Andrea Adolfati

Nacido en Venecia en 1711, m. hacia 1760; fue compositor de mú­sica sacra y teatral. Estudió con Baltasar Galuppi.

Fue maestro de capilla en la igle­sia de Santa María de la Salud, de Venecia, y más tarde, desde 1750 hasta su muerte, en la iglesia de la Annunziata, de Génova. Sus principales obras son: Artaserse (Roma, 1742), Ariadna (Génova, 1750, v.), Adriano in Siria (Génova, 1751), La Gloria ed il Piacere (Génova, 1752).

Otra ópera, La cle­menza di Tito, fechada en 1753, se con­serva en la Hofbibliotek de Viena. Fétis hace notar que en su ópera Ariadna se encuentra un aria en compás 5/4. La pro­ducción sacra de A. comprende sobre todo salmos.

A. Pironti

Alfred Adler

Nacido en Viena el 7 de fe­brero de 1870, m. en Aberdeen (Escocia) el 28 de mayo de 1937. Las doctrinas de Sigmund Freud sobre las neurosis atrajeron  la atención de A., quien en los primeros tiempos después de su licenciatura ejercía como especialista oculista.

Se pasó enton­ces al campo del Psicoanálisis, en el que realizó importantes investigaciones so­bre el desarrollo y la curación de las neu­rosis de los niños, llegando bien pronto a conclusiones que le indujeron a elaborar una doctrina propia.

En tanto que Freud atribuye todas las psicopatías a la movili­zación («Verdrängung») de los instintos se­xuales, A. las reduce al instinto de poder. En el muchacho anormal, el «complejo de inferioridad» se convierte, por decirlo con las mismas palabras de A., en «un factor permanente del desarrollo psíquico del indi­viduo».

Posteriormente, el sentimiento de inferioridad es combatido y psicológica­mente compensado, a su vez, por la fuerza de «expansión de la personalidad», que es la que condiciona «el estilo de vida» de todo individuo. Las obras fundamentales de A. son: Las inferioridades orgánicas y sus repercusiones psíquicas, La práctica de la psicología individual, a las que seguirán La ciencia del vivir, El sentimiento de la vida, Práctica y teoría de la psicología indi­vidual, que es su obra capital, y Del tem­peramento nervioso.

En 1910 fue fundada la «Asociación Psicoanalítica Internacional», y a pesar de los anatemas y del resenti­miento personal del viejo Freud, A. fue acogido en ella juntamente con Jung. En 1932, habiendo comenzado en alemania las persecuciones raciales, A. se trasladó a los Estados Unidos, donde profesó en el Long Island College of Medicine.

P. Sforzini

Agostino Ademollo

Nacido en Siena en octubre de 1799, m. en Florencia el 20 de junio de 1840. Orientóse hacia estudios jurí­dicos y, después de haberse licenciado, en­tró en la magistratura.

En 1837, y en parte para recordar la memoria y el arte de su padre, publicó una evocación erudita de los Spettacoli degli antichi romani, tema que había sido tratado por su progenitor en muchas de sus obras. Como novelista, rea­lizó dos mediocres tentativas: Beatrice Cenci romana (1839, v.) y Marietta de Ricci ovvero Firenze al tempo dell’assedio (1840), que recuerdan los modelos mejores de un Guerrazzi y de un Manzoni.

Dejó además el notable ensayo Giudizio crimínale in To- scana secondo la riforma Leopoldina.

C. Falconi

Ludovico Adimari

Nacido en Nápoles en 1644, m. en Florencia en 1708. Descendiente de la famosa familia florentina de los Adimari, pronto marchó a Florencia.

Antes de que el gran duque Cosme III le nombrara capitán en Pietrasanta (1683), había escrito ya, además de versos de toda clase, tres dramas de ambiente español: Le gare del- l’Amore e dell’Amicizia (1679), II carceriere di se stesso (1681) y L’amante di sua figlia (1683). Desde Pietrasanta, y acusado de uxo­ricidio, hubo de tomar el camino del des­tierro, y marchó primero a Lucca, y más tarde a Bolonia y Mantua.

Vuelto al fin a Florencia, en 1692, no le faltaron los honores ni las muestras de favor. Fue miembro de cinco academias, entre ellas la Crusca y la Arcadia, y desempeñó el cargo de lector de lengua toscana en el Estudio florentino,, sucediendo en tal cargo a Redi. Además de los dramas citados, tiene poe­sías áulicas en honor de sus príncipes, del rey de Francia y del emperador austríaco, poesías sacras y, en fin, las más notables de sus obras: cinco Sátiras (v.), en las que se presentan con agudeza y claridad los males de su tiempo.

Adenet Le Roi

Nacido hacia 1240 en el Brabante y se ignora la fecha de su muerte. Juglar de profesión, adquirió pronto una cierta notoriedad por sus dotes artísticas, que le valieron el sobrenombre de «rey», como sugiere la miniatura de un códice que lo representa con la corona de rey de los juglares.

Protegido primero por Enrique III de Brabante, pasó probablemente en 1269 al servicio de Guido de Dampierre, conde de Flandes, a quien siguió en largos viajes a través de Italia hasta Calabria y Sicilia, como demuestran algunos pasajes de sus poemas, y junto al mismo señor se encon­traba todavía en 1296. Mantuvo también relaciones con la corte de Francia, donde fue bien acogido y admirado.

Hábil versifi­cador, dotado de una vena fácil y agrada­ble, muestra en el contenido y el estilo de sus poemas una notable versatilidad: por un lado, el ambiente y el elemento fantás­tico y aventurero del Cleomadés; por otro, el tema tradicional carolingio en Berta de los grandes pies (v.), donde se entremezcla, sin embargo, y aún llega a predominar, el elemento personal y familiar en lugar de la gesta heroica. También le pertenecen los poemas Bovon de Commarcis y Enfances Ogier (v. Ogier el danés).

C. Cremonesi