Las Nuevas Noches Árabes, Robert Louis Stevenson

[The New Arabian Nights]. Colección de cuen­tos del novelista, ensayista y poeta in­glés Robert Louis Stevenson (1850-1894), publicados en 1878 en el periódico «London» y recopilados en 1882.

Los cuentos son: «El club de los suicidas», «El diamante del rajá», «El pabellón en las dunas», «Un alojamiento para una noche», «La puerta del Sir de Malétroit», «La providencia y la guitarra». Pese a la alusión a las Mil y una noches (v.) contenida en el título, no hay en estos célebres escritos de Steven­son la menor referencia al Lejano Oriente.

En realidad, son cuentos que en cierto modo imitan los policíacos de Poe, pero sin el alucinado rigor ni la extraordinaria cohe­rencia en la investigación que constituyen la fascinación de las invenciones del escri­tor americano. Predomina en ellos el sen­tido de lo misterioso, de lo extraordinario, de lo increíble, que el escritor sabe dosi­ficar hábilmente para suscitar el interés.

Las acciones ocurren en su mayoría en Europa y principalmente en la Inglaterra del siglo XIX, pero alguna vez entran en escena incluso personajes del pasado, como el poeta francés François Villon. El pri­mer cuento, «El club de los suicidas», que recuerda la literatura semipolicíaca o policíaca de Ponson du Terrail y de Conan Doy le, presenta una extraña asociación de desesperados mantenidos por el círculo en el que se han inscrito mediante pago de cierta cantidad, con la condición de com­prometerse bajo palabra de honor a matarse la misma noche en que su nombre sea sor­teado entre los socios del círculo.

El prín­cipe Florizel de Bohemia, especie de poli­cía dilettante, descubre la extraña asocia­ción y la hace fracasar. Las aventuras del príncipe filántropo que, cansado de los cui­dados del gobierno, se divierte ejerciendo el oficio de detective, continúan en el se­gundo cuento, «El diamante del rajá». Se ha robado un maravilloso brillante que en otro tiempo había pertenecido a un célebre rajá de la India.

El príncipe Florizel se pone en su busca y, después de varios epi­sodios, consigue encontrarlo, mas para li­brar de tentaciones a la pobre humanidad pecadora lo arroja a las aguas de un río. Finalmente, los súbditos, cansados de no verle nunca en su puesto de -rey, le destro­nan y se ve obligado a ejercer la modesta profesión de estanquero en una gran ca­pital europea, donde antes había brillado en calidad de príncipe.

Desde el punto de vista artístico, el mejor de los cuentos es el último, «La providencia y la guitarra», donde deliberadamente se encuentran, qui­zá no sin influencia de Maupassant, en lo grotesco de las situaciones, notas de huma­nidad y de afecto delicadamente captadas y escritas con finura. En el «Pabellón en las dimas», uno de los mejores cuentos de Stevenson, aparecen los carbonarios italia­nos como miembros de una secta misteriosa y poderosa; uno de los protagonistas muere más tarde bajo la bandera de Garibaldi.

E. Cioni

El mismo Stevenson explica que prefiere no tocar el corazón, sino «agarrar por la garganta», y crea situaciones del género con un gesto realmente admirable. (E. F. Benson)