Libro Papiense, Anónimo

[Liber Papiensis o Li­ber legis Langobardorum]. Colección de le­yes hasta Enrique I compilada en la primera mitad del siglo XI. Contiene, en orden cro­nológico, las leyes emitidas por los reyes longobardos (v. Edicto de Rotario), el Capitolare Italicum y otras leyes vigentes en Italia. Fue sin duda redactado por algunos estudiosos de la Escuela de Pavía. De las dos redacciones, la una, llamada «recensión vulgar», es de autor desconocido; la otra, llamada Walcausiana, parece haber sido compilada por cierto Walcausa. Esta segun­da redacción es más correcta que la primera y está provista de comentarios y glosas. Objeto de esta colección era el de servir de prontuario para el Foro, y parece que fue logrado, dada la gran fama y difusión que obtuvo. A fines del siglo XI, la Escuela, por obra de autores desconocidos, reunió y rehizo el contenido del Liber Papiensis, proveyéndolo de comentarios críticos e his­tóricos en Una obra que se titula Expositio ad librum Papiensem. Esta obra, a diferen­cia de la primera, obedecía a propósitos puramente escolares.

A. Brambilla

Libro Memorial, Lucio Ampelio

[Liber memorialis]. Es un epítome histórico que Lucio Ampelio (siglo III) compuso para reunir, aunque brevemente en una sola obra, las nociones universales de historia natural y de histo­ria civil. El autor dedicaba esta obra, cuya brevedad hacían más fáciles de recordar los conocimientos acerca del mundo, los ele­mentos, la naturaleza y el género humano, a un tal Macrino. A pesar de esta progra­mática cuatripartición, en realidad consta el libro de cuatro partes más; cosmología, geo­grafía, teología e historia. Las tres primeras, brevísimas, ocupan los nueve primeros ca­pítulos: del diez al cincuenta, en cambio, hay un ensayo de historia universal, bajo varios repertorios: capitanes ilustres de los espartanos, de los atenienses, de los roma­nas; los triunfadores, los apellidos de los Escipiones, las guerras civiles, los traidores, los reyes de los estados helenísticos, etc. La parte histórica predomina sobre las otras tres, pero el haber hecho preceder a su investigación sobre el género humano seme­jante introducción es indicio de una sensi­bilidad bastante filosófica y no sólo árida­mente didáctica.

F. Dell a Corte

Libro Ilustrado de mi Adolescencia, Justinus Kerner

[Das Bilderbuch aus meiner Knabenzeit]. Memorias de Justinus Kerner (1786-1862), publicadas en 1849. Se trata de impresiones y de acontecimientos de los primeros dieciocho años de la vida del poeta. En breves capítulos son anotados, con agudeza y fino espíritu de observación, hechos y sentimientos del ambiente fami­liar al autor. La Revolución francesa es vi­vida a través del entusiasmo de su hermano Jorge, que huye a pie a París y escapa por un milagro de la guillotina, y a través de los comentarios de las pequeñas ciudades wurtemburguesas, donde Justino pasó su infancia. Interesantes son las primeras experiencias personales de sueños premonito­rios (v. La vidente de Prévost), las curas de un médico brownista y más tarde el inte­rés por los locos, cuando Kerner trabajaba en una pañería cerca del manicomio; como también el florecer de los primeros brotes poéticos durante su ingrata labor, de la que el poeta Conz de Tubinga le liberó, con­venciendo a la familia de que le dejasen estudiar medicina. La narración está hecha por cuadros sueltos, y como dice el prefa­cio, carece de pretensiones literarias; quiere ser «verdad» más que «poesía». Sin em­bargo, el delicado sentimiento romántico de Kerner — que tantas veces se expresa en su poético modo de sentir y de vivir — vi­bra en cada frase.

G. F. Ajroldi

El Libro de Urizen, William Blake

[The Bock of Vrizen]. Es el cuarto de los siete libros proféticos de William Blake (1757-1827) com­puesto en 1794. Urizen es el «padre de los Celos».

Representa la concesión ortodoxa de la divinidad contra la que se rebela Blake. Y el mito del Libro de Urizen es un intento para explicar y aquilatar la idea popular que pretende saber por qué el demonio es venerado como un dios por la humanidad engañada y fracasada. Todo el mal proviene de la afirmación individualista de Urizen, cuyo egoísmo quebranta la uni­dad eterna: el tenebroso poder de Urizen, vana sombra de horror surgida de la eter­nidad, ha superado el genio poético uni­versal, el espíritu Infinito y Eterno, hacién­dolo caer en innúmeras diversidades de fenómenos: «separó uno tras otro los vien­tos, midió espacio con espacio… creó mon­tañas desoladas, azotadas por el vendaval sombrío…». Nutridas por su abandonada crueldad «surgieron formas de bestia, de pájaro, pez, serpiente, y elemento, combustión, tempestad, vapor y nube». Una estri­dente trompa gritó: «¿Por qué, seres eternos queréis morir? ¿Por qué vivir entre llamas inextinguibles? He aquí que yo ilumino mi oscuridad y sobre esta roca pongo el libro de bronce escrito en mi soledad. Una ley de paz, de amor, de unidad, de piedad, compasión y perdón… Una sola orden, una alegría, un deseo… Una maldición única, un peso, una medida, un rey, un Dios, una ley».

La diferenciación origina la prisión del espíritu en la cárcel de la personalidad, y la vida sexual del hombre, que es otra causa del mal. «Toda la eternidad se estremeció al descubrir una mujer, forma pálida y temblorosa, pero cuando Los vio a la mujer, sintió compasión y la abrazó: ella resistióse y con perverso y cruel deleite huyó de sus brazos… La Eternidad se estremeció cuan­do vio al hombre engendrar su semejante: un aullido acompañó el nacimiento de la sombra humana. Y Urizen se horrorizó al ver aparecer su eterna creación y conver­tirse en hijos e hijas del dolor… Su alma sintió repugnancia de ellos y les maldijo, porque cayó en la cuenta de que no había carne ni espíritu capaces de observar por un instante sus leyes férreas; y que la vida se nutría de muerte… hasta que una oscura y fría maquinación dominó a todos los ele­mentos torturados por el dolor que sentía el alma de Urizen; y todos la llamaron la red de la religión». La liberación, para Blake, vendrá de la muerte, que destruye el poder de Urizen y restablece la unidad del alma con el Espíritu universal, sin des­truir su individualidad.

G. Pioli

El Libro de Verde, Cesário Verde

[O livro de Cesário Verde). Colección de versos del poeta portugués Cesário Verde (1855-1886), pu­blicada póstuma en 1901 por su amigo Silva Pinto. Los temas tratados en ella se limitan a la vida burguesa, a las escenas y tipos de la vida cotidiana; la trivialidad de los hombres que el poeta ve en torno, y la monotonía de las casas de vecindad que le limitan el horizonte, determinan en él una comunión íntima entre su ser y las cosas, gracias a la cual alcanza su propia origina­lidad poética sin adornos sentimentales, con desnudez de expresión. Hay en sus versos visión plástica y extraordinarias dotes para la asociación de imágenes lejanas. Resalta como típica, en cuanto a su exactitud descriptiva, la poesía «Sentimentalismo de un occidental» [«Sentimentalismo dum Ocidental»]; bastante vivas son también las poesías «En un barrio moderno» [«Num baírro moderno»], por sus ensueños sobre un montón de hortalizas y «Responso» [«Res­ponso»] por la originalidad de la compo­sición. La colección, por la prematura muer­te del autor, constituye sólo una muestra de lo que habría podido ser una poesía rea­lista sobre la vida lisboeta; pero basta para colocar a Cesário Verde entre los mayores representantes de la poesía portuguesa mo­derna.

L. Panarese