El Patio, Hermanos Álvarez Quintero

Comedia en dos actos y en prosa de los hermanos Serafín (1871-1938) y Joaquín (1874-1944) Álvarez Quintero, estrenada en 1900. La comedia no tiene trama—a menos que se quiera llamar tra­ma él altercado amoroso entre Carmen y Pepe Romero — y toda su eficacia teatral y artística deriva de los cuadritos de vida sevillana que se suceden con un ritmo ya apremiante, ya lento, como la atmósfera estival de la siesta sevillana, en el patio de la casa de don Tomás.

Debido a la inter­vención de típicos vendedores ambulantes sevillanos la comedia recuerda el Huerte- cillo (v.) de Carlo Goldoni y no es imposi­ble que los dos. comediógrafos sevillanos se inspiraran, aunque remotamente, en esa obra.

A. R. Ferrarin

Pastores De Belén, Félix Lope de Vega Carpió

Novela pastoril que alterna el verso y la prosa, compues­ta por Félix Lope de Vega Carpió (1562- 1635). Fue editada por primera vez en 1612.

Consta de cinco libros y una introducción. Su trama es la narración del nacimiento del Mesías desde el punto de vista de los pastores que habitaban en las cercanías de Belén. En el libro I aparece el pastor Aminadab, viajero a Belén desde las mon­tañas de Judea, con el fin de cobrar unas rentas a su pariente Mahol.

El pastor canta el nacimiento de María, al que hace extraordinario, al estilo del de Juan Bau­tista. Aminadab encuentra a Palmira, hija de Mahol, y traba conocimiento con los pastores de la comarca, que tienen todos nombres característicos de la novela pas­toril: Delia, Nemoroso… Los pastores na­rran historias bíblicas: la de David, la de Thamar, la de Susana…

En el libro II se versifican los pasajes de la Sagrada Escri­tura dedicados a la Virgen. Narra la visita­ción de María a Isabel y el nacimiento del Bautista, puesto todo en boca de los pasto­res. El libro III toma estilo directo. Amina­dab deja de ser el personaje central.’ Hace frío. En la noche del nacimiento toda la naturaleza cobra una nueva vida.

Los versos se tornan villancicos populares, de los que hay gran cantidad: «Vamos a Belén, Pascual», «Antón, si al muchacho ves baila y hagámonos rajas». El nacimiento es anunciado a los pastores que van a rendir vasallaje al Niño y le ofrecen dones.

Al final hay intercalados pasajes de la Escri­tura, salmos y profecías. El libro IV es una narración de la Historia Bíblica desde la creación del mundo a la Circuncisión y Ado­ración de los Magos. En el libro V hay la Presentación y la huida a Egipto, con la degollación de los Inocentes. En Egipto se tributa al Niño un recibimiento solemne.

Termina la obra con la predicción de los sufrimientos del Mesías en boca de la adi­vina egipcia Menandra. Lope de Vega nos dice que Pastores de Belén es una recti­ficación a las arcadias de pastores humanos de sus años mozos. R. Jordana

La Pata de la Raposa, Ramón Pérez de Ayala

Novela del escritor español Ramón Pérez de Ayala (n. 1881), publicada en 1912. Según algún crítico, esta novela es «el caso patológico de un extravagante en quien se hubieran reunido las manías de varios».

Realmente, el personaje central, Alberto Díaz de Guzmán, dotado de un indudable talento literario, como ser humano hace cosas que en aquella época debieron significar «el espí­ritu bohemio». Enamorado de una muchacha de su misma ciudad, Pilares (Oviedo), lla­mada Fina, va a ella y la deja como un oleaje ciego que no cumple más finalidad que desgastarla hasta la muerte.

De aven­tura tonta en aventura tonta (aunque algu­na, como la de hacerse payaso, nos parece simbólica), el joven provinciano sale y en­tra de su país al extranjero sin que el lec­tor sepa qué hace ni qué busca. Los otros personajes, tan inconsistentes como él, sir­ven y le sirven para exponer teorías acerca de la vida, del arte, etc.

La trama novelesca se escapa a veces forzada por los devaneos literarios de Alberto. Este personaje ya lo fue central en otras obras de Pérez de Ayala, Tinieblas en las cumbres, A. M. D. G. (v.) y figura en Troteras y danzaderas (v.), que, según nos advierte el autor, «abar­ca el intersticio de tiempo que va desde la segunda hasta la tercera parte de La pata de la raposa».

Valbuena Prat asegura ,que Alberto es en parte autorretrato del nove­lista y que se destaca como significación clara del 98. El tipo de mujer sufrida, resig­nada que es Fina, nos consuela de las extravagancias del perverso o histérico que es Meg.

Los padres de ésta, tipos sensuales y. como tales repletos de sombría tristeza cuando los sentidos se han fatigado de ser­virles, están bien estudiados. Pérez de Ayala es un profundo conocedor de la humanidad y en sus novelas posteriores lo demuestra con mayor brío y gloria. La concepción trágica de la vida suele disfrazarla con ingenioso humorismo.

Riqueza de caracte­res, vivos cuadros satíricos abundan en La pata de la raposa, aunque en ella predomine lo amargo y pesimista, herencia del 98.

C. Conde

El Pastor Fido, Giovan Battista Guarini

[II pastor Fido]. Tragicomedia pastoril de Giovan Battista Guarini (1538-1612), publicada en 1590 y estrenada en Crema en 1595.

Muchas repre­sentaciones y un sinfín de ediciones se realizaron antes de llegar a la definitiva de 1602, después de la cual, entre el siglo XVII y el XVIII, se publicaron aproxi­madamente unas ochenta ediciones. El tema deriva del griego Pausanias.

Los Arcades debían sacrificar periódicamente un joven- cito a Diana. Su sacerdote Montano, descendiente de Heracles, recordando unas pa­labras del oráculo («este mal no acabará hasta que dos estirpes cercanas se junten en matrimonio»), decide, para acabar de una vez con el terrible tributo, unir a su hijo Silvio con la ninfa Amarilis, descen­diente del dios Pan.

Pero Silvio no piensa en el amor, preocupándose tan sólo de cazar, mientras Amarilis ama, siendo co­rrespondida, al pastor Mirtilo. De Mirtilo, sin embargo, se ha encaprichado una mujer deshonesta, Corisea, que, sabiendo que las leyes del lugar castigan a las mujeres infie­les, hace de manera que Amarilis y Mirtilo se encuentren en una cueva, donde un sátiro los descubre y denuncia.

Amarilis, no pudiendo probar su inocencia, es conde­nada a muerte, y Mirtilo, tal como lo consiente la ley, pide morir en su lugar. Cuan­do está a punto de ser sacrificado llega su presunto padre, Carino, que demuestra al sacerdote que Mirtilo no es hijo suyo sino del propio Montano; y éste reconoce en él al niño que había perdido muchos años atrás.

De manera que, siendo Mirtilo des­cendiente de Heracles, su boda con Amarilis cumplirá el oráculo que lo designa precisa­mente como «pastor fiel». Entretanto, tam­bién Silvio se enamora de Dorinda, que llevaba bastante tiempo amándole sin que él le hiciese caso; el destino y el amor, unién­dose, hacen de manera que las dos bodas se celebren al mismo tiempo, mientras Co­risea, redimiéndose por la alegría de los amantes felices y el goce de todo el pue­blo, decide abandonar su triste vida.

Com­puesto en endecasílabos y heptasílabos ri­mados libremente, El pastor Fido une a una dulce musicalidad, riqueza de imágenes, es­plendor de palabra y una habilidad de estilo que nos hace presentir la inminencia de un período literario que, superando su plenitud, ahora ya se encamina hacia las exuberancias del siglo XVII. A pesar del éxito que obtuvo, no faltaron críticos que, reconociendo en aquel clima de idilio ele­mentos trágicos y dramáticos, acusaron al Pastor Fido de atentado a las leyes aristo­télicas.

Guarini contestó a las críticas con el Verrato y el Verrato Secondo, en que rei­vindicó la plena libertad del artista en la creación de su obra. La polémica duró bastante tiempo, y a menudo volvió a en­cenderse, incluso en el siglo siguiente, identificando de este modo el nacimiento del Pastor Fido con el inicio de nuevas ten­dencias contrarias a la dominante estética aristotélica.

«Todo lo que puede dar la claridad de mente, la industria de estilo y de verso, está aquí dentro»; con estas palabras De Sanctis juzgó al Pastor Fido. Sin embargo, para los modernos, Aminta (v.) conservó más que El pastor Fido su alto valor de fresca poesía. E. Allodoli

¿Por qué escenas enteras del Pastor Fido se recitan hoy de memoria en Estocolmo y San Petersburgo, mientras ninguna obra de Shakespeare consiguió cruzar el mar? Porque lo que vale se busca en todos los países. (Voltaire)

No menos que Aminta, es una de las obras más elegantes que tiene la poética, desde los griegos a nuestros días. (Parini)

Guarini tiene imaginación y no tiene fan­tasía, espíritu y no sentimiento, oído mu­sical y no la armonía del alma. (De Sanctis)

*   Una de las primeras traducciones del Pastor Fido es la española de Cristóbal Suárez de Figueroa (1571-1639?), en verso suelto, publicada en Nápoles, 1602; poste­riormente hizo una nueva traducción Isabel Correa (Amberes, 1694).

*   Una reelaboración en alemán de la misma comedia, ya traducida al francés por Théophile de Viau (1590-1626) dio, en 1678, el poeta Hofmann von Hofmannswalden (1617-1679); el estilo de su Pastor Fido acentúa la incipiente manera del Seiscientos del original italiano.

*   Varios autores musicaron El pastor Fido, pero ninguna de sus óperas tiene el valor de la comedia de Guarini. Dignas de notar son las dos óperas de Georg Friedrich Hän­del (1685-1759), representadas en Londres, una en 1712 y otra en 1734; sobre el mis­mo texto compuso una ópera de cierto inte­rés Antonio Salieri (1750-1825), Viena, 1789.

El Pastor del Hambre, Wilhelm Raabe Jacob Corvinus

[Hungerpastor]. Novela del autor alemán Wilhelm Raa­be Jacob Corvinus (1831-1910), publicada en 1864. Junto con sus otras novelas Abu Telfan (1867) y Schüdderump (1870) cons­tituye una especie de gran trilogía sobre el tema de la «necesidad de ideal» como gran palanca de la vida.

Los dos héroes de la narración son Juan Unwirrsch y Mauricio Freudenstein. Hijo el primero de un pobre zapatero remendón, y nacido el segundo en una familia de judíos ricos, re­presentan cada uno lo que el autor con­sidera como el verdadero y el falso ideal.

Juan, educado en la miseria, se convierte en el pobre pastor de una mísera aldea a la orilla del mar; Mauricio, intelectual e in­genioso sofista, tiene abierto ante sí el ca­mino de los honores y las dignidades, hasta llegar a ser consejero secreto de la corte.

Según Raabe, ésta es, sin embargo, su ver­dadera muerte civil, porque lo que vale no es el lustre exterior, sino la luz que irradia de lo íntimo. Tanto el uno como el otro están empujados por el hambre, pero mientras que en uno se trata del hambre egoísta, lo que mueve al otro es el hambre heredada del padre; apetito altruista de saber, cuyo objeto es el amor a píos y a los hombres.

El estilo de El pastor del ham­bre es una mezcla de sentimentalismos y de ingenio, que lanza sus rociadas contra el odiado mundo de la burocracia, del arrivismo social y financiero, de la sociedad y de la alta finanza.

Sin embargo, el mora- lismo no sofoca el libre respiro de la poe­sía. Como ocurre siempre en las novelas y cuentos de Raabe (v. la Crónica del callejón de los gorriones), el ambiente pequeño burgués está descrito y representado con lú­cido espíritu de observación. No deja de ser significativo el hecho de que Raabe haya sido rehabilitado en la alemania de hoy. Es una narración que se mantiene viva y conserva el interés.

F. Federici