Juan Bautista de Aguirre y Carbó, Daule

Poeta y jesuita ecuatoriano, n. en Daule en 1725 y m. en 1786. Es una de las figuras líricas singulares de Hispanoamérica en el siglo XVIII.

Apenas conocido hasta que Juan María Gutiérrez, Gonzalo Zaldumbide y Emilio Carilla fijaron su atención en la es­casa producción poética que nos legó, repre­senta una proyección más del culteranismo en América, aunque no es solamente Góngora el que influye en sus versos.

Una de sus más interesantes poesías es la Carta a Lizardo (v.). La influencia de Cetina y de Calderón es palmaria en otros trabajos suyos. Entre sus composiciones, la crítica cita el Soneto moral y el Canto a Luzbel; pero en la producción poética de este ilus­tre jesuita figuran madrigales, epigramas, poemas religiosos y descriptivos.

Orador arrebatado y elocuente, logró con su cálido verbo apaciguar en 1775 a los quiteños amotinados con motivo de los impuestos adua­neros; gozó de muchas simpatías en su país y tuvo que abandonarlo a raíz de la expul­sión de los jesuitas (1776).

Vivió hasta su muerte en Italia (Rávena, Ferrara, Roma, Tívoli), donde llegó a ser consejero del obispo de Tívoli, quien después fue papa con el nombre de Pío VII. Sus poemas están recogidos en el volumen tercero de la Co­lección de Clásicos Ecuatorianos, precedidos de un interesante estudio de Gonzalo Zal­dumbide.

J. Sapiña

Rudolf Agricola

(Roelof Huysman).N. en Bailo (Groninga) el 23 de agosto de 1443, m. en Heidelberg el 28 de octubre de 1485.

Este célebre humanista holandés es considerado unánimemente como el pa­dre del renacimiento literario germánico; y como maestro le rindieron homenaje Erasmo y los doctos humanistas alemanes de la generación siguiente a la suya.

Muy culto en lenguas antiguas y modernas, filólogo, músico, pese a su breve vida ejerció me­diante sus escritos, sus cartas, sus discursos, sus lecciones, una influencia impar sobre el movimiento intelectual de la alemania de su tiempo.

Los acontecimientos de su vida son sencillos: estudió en Lovaina y en París, pero se trasladó más tarde a Italia, donde permaneció, al parecer, desde 1468 hasta 1480, estudiando en las Universida­des de Pavía y Ferrara. Allí escuchó las lecciones del célebre helenista Teodoro Gaza y se puso en contacto con el humanismo italiano.

Fruto de sus estudios y experien­cias fue La invención dialéctica (v.). Des­pués de abandonar Italia, su amigo y pro­tector, el obispo Dalberg de Worms, lo llamó para la cátedra de filosofía de la Universi­dad de Heidelberg (1483). Durante tres años enseñó allí con mucho éxito; pero su enseñanza fue interrumpida por la muerte, ocu­rrida poco después del regreso de un viaje a Italia llevado a cabo con el obispo Dalberg.

G. Preti

Agrippa Von Nettesheim

(Heinrich Cornelius). N. en Colonia el 14 de septiem­bre de 1486, m. en Grenoble el 18 de febre­ro de 1535.

Figura típica del mago-docto del Renacimiento, viajero, aventurero, algo char­latán y profundísimo pensador; junto con Paracelso, suministró el modelo para la figura del Faust (v.) goethiano.

Doctorado en teología, el insaciable afán de viajes y aventuras que le acompañará toda la vida le impulsa a la profesión de soldado de ventura; y sirve siete años en Italia en los ejércitos de Maximiliano I de alemania, del marqués de Monferrato y del duque de Saboya.

Estudia después las lenguas anti­guas, la medicina y la filosofía, y decide dedicarse a la enseñanza. En efecto, enseña en 1509 en Dole (Francia), y desde la cá­tedra, comentando De la palabra maravillo­sa (v.), de Reuchlin, difunde las nuevas teorías del neoplatonismo mágico-cabalís­tico, por lo que es expulsado de Dole.

Des­pués de haber vagado de universidad en universidad (Londres, Colonia), lo encon­tramos, en 1511, en Italia de nuevo, donde participa como teólogo en el Concilio cismático de Pisa; de allí, en 1515, a Pavía, donde enseña comentando el Poimandres (v.) de Hermes Trismegisto.

Pero bien pron­to — ¿inquietud o intolerancia ante sus en­señanzas por parte de las autoridades aca­démicas y religiosas? — cambia de profesión: en 1518 ejerce de abogado en Metz, de don­de debe huir para evitar la furia del pue­blo irritado contra él por haberse atrevido a defender a una muchacha acusada de bru­jería.

Y helo aquí de nuevo vagando por Europa: Friburgo,, Ginebra, Lyon. En esta última ciudad llega a ser médico personal de Luisa de Saboya, madre del rey Fran­cisco I; pero cae en desgracia al negarse a predecirle mediante adivinaciones astroló­gicas el curso de los acontecimientos fran­ceses y vaticinando, por el contrario, nue­vos triunfos al condestable de Borbón.

A pe­sar de ello, parece que fue notable su fama ^como médico, lo mismo que la de otros ma­ngos cabalísticos: solicitado como médico de corte por varios soberanos, sirve a Margarita de Austria, gobernadora de los Países Bajos.

Son quizá los años más fecundos de su vida: allí, en efecto, además de otras obras me­nores como De nobilitate et praecellentia foeminei sexus (Amberes, 1529), escribe sus dos obras maestras, en las que se contiene todo su pensamiento y lo mejor del mismo: De incertitudine et vanitate scientiarum (Colonia, 1527) y De la filosofía oculta (v.). Pero estos dos libros, al mismo tiempo que mucha fama, le procuraron desdichas, en­tre ellas la acusación de herejía y magia.

Estaba a punto de caer en desgracia cuando sobrevino la muerte de Margarita (1530). Y entonces volvió a emprender su vagabun­deo: después de haber estado en prisión por deudas en Bruselas, vivió en Colonia y en Bonn, bajo la protección de Hermann Wied, arzobispo de Colonia.

De allí marchó a Francia, donde, detenido por orden de Fran­cisco I bajo la acusación de haber difamado a la reina madre, pasó otro período en pri­sión. Fue libertado más tarde, pero murió poco después en Grenoble, dejando muchos hijos (se había casado tres veces).

G. Preti

Pedro de Aguado

Franciscano español del siglo XVI n. en Valdemoro. Marchó a las Indias en 1560 ó 61, en las que pasó quince años evangelizando.

En 1573 fue ele­gido provincial del convento de Santa Fe. Dos años después regresó a España para asistir al capítulo general de su Orden y editar la obra titulada Recopilación historial resolutoria de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada, que había empezado a escri­bir en colaboración con fray Antonio de Medrano, pero que, al morir éste, llevó a término él solo.

La obra no fue impresa hasta nuestro siglo (1906), la primera parte con el título de Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada (v.); la segunda parte, escrita en 1581, estando ya el autor de regreso en España, fue publicada en 1955, en Caracas, con el título Historia de Vene­zuela (v.).

Georges Agricola

Apellido latinizado de Georg Bauer, n. en Glauchau (Sajonia) el 24 de marzo de 1494, m. en Chemitz el 21 de noviembre de 1555 a consecuencia de una apoplejía, causada, al parecer, por una con­troversia teológica que tuvo contra los Re­formados.

Es considerado como el padre, o por lo menos como uno de los padres, de la mineralogía sistemática. Notable es tam­bién su contribución a la geología y a la di­námica geológica. Estudió en Leipzig y más tarde en Italia — en Bolonia y Padua —, doctorándose en medicina.

Ejerció primero la profesión en el centro minero de Joachimstal, donde curó a los mineros, interesándose (uno de los primeros en Europa también en este campo) por sus enfermeda­des profesionales; pero al mismo tiempo se tomó un enorme interés por los minerales en general, estudiando tanto los métodos de extracción minera y planteándose el pro­blema de mejorarla a la luz de la ciencia, como — y esto mucho más — la naturaleza y clasificación de los minerales extraídos.

Fruto de estos primeros estudios fue una obra que pronto le dio cierta notoriedad: Bermannus, sive de re metallica (1530). Nombrado médico y físico minero, y tam­bién historiador de la corte del Elector Mau­ricio de Sajonia, se trasladó en 1531 al mayor centro minero de Sajonia, a Chemnitz, de cuya ciudad fue también burgo­maestre.

Allí, aunque la ayuda económica del Elector fue más bien escasa, hasta el extremo de que A. tuvo que pignorar casi todo su patrimonio, continuó las investi­gaciones científicas y los estudios eruditos. Fruto de estas investigaciones fueron dos obras muy importantes: De ortu et causis subterraneorum (1544), dedicada a problemas de geología dinámica, y la cele­bérrima obra Del arte de los metales (v.).

Recordemos, además, una historia de Sajo­nia (Dominatores Saxonici a prima origine ad hanc aetatem) y un estudio sobre los pesos y medidas de los antiguos, De mensuris et ponderibus Romanorum et Graecorum (1550).

G. Preti