considerarse como un verdadero milagro. («Y sonrió como se sonríe un hombre que ha obtenido la Sal­vación para sí y para su amado»).

En una obra como ésta, los hechos cuentan menos que los conceptos, las imágenes y las pa­labras mismas, que tienen en ella mi peso específico totalmente suyo, una íntima re­sonancia. Los motivos esenciales del arte de Kipling confluyen en este delta literario que los reúne a todos y a todos concreta con una densidad de empaste y una brillan­tez de color extraordinarias. El petulante joven que se dirige a la conquista de to­das las experiencias de la vida, y el sabio que no aspira sirio a libertarse de la «Rue­da de las cosas», es decir, a ascender a la inmaterialidad; estos dos seres que caminan juntos recorriendo idealmente dos caminos opuestos, tienen, al mismo tiempo, el, estu­por de la imagen sagrada y la firme y meti­culosa seguridad del documento. Y es aquí, dentro de una selva de significaciones sim­bólicas y de frases sentenciosas, donde en­contramos al Kipling más seguro de sí; todo él convertido en un puro centelleo irónico («solamente los diablos y los ingle­ses andan de mi lado para otro sin mo­tivo»), idealista brutal («si los hombres malos no fuesen muertos de vez en cuando, éste no sería un mundo apto para los so­ñadores desarmados»), aficionado a la ver­dad útil («ciertas cosas permanecen escon­didas para los que comen con el tenedor») y respetuoso para el misterio de la vida («has lanzado una Acción al mundo, y del mismo modo que una piedra que se arroja a un estanque, así las consecuencias de nuestras acciones no se sabe dónde acaba­rán»). (Traducción de Juan I. Croselles (Madrid, 1944)).

E. Cara

Kihusrev y Shirìn, Nizami de Gangia

[Khusrev u Shirìn]. Poema novelesco persa de Nizami de Gangia (m. 1202) sobre los amores del rey de Persia Cosroes (Khusrev) II con Ja princesa armenia Shirin. El rey se ha enamorado de la joven por su fama, y también en Shirin nace el amor con sólo contemplar el retrato del rey. Los dos amantes se buscan a través de muchas aventuras, entre las que predomina el episodio del ingeniero y can­tero Farhád, el cual, enamorado también de la princesa, que entretanto ha llegado a reina de Armenia y ha reñido con Khus­rev, teje un idilio con ella. Pero éste es truncado trágicamente por el suicidio de Fyarhád, causado por un falso mensajero de su rival: Shirin y Khusrev, después de varias alternativas de acercamientos y pe­leas, acaban por celebrar sus bodas. Esta fábula novelesca, donde entre elementos fantásticos se encuentran también, alterna­dos, algunos acontecimientos y referencias históricas, ha llegado a ser la leyenda na­cional iránica de amor, extendiéndose por todas las regiones en las que ha penetrado la cultura persa desde la Turquía de los osmanlíes a la India musulmana de los tugluc y de los mongoles. En el arte narra­tivo refinado y precioso de Nizami se han inspirado las miniaturas persas, que han sentido predilección por estas aventuras, de las que se han hecho célebres ilustraciones.

F. Gabrieli