Amarasimha

Fue el mayor lexicógrafo de la India antigua; pero se discute el tiempo en que vivió. Con cierta aproxima­ción, y teniendo en cuenta elementos com­parativos, puede formularse la hipótesis de que viviera entre los siglos VI y VIII d. de C.

La tradición literaria lo une a los nombres de Dhavantari, Ksapanaka, Sanku, Vetlaabhatta, Ghataparkara, Kalidasa, Vararuci y Varahamihira, haciendo de él una de las nueve gemas de la corte de Vikramaditya. Fue ciertamente un budista seguidor de la escuela filosófica del «Mahayana» («Gran Vehículo»). Su obra, el Namalinganusasana, más Conocido con el nombre de Amarakósa (v. Vocabulario de Amarasimha), ha sido objeto de más de cincuenta comentarios y continúa siendo fundamental para la lexi­cografía sánscrita.

O. Botto

José Amador de los Ríos

Historia­dor, crítico y orientalista español n. en Baena en 1818 y m. en Sevilla en 1878. Inició sus estudios en Madrid y los conti­nuó luego en Sevilla, donde le protegieron Alberto Lista y el duque de Rivas.

Fue cate­drático de historia crítica de la literatura española en la Universidad de Madrid y miembro de las Academias de la Historia y de Bellas Artes; decano de la Facultad de Filosofía y Letras e inspector general de Instrucción Pública.

Su Historia crítica de la literatura española — que abarca toda la Edad Media— se considera, por su abun­dancia en datos eruditos, el punto de par­tida de ulteriores investigaciones. Además de esta obra publicó Estudios históricos, políticos y literarios sobre los judíos de España y Portugal (v.), Historia política, social y religiosa de los judíos de España y Portugal (v.), El arte latinobizantino en España y una Historia de la villa y corte de Madrid (en colaboración con Rada y Rossell).

Publicó también las obras del mar­qués de Santillana y un tomo de poesías, Sevilla pintoresca, Toledo pintoresco, colec­ción de romances al estilo de su amigo el duque de Rivas.

Gregorio Allegri

Nacido en Roma en 1582, m. en la misma ciudad el 17 de febrero de 1652; fue famoso compositor de música sa­cra.

Cantor infantil, de 1591 a 1596, bajo la dirección de Giovanni Bernardino Nanino, en el coro de San Luis de los Franceses, Siguió cantando como tenor de 1601 a 1604. De 1600 a 1607 estudió con Giovanni Maria Nanino.

Disfrutó después de un beneficio en la catedral de Fermo, hasta que llamado a Roma por Urbano VIII en 1629, fue nom­brado cantor de la Capilla Pontificia, pues­to que desempeñó de una manera ininte­rrumpida hasta su muerte. Su nombre se asocia generalmente con el célebre Mise­rere (v.) a nueve voces y dos coros, que era cantado anualmente en la Capilla Sixtina durante Semana Santa.

De esta obra, considerada como una de las más inspira­das composiciones litúrgicas, estuvo prohibida la copia, durante cierto tiempo, bajo pena de excomunión. Es conocida la anéc­dota de que contando Mozart 14 años tuvo ocasión de oír, en 1770, el Miserere durante una estancia suya en Roma, y que lo trans­cribió «de auditu». Además del Miserere, la producción sacra de Allegri comprende misas, lamentaciones, motetes, magnificats, impro­perios, salmos…

Escribió también algunos conciertos con solistas y una sonata para cuatro instrumentos de cuerda. Muchos tra­bajos manuscritos suyos están conservados en Roma en los Archivos Vaticanos y en Santa Maria Vallicella.

A. Pironti

Leone Allacci

Nacido en Quío en 1586, m- en Roma el 19 de enero de 1669. Estudió en Roma, en el Colegio griego de San Atanasio, donde se licenció en filosofía y teo­logía; después de una breve permanencia en su nativa Quío, en calidad de vicario general del arzobispo latino Marco Giustiniani, volvió a Roma y se licenció también en medicina (1616).

Fue nombrado por el papa Paulo V escritor de lengua griega en la Biblioteca Vaticana; durante los años 1622-23 cumplió brillantemente el encargo que le había dado el papa Gregorio XV de trasladar de Heidelberg a Roma la Biblio­teca Palatina, cedida en homenaje por el elector príncipe Maximiliano de Baviera; fue sucesivamente bibliotecario de Francisco Barberini, y desde 1661, bajo el pontificado de Alejandro VII, «primer guardián» de la Biblioteca Vaticana.

Fue hombre de varia, vasta y atenta erudición literaria, experto filólogo y paleógrafo, como atestiguan sus cartas conservadas en la Biblioteca Vallicelliana de Roma, y de gran competencia en las cuestiones referentes a las relaciones entre la Iglesia romana y la ortodoxa grie­ga, sobre las que versa un grupo de sus obras, como De Ecclesiae occidentalis atque orientalis perpetua consensione (1648) y Graeciae orthodoxae scriptores (1652-59).

En el campo concerniente a los estudios de la literatura italiana son dignos de recuer­do: Poeti antichi raccolti da codici manoscritti della Biblioteca Vaticana e Barberiniana (1661), obra en la que Allacci publicó muchos textos inéditos y fijó algunas atri­buciones convalidadas por la más reciente crítica filológica, y la Dramaturgia (1666, v.), rico repertorio bibliográfico de obras teatrales italianas.

D. Mattalia

Gabriel Álvarez de Toledo

Poeta español n. en Sevilla en 1662 y m. en Ma­drid en 1714. De ascendencia portuguesa, fue un verdadero humanista. Conocía las lenguas clásicas, según parece las semíticas, y varias lenguas modernas (francés, italia­no y alemán).

Fue bibliotecario mayor del Rey y oficial de la Secretaría de Estado. Per­teneció a la Orden de Caballería de Santiago y fue uno de los fundadores de la Real Aca­demia Española. En su vida se distinguen dos períodos : uno profano — dedicado a las letras- amenas — y otro religioso — absorbido por los temas ascéticos—.

Sus obras poéticas aparecieron póstumamente en Ma­drid, en 1744, por diligencia de don Diego de Torres Villarroel con el título: Obras ósthumas poéticas, con la Burromaquia. entre su obra destaca el poema burlesco La Burromaquia (v.), las endechas A mi pensamiento, de carácter místico, y los ro­mances espirituales que forman la parte religiosa de su producción.

En su poesía predomina totalmente la influencia de Góngora y Quevedo. También escribió una His­toria de la Iglesia y del mundo.