Olegario Víctor Andrade

Poeta y pe­riodista argentino n. en Alegrete (Brasil) en 1839 y m. en 1882. Era hijo de emigrados políticos.

Hiperbólicamente, podríamos lla­marlo «el verbo de la elocuencia poética», por la sonoridad, ampulosidad y grandilo­cuencia de un poeta que no era, paradóji­camente, orador. Estudió en el Colegio Na­cional de Concepción, del Uruguay, pero no terminó sus estudios y se entregó al periodismo en diversos periódicos de Entrerríos y en su Tribuna Nacional de Buenos Aires.

Fue secretario de Derqui y diputado nacio­nal, y defendió la política de Urquiza y de Roca, quien pronunció la oración fúnebre ante su tumba y dispuso que se publicaran sus Obras poéticas (1887).

Éstas fueron ree­ditadas en 1943 por la Academia Argentina de Letras, con prólogo de Eleuterio F. Tiscornia. Discípulo romántico de Víctor Hugo, a quien canta con apasionado fervor en una de sus composiciones, habría que pre­guntarse si leía también con frecuencia a Manuel José Quintana.

Su poesía más cele­brada es la que se titula El nido de cón­dores (v.), pero son también muy conoci­dos los poemas Atlántida, canto a la raza latina, y Prometeo, verdadero canto a la humanidad: estos dos poemas gustaron mu­cho a Menéndez Pelayo y fueron causa principal de que Juan Valera calificara su poesía de «sublimemente didáctica».

Otras composiciones suyas son: San Martín, La noche de Mendoza, El arpa perdida (elegía con motivo de la muerte en naufragio del poeta Esteban Luca), Paisandú (himno al heroísmo uruguayo frente a los brasileños) y La vuelta al hogar, más lírica e íntima que sus demás composiciones.

Más épico que lírico, más retórico y elocuente que profundo, Andrade es un poeta de lenguaje meta­fórico, patriota, liberal, culto, romántico y altisonante.

J. Sapiña