(Padre André). N. en Cháteaulin, en la Baja Bretaña, en 1675; m. en Caen en 1764. Entró en la Compañía de Jesús y muy pronto se distinguió por su excepcional talento oratorio.
En 1726 fue nombrado «professeur royal de mathématiques» en Caen, donde enseñó hasta 1759. Ingenio fino y versátil, de ánimo sencillo, partidario del galicanismo, se atrevió a sostener el pensamiento de Descartes y de Malebranche, al que estaba unido por sentimientos de admiración y afecto, frente a la filosofía escolástica profesada por la orden jesuítica.
Esta actitud rebelde le obligó a sostener encarnizadas luchas, en las que contó con la solidaridad de jesuitas ilustres. En especial el obispo de Caen, monseñor Luynes, ganado por el profundo espíritu religioso y por el gran talento del padre André, se empeñó en «le défendre envers et contre tous».
La obra más importante del padre André es el Ensayo sobre lo bello (v.), publicada en 1741, la cual, pese a su estilo fastidiosamente declamatorio, es apreciada todavía por la finura de determinados análisis y por la coherencia de sus argumentos.
Escribió, además, un Traité sur l’homme, en el que examina las relaciones del alma con el cuerpo, sin llegar, por lo demás, a conclusiones originales. L’Essai sur le Beau, aun teniendo escaso valor especulativo, ejerció una duradera influencia en la cultura europea.
G. Costa
