Nacido en Quío en 1586, m- en Roma el 19 de enero de 1669. Estudió en Roma, en el Colegio griego de San Atanasio, donde se licenció en filosofía y teología; después de una breve permanencia en su nativa Quío, en calidad de vicario general del arzobispo latino Marco Giustiniani, volvió a Roma y se licenció también en medicina (1616).
Fue nombrado por el papa Paulo V escritor de lengua griega en la Biblioteca Vaticana; durante los años 1622-23 cumplió brillantemente el encargo que le había dado el papa Gregorio XV de trasladar de Heidelberg a Roma la Biblioteca Palatina, cedida en homenaje por el elector príncipe Maximiliano de Baviera; fue sucesivamente bibliotecario de Francisco Barberini, y desde 1661, bajo el pontificado de Alejandro VII, «primer guardián» de la Biblioteca Vaticana.
Fue hombre de varia, vasta y atenta erudición literaria, experto filólogo y paleógrafo, como atestiguan sus cartas conservadas en la Biblioteca Vallicelliana de Roma, y de gran competencia en las cuestiones referentes a las relaciones entre la Iglesia romana y la ortodoxa griega, sobre las que versa un grupo de sus obras, como De Ecclesiae occidentalis atque orientalis perpetua consensione (1648) y Graeciae orthodoxae scriptores (1652-59).
En el campo concerniente a los estudios de la literatura italiana son dignos de recuerdo: Poeti antichi raccolti da codici manoscritti della Biblioteca Vaticana e Barberiniana (1661), obra en la que Allacci publicó muchos textos inéditos y fijó algunas atribuciones convalidadas por la más reciente crítica filológica, y la Dramaturgia (1666, v.), rico repertorio bibliográfico de obras teatrales italianas.
D. Mattalia

