Agrippa Von Nettesheim

(Heinrich Cornelius). N. en Colonia el 14 de septiem­bre de 1486, m. en Grenoble el 18 de febre­ro de 1535.

Figura típica del mago-docto del Renacimiento, viajero, aventurero, algo char­latán y profundísimo pensador; junto con Paracelso, suministró el modelo para la figura del Faust (v.) goethiano.

Doctorado en teología, el insaciable afán de viajes y aventuras que le acompañará toda la vida le impulsa a la profesión de soldado de ventura; y sirve siete años en Italia en los ejércitos de Maximiliano I de alemania, del marqués de Monferrato y del duque de Saboya.

Estudia después las lenguas anti­guas, la medicina y la filosofía, y decide dedicarse a la enseñanza. En efecto, enseña en 1509 en Dole (Francia), y desde la cá­tedra, comentando De la palabra maravillo­sa (v.), de Reuchlin, difunde las nuevas teorías del neoplatonismo mágico-cabalís­tico, por lo que es expulsado de Dole.

Des­pués de haber vagado de universidad en universidad (Londres, Colonia), lo encon­tramos, en 1511, en Italia de nuevo, donde participa como teólogo en el Concilio cismático de Pisa; de allí, en 1515, a Pavía, donde enseña comentando el Poimandres (v.) de Hermes Trismegisto.

Pero bien pron­to — ¿inquietud o intolerancia ante sus en­señanzas por parte de las autoridades aca­démicas y religiosas? — cambia de profesión: en 1518 ejerce de abogado en Metz, de don­de debe huir para evitar la furia del pue­blo irritado contra él por haberse atrevido a defender a una muchacha acusada de bru­jería.

Y helo aquí de nuevo vagando por Europa: Friburgo,, Ginebra, Lyon. En esta última ciudad llega a ser médico personal de Luisa de Saboya, madre del rey Fran­cisco I; pero cae en desgracia al negarse a predecirle mediante adivinaciones astroló­gicas el curso de los acontecimientos fran­ceses y vaticinando, por el contrario, nue­vos triunfos al condestable de Borbón.

A pe­sar de ello, parece que fue notable su fama ^como médico, lo mismo que la de otros ma­ngos cabalísticos: solicitado como médico de corte por varios soberanos, sirve a Margarita de Austria, gobernadora de los Países Bajos.

Son quizá los años más fecundos de su vida: allí, en efecto, además de otras obras me­nores como De nobilitate et praecellentia foeminei sexus (Amberes, 1529), escribe sus dos obras maestras, en las que se contiene todo su pensamiento y lo mejor del mismo: De incertitudine et vanitate scientiarum (Colonia, 1527) y De la filosofía oculta (v.). Pero estos dos libros, al mismo tiempo que mucha fama, le procuraron desdichas, en­tre ellas la acusación de herejía y magia.

Estaba a punto de caer en desgracia cuando sobrevino la muerte de Margarita (1530). Y entonces volvió a emprender su vagabun­deo: después de haber estado en prisión por deudas en Bruselas, vivió en Colonia y en Bonn, bajo la protección de Hermann Wied, arzobispo de Colonia.

De allí marchó a Francia, donde, detenido por orden de Fran­cisco I bajo la acusación de haber difamado a la reina madre, pasó otro período en pri­sión. Fue libertado más tarde, pero murió poco después en Grenoble, dejando muchos hijos (se había casado tres veces).

G. Preti