Alessandro Maria Bandiera

Nacido en Sie­na en 1699 y m. en 1770. Hijo de un mé­dico, ingresó a los veinte años en la Compañía de Jesús, en el seno de la cual estudió y ejerció durante algún tiempo la enseñan­za en diversas ciudades; pero no conforme con las ideas de sus superiores, abandonó la institución a los cuarenta años y, con las oportunas licencias, pasó a la orden de los Siervos de María.

Tradujo a Cornelio Ne­pote y Cicerón y publicó algunas obras, entre las cuales destaca el Gerotricamerón (v.), que comprende tres jornadas, en cuyo transcurso otros tantos jóvenes narran epi­sodios de carácter sacro; dicho texto estaba destinado a combatir los aspectos licenciosos de Boccaccio.

En 1754 Bandiera editó incluso un Decamerón expurgado. Su estilo algo pedante y nada artístico le atrajo las crí­ticas de Parini.

C. Lelj

Matteo Bandello

Nacido en Castelnuovo Scrivia en 1485 y m. en 1561 en Agen. Es­tudió en la Universidad de Padua, e ingresó en la Orden de los dominicos. Muerto su tío (1506), general de ésta, dedicóse a la política.

Durante la guerra entre franceses y españoles se mostró partidario de los pri­meros, y, caída Milán en poder de sus ad­versarios, vio saqueada la casa paterna, des­truidos sus manuscritos y confiscados sus bienes.

Forzado a una vida de proscrito, erró de una a otra ciudad, y en el curso de este vagabundeo conoció a Maquiavelo. Estuvo al servicio del general veneciano Ce­sare Fregoso, y al caer éste víctima de los sicarios de Carlos V, dirigióse a Francia con su viuda; allí fue nombrado por En­rique II obispo de Agen (1550), diócesis cuya dirección dejó Bandello en manos del prelado de Grasse para dedicarse al estudio.

Compuso los Canti XI delle Lodi della signora Lucrezia Gonzaga (1536-38) y Le tre Parche (1531), para Gian Fregoso; tradujo al latín el cuento boccacciano de Tito y Gisippo, y al italiano la Hécuba de Eurípides; se le debe también un riquísimo Canzoniere de­dicado a Margarita de Francia (1544).

Sin embargo, su obra principal está integrada por 214 Novelas cortas (v.), en las que con técnica extremadamente refinada, aun cuan­do no siempre a través de un lenguaje fle­xible y elegante, aparecen relatados casos y episodios procedentes de la narrativa ita­liana o extranjera antigua y contemporánea y ofrecidos como originales y actuales me­diante ciertos recursos; el narrador supe­dita siempre su imaginación al dato con­creto y a la realidad o, por lo menos, a la verosimilitud de los hechos.

Bandello posee una viva conciencia de la acción narrativa y del movimiento «escénico» de los personajes; pero ello, en una forma que raramente per­mite llevar el relato al superior ámbito de la poesía.

G. Petrocchi

Bana

(o Bānabbațța). Fue un brahmán sivaíta del Vātsyāyana-gotra que vivió en el siglo VII. Era sobrino segundo de un tal Pāsupata, sobrino de Arthapati e hijo de Citrabhānu y Rājyadevī.

Perdió a la madre durante su infancia, y el padre, que cuidó de él solícitamente, le dejó huérfano a la edad de 14 años. Hasta entonces Bana residió en una población situada junto al río Hiranyabáhu o sona, denominada Prītikūța.

Una vez solo en el mundo empezó a vagar de una a otra regiones, a veces con grupos de reputación dudosa. Vuelto a su tierra natal, fue llamado a la corte por Krsna, hermano de Harsa (o Harsavardhana, o Śrīharsa Śilāditya), rey de Sthānesvara y de Kanyākubja (606-47); acogido al principio con frialdad, disfrutó luego de la mayor predi­lección del monarca, del cual se convirtió en amigo y consejero.

Teóricamente, pre­tendió ser el historiador de este ilustre so­berano; pero, en realidad, su Harsacarita (v.) resulta más bien un relato noveles­co, los méritos del cual residen, antes que en la narrativa y los caracteres externos, en el sentimiento y la intimidad poética.

A otra novela, Kādambarī (v.), que dejó in­completa y acabó más tarde su hijo Bhūsana Bhatta (o Bhatta Pulina), se halla vin­culada una romántica tradición: se dice, efectivamente, que Bana expiró mientras des­cribía la pena de Kādambarī en el momento de la separación de Cāndrāpida, su amante.

Se atribuye también a Bana la paternidad de Candīśataka, obrita de mayores méritos lite­rarios que religiosos. Las opiniones acerca del valor artístico del autor en cuestión no resultan unánimes. No faltó quien quiso dar una importancia seguramente excesiva a algunos de sus defectos estilísticos: tauto­logías, frecuencia de ornamentos retóricos, superabundancia de léxico y excentricida­des.

Sin embargo, la mayoría concuerda en considerarle uno de los maestros de la prosa literaria que, sin perjuicio de su carácter animado y emotivo, presenta asimismo to­dos los refinamientos del estilo clásico y los artificios de la prosa «kāvya».

O. Botto

George Bancroft

Nacido en Worcester (Massachusetts) el 3 de octubre de 1800 y m. en Washington el 17 de enero de 1891. Graduado en Harvard en 1817, completó sus estudios en Berlín y Gotinga, donde ter­minó en 1820 los de filosofía.

Fue uno de los primeros americanos que obtuvieron un título alemán y visitaron a Goethe, a quien conoció en Weimar. Luego entabló con­tacto con lord Byron y la condesa Guiccioli, en Liorna. En América empezó a ac­tuar como eclesiástico en Boston, y fue pro­fesor en Harvard y director de una institu­ción escolar que fundó junto con Joseph Green Cogswell en Northampton (Massa­chusetts). Bancroft inspiró sus métodos educati­vos, avanzados en cuanto a la época, en los estudios realizados en alemania.

En 1831 renunció a la enseñanza, y empezó a escri­bir para revistas, entre ellas la North Ame­rican Review, y a intervenir en política. En 1834 apareció el primero de los diez tomos de su Historia de los Estados Unidos de América (v.), al que siguieron otros dos en 1837 y 1840.

La obra en cuestión manifiesta netamente una postura favorable a Andrew Jackson y un estilo vigoroso que le atra­jeron inmediatamente el beneplácito del pú­blico. Bancroft trabajó mucho en favor del par­tido demócrata, y en 1837 el presidente Martin van Burén le nombró recaudador de impuestos del puerto de Boston; luego fue secretario de Marina en el gabinete minis­terial del presidente Polk, y fundó la aca­demia naval norteamericana de Annápolis.

En 1845, y como secretario de Guerra, dio al general Zachary Taylor la orden de atra­vesar con sus tropas la frontera de Texas, lo cual originó la guerra contra México; ordenó, además, al comodoro Sloat la ocu­pación de San Francisco y de otras ciuda­des de California.

En 1846 fue nombrado representante de los Estados Unidos en la Gran Bretaña, y pasó los tres años siguien­tes en Europa, donde reunió material para su obra histórica y llevó a cabo su misión diplomática. Luego volvió a Nueva York, y de 1844 a 1867 escribió y publicó otros seis tomos de la Historia.

Apoyó a Abraham Lincoln durante la guerra civil, y en 1865 compuso el discurso inaugural del presi­dente Andrew Johnson. Nombrado repre­sentante de los Estados Unidos en Alema­nia en 1867, desempeñó este cargo hasta 1874, y tuvo la oportunidad de buscar, en los archivos alemanes, material que utilizó para el décimo volumen de su historia, pu­blicado en 1874.

En alemania conoció a Bismarck, Moltke, Ranke y Mommsen, y recibió la graduación honorífica en letras en Gotinga; la misma distinción, aun cuando en jurisprudencia, le fue concedida en Oxford. En 1874 se trasladó a Washington, su residencia de invierno, y pasó las vacacio­nes en Newport (Rhode Island), donde se dedicó al cultivo de rosas y a la equita­ción.

En 1876 entregó a la imprenta una re­visión en seis tomos (la «Edición del Cen­tenario») de su Historia, y en 1882 los dos volúmenes de la Historia de la formación de la Constitución de los Estados Unidos.

Publicó, además, Literary and Historical Miscellanies (1855) y Martin Van Burén to the End of His Public Career (1889). Su fama como padre de la historia norteamericana sigue todavía en pie; sus colecciones de las fuentes, que se conservan en la Biblioteca Pública de Nueva York, son consideradas, con justicia, un modelo de investigación histórica.

L. R. Lind

Adriano Banchieri

Nacido en 1567 en Bolo­nia, donde m. en 1634. Conocido también por el nombre Scaligeri della Fratta, fue monje olivetano y músico.

Las noticias bio­gráficas que de él poseemos no resultan muy precisas, y nos lo presentan organista de Imola, religioso del monasterio boloñés de S. Michele in Bosco y fundador de la Aca­demia de los Prósperos.

De temperamento audaz y raro, tomando como punto de par­tida la «commedia harmónica» de Orazio Vecchi, dio vida a obras musicales en las que pueden vislumbrarse algunos gérmenes de la futura ópera bufa; con el nombre de Camillo Scaligeri della Fratta firmó los ver­sos de tales composiciones, entre las1 que figuran La locura senil (1593, v.), La pru­denza giovanile (1607) y Trattenimenti in villa (1630).

Sus obras teóricas más impor­tantes son L’organo suonarino (Venecia, 1605), varias veces editada, y Cartella ov­vero Regole utilissime a quelli che deside­rano imparare il canto figurato (Venecia, 1601).

Escribió también diversas composi­ciones musicales, y completó el texto de G. C. Croce Bertoldo y Bertoldino (v.) con la adición de una tercera parte que tituló Cacaseno.

A. Pironti