El Libro de las Tres Escrituras, Bobensin de la Riva

[II libro delle tre scritture]. Poema en dia­lecto lombardo, de Bobensin de la Riva (12409-1314?), compuesto antes de 1274 y publicado en 1901 por De Bartholomaeis.

Es una especie de tríptico que se desarrolla en unos dos mil versos, en el metro predi­lecto del autor, el tetrástrofo monorrimo- Comienza con la «escritura negra», cuadro sombrío y realista de la miseria humana; su inmundo nacimiento, la fragilidad y pe­nas de la existencia terrena, el dolor de la muerte bajo la angustia del presentimiento de la condenación, no son sino el preámbulo de las torturas infernales. Éstas son descritas extensamente y fijadas en número de doce: el fuego, el hedor, el hielo, los gusanos y demás animales repugnantes, la visión de los condenados y de los horribles demonios, los gritos y los llantos, las torturas aplica­das por los’ seres infernales, el hambre y la sed, los vestidos y lechos de tormento, las enfermedades pestilentes, el lamento del cielo y la desesperación. Sigue la «Escri­tura roja», descripción de la Pasión, alter­nada con el reflejo de las angustias de María. La sangre derramada por Cristo, el precio de la redención, y sus frutos son exaltados en la tercera parte o «Escritura dorada».

He aquí la alegría que acompaña a la muerte del justo y las bienaventuran­zas que le esperan en el Paraíso: la be­lleza de la mansión eterna, los perfumes, las riquezas y honores, la liberación en la vida eterna, el esplendor de Dios y de los Santos, los cantos de los ángeles, el con­suelo que nos trae Cristo, los alimentos deliciosos, los vestidos espléndidos, la pro­pia belleza, la alegría de haber escapado del infierno, y la seguridad eterna. Del Purgatorio — dato característico — no se hace mención. El pequeño poema entra en el vasto círculo de las representaciones me­dievales del más allá, que precedieron y acompañaron la aparición de la Divina Comedia (v.). El autor, proponiéndose úni­camente la edificación religiosa de sus lec­tores, dispone la materia tradicional en forma tosca, pero no exenta de cierta efica­cia realista.

E. C. Valla

El Libro de las Vírgenes, Gabriele D’Annunzio

[Il libro delle Vergini]. Publicado en 1884, es el se­gundo libro en prosa de Gabriele D’Annunzio (1863-1938), formado por cuatro no­velas cortas que, en el sentido de la fluidez narrativa, llevan a la madurez el proceso ya visible en el paso de los nueve primeros bocetos de Tierra virgen (v.) a los añadidos en la edición de 1884. Lo mismo que allí, prosigue la influencia de los naturalistas franceses, de Flaubert a Maupassant, pero le falta la severa austeridad moral del pri­mero y la ligera sonrisa del segundo; por ello la impasibilidad naturalista de los estudios «de la realidad» sólo sirve aquí para acusar la falta de adaptación del na­rrador a los casos narrados y al mismo ritmo narrativo, que sustituye por una elevación formal que enlaza con el decoroso parnasianismo del Intermezzo de rimas (v.).

La más sintomática de las cuatro novelas (y, dentro de dichos límites, una de las mejo­res de D’Annunzio) es la primera, titulada «Las vírgenes», que más tarde será la única reproducida entre las Historias de Pesca­ra (v.), con el título «La vergine Orsola». Se describe a una convaleciente presa de desordenados deseos de comida y de abrazos amorosos. Otras dos novelas adoptan, en cambio, una psicología de amor más usual dentro de los límites de la novelística mun­dana; la última, «Ad altare dei», sobre el fondo de un inocente idilio, trata por primera vez una escena coral de fervor reli­gioso, entre lo monstruoso, lo pintoresco y lo idolátrico, como encontraremos más tarde en San Pantaleón (v.) e incluso en el Triunfo de la Muerte (v.).

E. De Michelis

El Libro de la Tradición, Abraham ben Daud ha-Leví

[Séfer séder-ha-qabbalá]. Obra histórica del judío español Abraham ben Daud ha-Leví (hacia 1110-1180), escrita en hebreo, en 1160-1161, y publicada por vez primera en Mantua, en 1513, y, tras muchas ediciones, editada críticamente por Ad. Neubauer («Mediaeval Jewish Chronicles», Oxford, 1887). Se trata de una historia del Judaísmo a través de sus doctores, escrita para demostrar la continuidad de la tradición oral contenida en la Mišná (v.) y en el Talmud (v.), tra­dición negada por los herejes caraítas (secta de la que existía un núcleo en la Toledo de la época). La obra está dividida en «órdenes», subdivididos- en «generacio­nes», y en general tiene escaso valor crí­tico, excepto el último «orden», que se re­fiere al traslado del rabinato a España, a los rabinos españoles y a la protección que Alfonso VII dispensó a los judíos. Ésta es la parte más considerada, sobre todo por ser fuente única de ciertos episodios. Abraham ben Daud escribió también un tratado filosófico (v. La fe sublime) y dos apéndices históricos al Libro de la Tradi­ción, de escaso interés ambos. [Trad. es­pañola de Jaime. Bages Tarrida («Revista del Centro de Estudios Históricos de Gra­nada y su reino», XI (1921), 105-1781.

D. Romano

Libro de las Mujeres, Fr. Francesc Eiximenis

[Libre de les Dones]. Obra del teólogo catalán Fr. Francesc Eiximenis (hacia 1340-1409). Fue es­crita con posterioridad al Crestia (v.), pues en el Libre de les Dones (caps. 67, 215, 242 y 262) se citan el libro Tercero y el Doce de aquella magna compilación. Puesto que el Doce fue terminado en 1392, y uno de los manuscritos del Libre de les Dones fue copiado en 1398, la fecha de composición de esta última obra ha de colocarse entre estos dos años. El P. Martí de Barcelona (Fra Francesc Eiximenis, «Estudis Fran­ciscans», XL, 429) le asigna, sin aportar pruebas muy concluyentes, la fecha apro­ximada de 1396. El Libre de les Dones fue dedicado a Doña Sancha Ximenis de Are­nos, condesa de Prades.

Está dividido en dos partes principales, de extensión muy desigual. La primera (caps. 1-14) trata de las mujeres en general; la segunda (ca­pítulos 15-396), de los cinco estados de la mujer: infantas, doncellas, casadas, viudas y religiosas. Las divisiones de esta parte son también de extensión muy diferente: a las infantas sólo se les dedican tres ca­pítulos (15-18); a las casadas, muchos más (31-94), y a las viudas sólo cinco (95-100). La parte consagrada a las religiosas (ca­pítulos 101-396) llena casi los tres cuartos de la obra, y se divide en cinco tratados, que se ocupan de las virtudes teologales y cardinales, mandamientos de la Ley de Dios, pecados capitales y clases de pecados, sentidos corporales y, finalmente, de la vida religiosa. Los cien primeros capítulos del Libre de les Dones tratan propiamente de las mujeres; los trescientos restantes son un tratado sobre la vida cristiana, el cual, después de haberse ocupado de generali­dades — algunas de las cuales, especial­mente las referentes a los pecados, habían sido prolijamente desarrolladas por Eixime­nis en el Tercero del Crestia — dedica mu­cho espacio (caps. 275-396) a la vida reli­giosa.

Podrían separarse estos capítulos del resto del libro y constituir un opúsculo es­pecial. De vez en cuando se hace referen­cia en ellos a las mujeres, pero, por lo general, lo que en ellos se trata tiene aplicación a todos los religiosos. Desde un punto de vista literario, lo más interesante del Libre de les Dones son los capítulos consagrados a doncellas y casadas, en los cuales Eiximenis tiene ocasión de pintar la vida de su tiempo y lucir su magnífica vena satírica. En estos capítulos hay algunas páginas verdaderamente antológicas. Se ha dicho repetidamente que el Libre de les Dones ha influido sobre el Arcipreste de Talavera (v. Corbacho), punto éste que sería muy interesante de * poder demostrar. El resto del Libre de les Dones literariamente es menos interesante. Como ocurre con los escritores medievales — y Eiximenis lo fue esencialmente —, a veces esta obra plantea los problemas más peregrinos. El capítulo 13 dilucida si las mujeres en la gloria se con­vertirán en hombres, y el 391 especifica los juegos, cantos, bailes y risas con que los bienaventurados se divierten en el paraíso. Salvando cuestiones ingenuas de este tipo que de vez en cuando pone Eiximenis, la prosa de la parte del Libre de les Dones que trata de la vida religiosa es de carácter moral o ascético y huye bastante de lo pintoresco.

El texto catalán del Libre de les Dones ha sido publicado una sola vez, en Barcelona, en 1495. Hay una traducción castellana, debida a fray Alonso de Salva­tierra, que vio la luz en Valladolid, en 1542, con el título de Carro de las Donas. En esta edición hay importantes interpolacio­nes de la Institución de la mujer cristiana, de Luis Vives.

P. Bohigas

El Libro de las Máscaras, Remy de Gourmont

[Le livre des masques]. Colección de ensayos críticos de Remy de Gourmont (1850-1915), publicada en 1896. El prefacio y el subtí­tulo «Retratos simbolistas, glosas y docu­mentos sobre los escritores de ayer y de hoy» reflejan el valor documental de la obra, a la vez que caracterizan los motivos más importantes en la historia de las letras francesas.

Las máscaras de diversos auto­res contemporáneos (plasmados con aguda precisión en los dibujos de M. F. Valloton) están captados con aquella delicadeza y despreocupación tan peculiares en los escri­tos del autor, particularmente en sus en­sayos de los Paseos literarios (v.). El Sim­bolismo (v.) es estudiado a través de la experiencia de sus mejores figuras, pres­cindiendo de fórmulas críticas y literarias: poetas y escritores son presentados aquí con vivacidad y sencillez. Notables son las páginas sobre Maeterlinck, Verhaeren, Mal­larmé, Samain, Renard, Lautréamont, Cor­bière, Rimbaud, Huysmans, Gide y Verlaine. Una útil bibliografía, aunque fragmentaria, cierra el volumen. En estos perfiles rápidos y bien informados con extensas citas y re­ferencias diversas, el crítico se sirve de la exquisita versatilidad de su gusto para comunicar al lector el aspecto humano y permanente de los poetas más discutidos de su tiempo; y con aquel ropaje setecentista y racionalista que contradice su obra logra dar una visión precisa y breve de los diversos principios literarios, y en particu­lar del simbolismo, sin caer en discusiones sutiles o en diatribas personales.

Estos en­sayos fueron continuados en el Segundo libro de las máscaras [Le deuxième livre des masques], publicado en 1898, también acompañado con los certeros retratos de Vallotton. Insistiendo en su idea que pro­pugna anular el reino, de las palabras abs­tractas, incluso en literatura, ya que una obra de arte no existe sino por la emoción que produce, Gourmont aspira a caracteri­zar con nuevos autores la naturaleza de tales emociones; si bien con demasiada fre­cuencia algunos juicios de poesías pasan de la alabanza al vituperio, la misión de un crítico consiste, en todo momento, en determinar con atención de científico y deli­cadeza humana los motivos del arte mismo. Así son tratadas obras y escritores, de Jammes a Fort, Elskamp y Schwob, con refe­rencias y viñetas de Bloy, Helio y los Goncourt, páginas graciosas y de corte más bien periodístico que nos llevan primorosamen­te al mundo de los escritores de aquel tiempo.

C. Cordié