Federico Balart

Poeta y periodista es­pañol. N. en Priego (Murcia) el 22 de octu­bre de 1831, m. en 1905. Cursó el bachille­rato en el Instituto de Murcia.

Pensó pre­pararse para ingresar en la Academia de Ingenieros y luego seguir la carrera militar. Obstáculos familiares le impidieron la rea­lización de estos propósitos y finalmente, arrastrado por su vocación literaria, co­menzó a publicar notas críticas en La Ver­dad.

En 1864, siendo modesto funcionario en el Ministerio de Fomento, inició su cola­boración en La Democracia, periódico fun­dado y dirigido por Emilio Castelar; pronto prestigió el seudónimo «Cualquiera» con el que firmaba sus críticas teatrales.

Durante el período republicano fue subsecretario de Gobernación, senador y consejero de Es­tado. Colaboró en El Globo y en Gil Blas. En 1889 publicó un tomo de poesías, Dolores (v.), dedicado a la memoria de su espo­sa; se trata de un fruto típico del medio­cre posromanticismo lírico español.

En 1897 reunió en un volumen una colección de poesías sobre temas diversos: sociales, reli­giosos, filosóficos. Miembro electo de la Aca­demia Española desde 1891.

Mili Alekseevich Balakirev

Nacido el 21 de diciembre de 1836 (según algunos el 2 de enero de 1837) en Nijni Novgorod y m. el 29 de mayo de 1910 en San Petersburgo.

Guía genial de la nueva música rusa, du­rante los años pasados en su ciudad natal fue asimilando las influencias étnicas que habrían de caracterizar su estilo de compo­sitor. Mientras tanto, los diversos trabajos musicales realizados junto al crítico y meló­mano A. Ulibisev y la utilización de su abundante biblioteca le permitieron com­pletar su formación y dedicarse completa­mente a la música.

Balakirev fue, en realidad, un autodidacto; sin embargo, cuando en 1855 se trasladó a San Petersburgo contaba ya con una preparación suficiente para sostener de manera eficaz el ideal dé un nuevo arte, al cual viose vivamente inducido por los elogios de Glinka.

Aquel mismo año cono­ció a C. Cui, y junto con éste elaboró las bases del programa estético al que la apa­rición de Musorgski, Rimsky – Korsakov y Borodin convirtió en bandera revolucionaria del grupo de los «Cinco».

Balakirev orientó los pri­meros ensayos de estos jóvenes hacia la consecución de una música netamente rusa en la esencia y antiacadémica en cuanto a las formas, y que, gracias también a la colaboración del crítico Stasov, vinculó el grupo a todo el movimiento de renovación surgido hacia 1860 en la vida intelectual del país; al mismo tiempo, difundió las obras de los «Cinco» mediante los ciclos de con­ciertos que dirigió en la Escuela Libre de Música por él creada en 1862, y, más tarde, en la Sociedad Musical Rusa.

No obstante, la hostilidad del ambiente artístico oficial, las persistentes dificultades de todo género y, también, la gradual emancipación de sus discípulos, a lo cual se añadió una crisis de misticismo, le alejaron en 1870 da las actividades musicales e indujeron a aceptar un empleo en los ferrocarriles; y así, cuan­do nombrado director de la Capilla Impe­rial en 1883, quiso reanudarlas, apareció, ya muertos algunos de sus antiguos amigos y ajenos a su influencia los otros, cual un superviviente.

A partir de 1895 dedicóse ex­clusivamente a componer. Tan exigente con­sigo mismo como lo fuera respecto a sus colegas, su composición lenta y reflexiva se tradujo en un escaso número de obras, de las que sólo dos alcanzaron una ex­tensa notoriedad: la fantasía para piano Islamey (v.) y el poema sinfónico Tamara, en el cual trabajó por espacio de quince años.

E. Zanetti

José Balari Jovany

Nacido en Barcelona en 1844, m. en la misma ciudad en 1904. Cursó los estudios de derecho, filosofía y letras en la universidad de su ciudad natal.

Sucesor de Bergnes de las Casas en la cá­tedra de griego de la Universidad de Bar­celona. Fue mantenedor (1875) y presidente (1894) del consistorio de los Juegos Flora­les de la lengua catalana. Profesor de taqui­grafía, propagó el método Garriga por Ca­taluña.

Su obra más importante, Orígenes históricos de Cataluña (v.), aparecida en 1899, conserva hoy su utilidad para el estu­dio de la Alta Edad Media catalana. Entre su restante producción mencionaremos: His­toria de la taquigrafía de los griegos y ro­manos (1875), Etimologies catalanes (1885), Influencia de la civilización romana en Ca­taluña, etc.

Jacques Bainville

Nacido en Vincennes el 9 de febrero de 1879 y m. en París el mismo día de 1936. Estudió en esta ciudad, primeramente en el Liceo Henri IV y luego en la Facultad de Derecho. A los veinte años, y tras un viaje a alemania, escribió una biografía de Luis II de Baviera.

Toda­vía estudiante universitario, dedicóse acti­vamente al periodismo y a la vida política; perteneció al partido monárquico, y sus con­vicciones le llevaron a los estudios histórico-políticos, mediante los cuales pretendió defender sus tesis. Tuvo a su cargo una sec­ción diaria de Action Française, luego en Liberté, y, después de la guerra de 1914 en Candide y Revue Universelle, de la que fue director; finalmente pasó a Le Petit Parisien, periódico desde el cual pudo propagar sus ideas entre un público medio más vasto.

El 28 de marzo de 1935 ingresó en la Aca­demia Francesa, donde ocupó el lugar que anteriormente correspondiera a R. Poincaré. Entre sus obras cabe citar: Histoire de deux peuples (1915), La guerre et l’Italie (1916), Historia de tres generaciones (1915-18, v.), Conséquences politiques de la paix (1920), Histoire de France (1924) —muy popular—, Napoleón (1931, v.) y La troisième Répu­blique (1935). Con carácter postumo apare­cieron Lectures (1937) —especie de dia­rio —, La Russie et la barrière de l’Est (1937) y L’Allemagne (1939-40).

P. Raimondi

Víctor Balaguer

Escritor y político catalán. N. en Barcelona en 1824, m. en 1901. Cursó la carrera de leyes en la universidad de su ciudad natal.

Dedicóse desde muy jo­ven al cultivo de las letras en lengua cas­tellana; pero a los 35 años publicó su pri­mer libro en catalán. Al inaugurarse el tea­tro del Liceo en 1847 fue director artístico del mismo.

Como político perteneció al par­tido progresista, en el que descolló como orador. Sospechoso de conspirar contra el régimen hubo de emigrar, pero después del triunfo de la revolución del 68 fue elegido diputado en las Cortes Constituyentes del año siguiente. Fue ministro de Ultramar.

Fundó en Vilanova y La Geltrú un museo- biblioteca que lleva su nombre. Es autor de una Historia de Cataluña, de una Historia política y literaria de los trovadores (v.) y de numerosas monografías sobre puntos y sucesos del pasado de Cataluña.

Su obra poética en catalán ha sido reunida en dos volúmenes titulados Lo trobador de Mont­errat, seudónimo con que firmó su pri­mera poesía y en otras colecciones menos significativas; Balaguer es un romántico típico, de estilo ampuloso, con fuertes influencias de José Zorrilla y Victor Hugo, y marcada pre­ferencia por los temas históricos y legen­darios (v. Poesías).

Como dramaturgo es­cribió una serie de Tragedias (v.) que cons­tituyen el precedente más inmediato de Ángel Guimerá; son cuadros dramáticos breves, en verso, muy discursivos, de es­casa acción, centrados en torno a un hecho trágico de la historia grecolatina o medie­val.

Temperamento inquieto y exaltado, Balaguer es más digno de memoria por su espíritu generoso y amante del progreso, y por su intensa acción en favor de la restaura­ción de los Juegos Florales y de la «Renaixenca» que por su obra literaria propia­mente dicha.