Nacido el 18 de mayo de 1814 en Priamukin, gobierno de Tver’, y m. él 1.° de julio de 1876 en Berna. Ocupa en el grupo de los revolucionarios rusos un lugar propio, por cuanto, de origen noble, atacó el mundo en el cual había nacido negándolo de una manera absoluta y en un Mentido anarquista.
Formado en la filosofía idealista alemana que estuvo de moda en Moscú entre 1830 y 1840, interpretó erróneamente sus principios, cual hicieron también muchos otros pensadores contemporáneos de su misma nacionalidad.
Ello, sin embargo, no le resultó perjudicial en la lucha emprendida contra la reacción europea, que le llevó a vivir en distintos puntos del extranjero (Suiza, Francia, Bohemia, alemania, Italia), doquiera existiese la esperanza de una insurrección.
En abril de 1850 fue condenado a muerte por un tribunal sajón; conmutada la pena por la de trabajos forzados, el reo llegó a Rusia luego de su extradición, y allí intentó por todos los medios librarse del cautiverio.
En 1857, y a consecuencia de una petición de perdón del mismo Bakunin, el zar Alejandro II le conmutó el presidio por el destierro a Siberia, de donde pudo huir a Inglaterra, a través del Japón y América. En la Gran Bretaña impulsó el establecimiento de una confederación integrada por todos los eslavos libres, y, en cuanto a Rusia y a la servidumbre de la gleba, propugnó la liberación de los campesinos y de la tierra.
Muy agitadas fueron las vicisitudes ideológicas de Bakunin, que en 1864-67 renegó de sus teorías eslavófilas y modificó su postura en relación con las diversas formas de gobierno y a la táctica revolucionaria. Acercóse a Marx, y creó una «Hermandad secreta»; pero en vano luchó para ver admitidas en los congresos de la Internacional socialista sus ideas excesivamente radicales sobre el aniquilamiento de cualquier forma estatal, la preparación de una revolución mundial inmediata y la superación de toda etapa de organización obrera.
En este período de su actividad (1864- 67) se movió principalmente en Italia, aun cuando con escaso éxito; en 1867 fijó su residencia en Suiza, y allí se dedicó sobre todo a escribir.
Desilusionado por la «Comuna» de París, creyóse víctima de una traición de sus amigos; con las insurrecciones de España y el movimiento de 1874 en Bolonia, Bakunin recobra momentáneamente la esperanza, a la que siguen luego, empero, el fracaso ideológico y, poco más tarde, la muerte.
De la evolución de sus ideas dan testimonio no iónicamente los episodios de su vida, sino también innumerables obras, entre ellas Federalismo, socialismo y anti- teologismo (v.), que en la actualidad sólo presentan un mero valor histórico-biográfico.
E. Lo Gato
