Nuevas Poesías Políticas y Sociales, Ferdinand Freiligrath
[Neuere politische und soziale Gedichte}. Colección de poesías de Ferdinand Freiligrath (1810-1875), publicadas en dos cuadernos; el primero en 1849 y el segundo en 1851.
Se trata de versos escritos e impresos en parte en los años 1845-1848, durante el destierro del autor en Bélgica, Suiza e Inglaterra, y en parte durante su actividad política llevada a cabo por medio de la revista «Primavera de los pueblos», publicada en Düsseldorf y en Colonia.
En estas dos ciudades, Freiligrath, con Karl Marx, entonces redactor de la «Neue Rheinische Zeitung», fue uno de los jefes democráticos de Renania. Sus poesías de aquel período le granjearon el nombre de «Trompetero de la Revolución».
Por su pequeño poema «Los muertos a los vivos» fue encarcelado y procesado, aunque luego fue absuelto. Los versos de esta colección pueden ser divididos en dos grupos. En el primero describe, con énfasis y realismo, las miserias de los campesinos y del proletariado (incluso del intelectual), con el ánimo vibrante de enojo y compasión, aunque en un tono algo sentimental (en gran parte estos versos están traducidos por Thomas Hood y Barry Cornwell).
En el otro grupo exalta con énfasis, en estilo declamatorio, la lucha social y la revolución. Según el momento y su oportunidad invita apasionadamente a la lucha o incita a los lectores a no perder la fe en la victoria final. El tono es popular y propio de Víctor Hugo, y algunas de sus imágenes son algo forzadas; pero, en conjunto, sus versos están animados de calor y audacia.
Se adivina que su autor es un convencido e ingenuo doctrinario que tiende a la propaganda ante el pueblo. En él predomina el odio# contra los reyes, los príncipes y los jesuitas, y alienta el deseo de ver implantadas la república y la justicia social; son repetidamente invocados los nombres de «República», «Revolución», «Pan» y la imagen de la bandera roja.
Algunas de estas composiciones fueron musicadas para ser cantadas en coros, siendo adoptadas por el partido socialdemócrata alemán, a pesar de que la participación de Freiligrath en la Primera Internacional [«Internationale Arbeiterassoziation»] sea discutida, y él mismo considerase más tarde la composición de estas poesías como un sencillo episodio de su agitada vida literaria.
W. Sznarbachwski
Nuevas Poesías, Endre Ady
[Uj versek]. Volumen de poesías del escritor húngaro Endre Ady (1877-1919), publicado en 1906. La colección presentó al público húngaro a un nuevo poeta y una nueva poesía y suscitó grandes polémicas, dividiendo en dos bandos a los literatos.
Solamente muchos años más tarde, la generación más antigua . dio muestras de estar dispuesta a acoger este nuevo género de poesía. Su manera de versificar era nueva e inimitable, nuevos los atributos y las imágenes, pero lo que era completamente nuevo y contrario a toda ley poética era la actitud del poeta, que bosquejaba en este volumen todos los temas profundizados más tarde.
Generalmente se considera a «Soy hijo de Gog y Magog», poesía lírica con que se abre el volumen, como una presentación del autor. El poeta confiesa que es un hijo del pueblo, cuyos antepasados entraron en el país con Árpád, mil años atrás, y que ahora se prepara para la reconquista de su Patria, partiendo de Occidente; trae nuevos cantos de tiempos nuevos y no hace caso de las acusaciones de los conservadores, proclamando que su poesía es poesía húngara. Este pensamiento vuelve a menudo en sus versos: «No seré el cantor de los grises», declara, «no me dirigiré a gentes mezquinas».
Su fe en el porvenir es absoluta, es el héroe del mañana que desprecia la poesía habitual y los «sueños ya soñados»; su amor a la mujer es lucha, «batalla de besos» («Noches de la llanura»), amor carnal con una eterna nostalgia de ideal: «Quiero retenerte; he aquí por qué he elegido para ti, como guardián, la lejanía que embellece».
Su actitud hacia la patria es al principio el sentimiento de que Hungría es el país de la muerte: el célebre «Alfold» de Petófi huele a cadáver, ya que desde hace siglos este pueblo no puede vivir una vida propia; todo lo que es grande y noble, aquí ha de morir («El poeta de Hortobágy», «En las guerras de Hungría»). Sin embargo, no puede desarraigarse de esta tierra («Piedra lanzada, y lanzada de nuevo») por más que en él sea muy fuerte el sentido de la vida europea y especialmente de la parisiense.
Se pone de manifiesto, así, la doble actitud de Ady, que tiende a Occidente y no es capaz de apartarse de Oriente. Lleva dentro de sí las culpas y las virtudes de su raza, pero quisiera morir en Occidente, ocultándose a sus enemigos en el bosque de las casas de piedra, como los antiguos bandoleros húngaros, víctimas de la sociedad, se escondían en el bosque Baconio.
El poeta reclama para sí la totalidad de la vida y llega a una concepción dionisíaca que parece acercarle a Nietzsche, tema desarrollado más tarde en Sangre y oro. Pero el dios del vino y de la embriaguez no es Baco, el dios griego, sino su forma húngara, padre y emperador de la antigua embriaguez y de toda poesía.
Y, como todo sentimiento de Ady, incluso sus relaciones con esta divinidad se manifiestan bajo forma de lucha, y lucha es su actitud hacia Dios. Frente a unas expresiones tan extremas, Hungría no reconoció en ellas, al principio, su misma alma; no encontró su idealismo en este grito de rebelión, tuvo miedo de esta fe arrogante e imperiosa que Ady imponía.
En realidad, la poesía de Ady se inserta en la historia del espíritu húngaro aún más inmediatamente que la obra nietzscheana en la de su pueblo: expresa su reacción violenta, su desesperada tensión hacia el futuro, la continua necesidad de superarse a sí mismo y redimirse, y nos parece la mejor expresión del alma de la Hungría moderna y de su secular tragedia.
M. Benedek
Nuevas Poesías, Rainer María Rilke
[Neue Gedichte]. Colección de poesías del escritor Rainer María Rilke (1875-1926), dedicada «á mon grand ami Rodin» en dos volúmenes, el primero de los cuales fue publicado en 1907 y el segundo en 1908.
Un hecho nuevo se ha producido en el desarrollo espiritual del poeta; después del peligro de naufragar en las fluidas musicalidades del Libro de horas (v.), por reacción y por la cotidiana costumbre de vida y bajo la influencia del escultor Rodin — a lo que se añadió a partir de 1905, después de una reveladora visita al Museo Nacional de Nápoles, el «descubrimiento personal» de la estatuaria clásica —, vuelve a las cosas y se salva con el «prodigio de la forma».
Pocos años antes, aconsejando a otro poeta, Rilke había escrito : «El artista creador ha de ser él mismo un mundo. Ha de saberlo encontrar todo en sí mismo: en sí mismo y en la naturaleza a la que se aproxima». Sus versos ya no son sentimientos, sino experiencias; los arranca de las experiencias de cosas vistas y oídas que se han compenetrado con su sangre, con la mirada y con el gesto, ya no separables de sí mismo, como había dicho el «poeta».
De dicho proceso interior surge el gran poema de las formas, que son las ciento setenta y dos poesías de los dos volúmenes de las Nuevas poesías, debido a las cuales Rodin definió a Rilke como «el poeta de la forma en movimiento».
Y en realidad, este mundo de sensaciones, de sentimientos y de fantasías se agita en continuo movimiento; las imágenes, aunque delineadas con plástica solidez, trepidan con secreta inquietud, la misma sonoridad del verso, alguna vez de perfecta mesura parnasiana, parece tener ecos de ansiedad desconocidos para el Parnaso.
Alcanzando, con el Libro de horas, un contacto místico con la divinidad, en la misma intuición musical, el poeta logra ahora volver al mundo para conseguir lo absoluto de las cosas. Pero ya las cosas se transfiguran ante él y, más que su radiante eternidad, le revelan por retazos su secreta angustia. En casi todas estas poesías el sentido de la angustia metafísica parece trepidar dentro de un orden perfecto, bajo el armonioso acorde de volúmenes y colores.
El dominio del arte, nunca alcanzado con anterioridad por Rilke como en las Nuevas poesías — forman parte de esta colección muchas de las poesías más célebres de Rilke, entre las cuales «Torso arcaico de Apolo», «El nacimiento de Venus», «Orfeo», «Eurídice», «La pantera», «La hortensia azul», «Fuente romana», etc. —, extrae su dramatismo de este presagio de angustiosa búsqueda que se impondrá violentamente dos años más tarde con los Cuadernos de Malte Laurids Brigge (v.). [Trad. parcial de Dorotea Patricia Latz en el volumen antológico de Rainer Maria Rilke en la colección «Poesía en la mano» (Barcelona, 1939), que incluye nueve composiciones, y de Jaime Bofill y Ferro en la selección del mismo autor publicada en Las Quintaesencias (Barcelona, 1941); trad. parcial en verso de José María Valverde en Cincuenta poesías de R. M. R. (Madrid, 1957)].
O. S. Resnevich
Nuevas Poesías, Heinrich Heine
[Neue Gedichte]. Poesías de Heinrich Heine (1799-1856), compuestas en el curso de casi veinte años y reunidas en volumen en 1844; en esta primera edición está comprendida también alemania (v.), que en las ediciones subsiguientes fue separada y publicada aparte.
Ya desde 1838 habían sido en parte entregadas al editor Campe, de Hamburgo, pero su amigo Gutzkow desaconsejó la publicación por temor a la censura, amonestando al mismo tiempo al amigo, que respondió con una violenta carta proclamando la autonomía del arte que no está ligado a ninguna idea particular de moral o de política.
Se siente respirar aquí un nuevo aliento en la lírica de Heine, bien distinto de aquel del Libro de canciones (v.). Todo residuo de nostalgia romántica, toda inflexión liricosentimental se desvanece. Por una parte, el tono se hace árido, pero por otra parte, adquiere a veces una levedad nueva — como en la breve poesía sobre una niña; «Du bist wie eine Blume, so hold und schón und rein» [«Tú eres como una flor, tan ligera, bella y pura»].
En el primer ciclo, «Nueva primavera», publicada ya en los Cuadros de viaje (v.), el alma se libera de la pesadilla de su propio íntimo tormento en un entusiasmo festivo por el París acogedor, en una especie de resurrección a la vida. La poesía amorosa en las «Poesías varias» que siguen, dedicadas a nombres femeninos, se enciende de calor sensual, pero en un libre juego caprichoso mezclado de seriedad, de burla y de ironía, que permite al poeta volar algunas veces en «échappées» improvisadas.
De una de las «Poesías varias» tomó Carducci el motivo para los conocidos versos: «Va la nave mia con vele nere» [«Va mi nave con velas negras»]; en la leyenda de Tannhauser (v.) se afirma un romántico satanismo, que en su sufrida amargura («Ich schmachte nach Bitternissen» [«Tengo sed de amarguras»]) y en su estructura de continuos cambios de tono, poco más tarde ofrecerá inspiración a Wagner, y el conjunto desemboca por fin en un sansimonismo hedonista y panteísta en los «Cantos de la Creación».
Los motivos románticos pueblan las «Romanzas», entre las que «Año 1829» y «Año 1839» reflejan los sentimientos del poeta hacia su propia patria, sentimientos que se expresarán más tarde en alemania. El volumen de las Nuevas poesías fue un verdadero éxito editorial, tanto en Francia como en alemania. La primera edición se agotó en pocas semanas, según consta en el prefacio a la segunda edición. [Trad. en verso por Teodoro Llorente (Barcelona, 1885); de Efraín Vázquez Guarda (Barcelona, 1908) y de José Pablo Rivas (Barcelona, 1914)].
G. F. Ajroldi
Heinrich Heine tuvo una suelta, libre y propia vena poética, que equivocadamente ha sido a veces juzgada histrionismo o afectación sentimental, porque no suelen ser tales características las que se afirman desde las primeras manifestaciones de un alma; aparece en las condiciones menos propicias y se mantiene tenaz hasta los últimos días; se expresó en poesías cortas, puras y transparentes como gotas de rocío, y en innumerables fragmentos en verso y en prosa de singular frescura. (B. Croce)
