La Pasión de Oberammergau, Anónimo

[Das Oberammergauer Passionspiel]. Según la tradición, la representación periódica de la Pasión en Oberammergau se remonta a 1634, y se debía al cumplimiento de un voto hecho con ocasión de una terrible pes­tilencia.

Desde 1680 se adoptó el período de diez años entre las representaciones. El tex­to más antiguo del drama es de 1662, y se basa en una versión todavía más antigua, que desde luego se remonta a las repre­sentaciones sacras de la Edad Media.

Pero desde entonces el texto sufrió varias modi­ficaciones; se quitó, por ejemplo, la figura del diablo que saltaba y se agitaba alrede­dor de Judas durante la tentación de éste, y la pintoresca hueste de diablillos que aparecían después de la traición, nacidos de la fantasía medieval.

La revisión del texto tuvo lugar especialmente en los primeros decenios de siglo XIX, por obra del monje benedictino Othmar Weiss (m. en 1843) y más tarde por el célebre «Geistlichen Rat Daisenberg (1798-1882), que durante muchos años fue párroco de la aldea, ocupándose personalmente en la dirección del drama y escribió numerosos trabajos teatrales de tema sagrado que fueron representados en Oberammergau.

Hasta 1830 el drama se re­presentaba en el cementerio de la aldea, al aire libre, pero ahora dispone de un gran teatro al aire libre, con un escenario cuyos bastidores son el estupendo panorama sobre la montaña de Ettal.

Los actores son todos campesinos y artesanos (especialmente alfa­reros) y preparan cuidadosamente sus pa­peles durante los diez años de intervalo en­tre una representación y otra. Es un gran honor representar un papel, y solamente las personas más virtuosas y honradas pueden aspirar a ello.

Generalmente no se maqui­llan mucho, y aún conservan en la vida civil el peinado que requiere su papel. El drama consta de 18 actos, y son necesarias ocho horas para representarlo; hay un largo intervalo después de las primeras cuatro horas. Antes de representar, los actores rezan en la escena, tras el telón bajado.

Estípico de Oberammergau el coro de los lla­mados «Schutzgeister» [«Espíritus protecto­res»], que entran en escena con trajes multicolores, guiados por un corifeo, y como en el drama griego no tienen ningún papel en la acción, sino que se sitúan a un lado del escenario y comentan los varios acontecimientos explicándoselos al público.

Cada acto tiene uno, dos y también tres cuadros animados llamados «prefiguracio­nes», sacados de temas del Antiguo Testa­mento que se refieren a la vida de Jesús. Los episodios se refieren todos a la Pasión de Cristo, y se representan con un realismo tan extraordinario y fiel a la naturalidad que llega hasta presentar la crucifixión del Salvador.

Vemos a Cristo en su entrada en Jerusalén y en los demás sucesos conmemo­rados en los ritos de la Semana Santa, la traición de Judas, la última cena, Jesús ante Pilatos, la Flagelación, el Vía Crucis, la Crucifixión y, por fin, gloriosamente, la Resurrección. Los actores más célebres que representaron la figura de Cristo en el siglo pasado fueron Joseph Maier y Tobías Flunger.

C. Gundolf

Pasión De N. S. Jesucristo, Niccoló Cicerchia

[Passione di N. S. Gesú Cristo]. A finales del si­glo XIV, los laudenses y los jesuatos difundieron por Toscana, las Marcas y Umbría este delicado poema en octava rima, obra del sienés Niccoló Cicerchia (segunda mi­tad del siglo XIV), del que sabemos poco, aparte de que compuso esta obra alrededor de 1364.

El poema se cantaba, y muy pro­bablemente se representaba, durante la Se­mana Santa. A excepción de algunas proli­jidades y ciertos momentos de cansancio en que los detalles consiguen desviar al autor, el poema se puede considerar como una de las obras más logradas y vivas de la literatura de edificación del siglo XIV.

Lo más notable de ella es la eficacia de la representación, la vivacidad de los senti­mientos, junto a su sencillez y candor. Se diría que el autor, inconsciente de sus pro­pios recursos, los emplea con una natura­lidad que añade un toque de gracia a su trabajo.

Es notable con qué vida representa a la Virgen, cuando se acerca a su Hijo para disuadirle de su intención de ir a celebrar la Pascua a Jerusalén; he aquí como la pinta el poeta: «Lenta la mujer a su hijo se acerca,/toda de dolor trastornada;/tiem­bla de pies a cabeza;/no parece la misma./ ¡Oh Jesús, grita, oh dulce vida mía!/etc.»

Jesús, firme en su propósito de cumplir con la divina voluntad del Padre, no puede contener un gesto de piedad hacia su do­liente Madre: «Hacia ella dulcemente se vuelve el hijo santo». El movimiento de «volverse dulcemente» es ya una caricia. La Madre sigue suplicándole, pero a pesar de su piadoso llanto, Jesús se impone, aun­que con angustia, a sí mismo y a ella, el duro sacrificio: «Entonces la mujer le abra­za, exclamando:/Hijo mío, hijo mío, ¿por qué me dejas?/Y acercando su rostro al de su hijo,/Tú eres, grita, la navaja que me traspasa el corazón;/dime, ¿qué quieres que haga, triste y sin ti?/Jesús la miró con los ojos bajos».

De este modo tan sencillo y eficaz, a la par que ensoñador y lleno de dulzura, se expresan los afectos humanos, y la emoción y la admiración alternan en el alma del lector. Fue publicada en Bolonia en 1878, en la «Selección de Curiosidades Literarias».

G. Franceschini

Es una fuerte y delicada representación de la pasión de Jesús; la¿ figuras de Cristo y de María son vistas con comprensión tan humana, que su estilo queda iluminado, como si su luz pura volviera de las cosas a los ojos. (F. Flora)

Pasión de París, Arnould Gréban

Así suele designarse un misterio francés. La Pasión de Nuestro Salvador Jesucristo [La passion Nostre Saúlveur Jhesu Crist], compuesto en París hacia mediados del siglo XV por Arnould Gréban (¿o Graben?), que vivió aproximadamente de 1420 a 1470.

También aquí, como en el caso de la llamada Pasión de Arras (v.), se trata más bien de un amplio «misterio de la Redención», más amplio que el de Marcadé, y además precedido por una especie de pre­ludio (que por regla general no se recitaba en las representaciones) sobre la creación del mundo, la caída de Lucifer, el pecado original, el crimen de Caín, la muerte de Adán y Eva.

Siguen, en cuatro «jornadas»: la encarnación, el nacimiento y la infancia de Jesús (1.a jornada); la predicación de Juan Bautista, los varios milagros del Me­sías, la entrada en Jerusalén, el prendimiento del Divino Maestro (2.a jornada); la pasión, la crucifixión y el descendimiento de la cruz, con el episodio de los remordi­mientos y suicidio de Judas (3.a jornada); la resurrección, la ascensión y la bajada del Espíritu Santo (4.a jornada).

Las deudas de la Pasión de París con respecto a la de Arras son notables; es posible que todavía aumen­ten después de un detenido examen. La masa de la materia, la disposición de la misma, el «proceso del Paraíso», proceden del drama de Marcadé; de éste adopta también, además del gusto por los tonos realistas y lo pinto­resco, el empeño erudito, ya que Gréban, también teólogo (en 1456 fue catedrático de la Facultad de Teología en París), utilizó para su narración, en una medida aún más amplia que su predecesor, la literatura teo­lógica y edificante de la última Edad Media, especialmente las Meditaciones atribuidas a San Buenaventura y las Apostillas de Nicoló di Lira.

Pero este teólogo, que por otro lado fue organista y director de los coros en la catedral de Notre-Dame, estaba provisto de una vena poética y un talento musical que le dictaron unas escenas verdaderamente eficaces, como la del último encuentro entre María y Jesús, algunos acentos profundos y, principalmente, una cantidad de ritmos de agilidad y gracia notables.

Tales cualidades poéticas y musicales justifican el .gran éxito que obtuvo la Pasión de Amould Gréban durante varios decenios del siglo XV, y la atención que le concedió la crítica moderna, a lo que se debe la primera edición completa del texto (Le mystère de la Passion d’Arnould Gréban, publié par Gaston Paris et Gaston Raynaud, Paris, 1878); edición que, por lo demás, hoy resulta insuficiente, pues se hizo sobre un manuscrito reconocido luego como más reciente y defectuoso que otros de que se dispone.

S. Pellegrini

Pasión de los Mártires Agaunenses, San Mauricio

[Passio Agaunensium martyrum]. De dudosa paternidad es esta historia de San Mauricio que, como jefe de la legión tebea y con sus legionarios, soportó el martirio y la muerte en la ciudad de Lyon en el alto valle del Ródano, en una loca­lidad llamada Agauno, por obra del em­perador Galerio Maximiano.

La figura de Mauricio y de los legionarios tebeos per­maneció viva en toda la Galia meridional, cuyo suelo aquellos soldados habían regado con su sangre por la causa del cristianismo. La atribución tradicional a San Euquerio (370?-450), obispo de Lyon, no tiene otra verosimilitud que la que le presta la situa­ción cronológica y geográfica del escrito, compuesto un siglo después de la Pasión, en una región no muy apartada de la loca­lidad donde ocurrió el martirio.

A S. Euque­rio se atribuyen también otros escritos que no le pertenecen, como un Comentario al Génesis y Epístolas sobre diversos temas, de manera que esta Pasión tenemos que incluirla sin duda alguna entre las obras espúreas.

F. Della Corte

WALTER BENJAMIN, LA CLARIVIDENCIA DE UN MARXISTA

Claudia Kalász (guión)

Detlef Jesgarz (iniciador y realizador técnico)

Walter Benjamin

Experiencia en tiempos sombríos

Podcast (54 minutos): https://niemandsland. Contrabanda.org/2023/12

Una producción de Niemandsland RadioArt. ©Barcelona 2023

Erfahung in finsteren Zeiten

Eine Produktion von Niemandsland RadioArt. ©Barcelona 2024 Bubok Editorial, 2024, 123 pp.

Podcast (53 Minuten): https://archive.org/download/20240805-niemands-land/20240805-Niemands_Land.mp3

por Anna Rossell

No es fácil encontrar palabras para describir la impagable iniciativa de Claudia Kalász y Detlef Jesgarz. Kalász (Mönchengladbach —Alemania—, 1953), filósofa, filóloga alemana y traductora, residente en Cataluña desde hace años; Jesgarz (programa «Niemandsland» de Contrabanda FM (Barcelona) y autor del libro Contrabanda FM: una radio libre en un mundo poco libre, iniciador del proyecto sobre Benjamin y realizador técnico. Lo que nos regalan es impagable por numerosas razones: porque nos acercan a Walter Benjamin, un pensador de enorme calado, por el modo en que lo hacen y por el momento en que lo hacen.

Huelga decir que no es tarea sencilla presentar a Walter Benjamin, que nos ha legado una ingente obra, en un podcast de algo menos de una hora. Y precisamente porque no lo es resulta tan meritorio. La idea, el texto y la dirección son de Kalász y Jesgarz. Ambos trabajaron en estricta colaboración en un proceso casi artesanal y el producto radiofónico es fruto de un continuo intercambio. Quiero subrayar el exquisito acierto tanto en la estructura de la puesta en escena radiofónica (los capítulos elegidos) como en la selección de los textos de toda índole, porque todo ello apunta al mismo claro objetivo: rememorar el pensamiento esencial de Benjamin y hacerlo en un momento en que su clarividencia, expuesta en sus tesis ya en los años veinte y treinta del siglo pasado, se nos revela como una profecía cada vez más perfilada y amenazadora. El trabajo de Kalász y Jesgarz es una condensación muy depurada, exquisita, que en su brevedad sabe transmitir pensamiento y vida del filósofo, ensayista y crítico literario excepcional de la República de Weimar. Por lo demás la ejecución es un trabajo coral: son muchas voces las que intervienen en la grabación de los comentarios, las citas, anunciando los capítulos o ejerciendo de cronista. El podcast constituye un mosaico, que por su naturaleza, a base de su composición a partir de piezas de diversa procedencia, hace emerger un mundo poliédrico: el de la vida y la obra de Walter Benjamin.

A nadie puede escapársele que Benjamin fue un visionario, pero un visionario racional y racionalizador: su concepto y su imagen de la Historia (sus tesis Sobre el concepto de historia, la afirmación «Hay que fundamentar el concepto de progreso directamente en la idea de catástrofe. El hecho de que todo siga igual es la catástrofe misma […]», el nexo absolutamente original que estableció entre el mesianismo de la Cábala y el materialismo histórico y la incisiva relación entre pasado, presente y futuro (entre recuerdo y memoria como constelación simultánea a la que se refiere como dialéctica en suspenso e imagen dialéctica). La amplitud y apertura de mente del filósofo se reflejan en el paradójico espectro de sus vínculos personales e intereses intelectuales y atestiguan el vanguardismo de un pensamiento que en su tiempo — que hoy conserva flagrante actualidad— sentó las bases de un nuevo materialismo histórico, en especial para la teoría del arte (La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica). La penetrante visión de Benjamin alcanzó a ver relaciones inesperadas para un marxista, enormemente fecundas: las figuras que Baudelaire en sus Fleurs du Mal —el flaneur, la prostituta, el trapero— como alegorías del capitalismo (Benjamin, Pasajes / Passagen). De su vanguardismo radical y experimental, que a menudo bebía de fuentes del pasado (las alegorías de la muerte del pintor barroco español Juan de Valdés o el socialista utópico Fourier, al que consideró un visionario del siglo XIX), dan fe tanto el hecho de que su trabajo de habilitación sobre el Origen del drama barroco alemán fuera rechazado por los expertos académicos por «opacidad objetiva» como que un pensador de su talla fuera relativamente desconocido en su tiempo, a pesar de que escritos suyos ya hubieran sido publicados en medios importantes.

El resultado es una pieza de radioteatro llevado a cabo con rigor filológico que no tiene desperdicio. El formato elegido contribuye al objetivo perseguido: tanto la diversidad de voces —en algunos momentos superpuestas— que da a entender realidades biográficas, como la multiplicidad y extrema diversidad de relaciones del pensador, así como los sonidos, que contribuyen a contextualizar lugar y tiempo, contribuyen a que forma y fondo se entrelacen y complementen.

La actualidad y vigencia del legado de Benjamin, la advertencia de la amenaza del fascismo, se subrayan al final con la mezcla de voces de los líderes de partidos actuales de la ultraderecha en el mundo. El libreto va acompañado de una introducción explicativa de Claudia Kalász, las correspondientes notas a pie de página así como de una relación de los textos citados y de las fuentes musicales y sonoras, y de la correspondiente bibliografía en español y en alemán.  

© Anna Rossell
(Filóloga alemana, escritora, poeta, crítica literaria y gestora cultural)
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