La Conquista del Oeste, Theodore Roosevelt

[The Winning of the West]. Obra histórica en seis volúmenes del norteamericano Theodore Roosevelt (1858-1919), editada en 1889; lue­go se hicieron algunas adiciones: en 1894 so­bre la fundación de la República del Trans- Alleghany (1780-1790) y en 1896 sobre la adquisición de parte de la Confederación norteamericana del territorio de la Louisiana y del noroeste (1791-1807). El mérito principal de la obra consiste en que es la primera tentativa de ordenar un material vastísimo y en gran parte virgen, tratándolo con método histórico. No se puede, por otra parte, asegurar que el autor haya sa­bido siempre llevar a su obra la objetividad de juicios de la más severa crítica histórica; el político militante, el vivo polemista, no es raro que domine en las páginas confiriéndolas ya que no otra cosa, al menos viva­cidad y humanidad.

Las líneas maestras del cuadro, están dadas en la visión y en la in­tención de Roosevelt, como una competi­ción de razas por el predominio sobre el continente americano: anglosajones por un lado, franceses y españoles por otro. Aun­que muy a menudo se confunden las partes, y aunque hay aventureros y politicastros anglosajones, o al menos nórdicos, que van a sueldo de franceses y españoles, no es difícil entrever una línea maestra que con­duce todos estos acontecimientos hacia el predominio incontrastado de los nórdicos. También los indígenas ocupan buena parte del cuadro, aunque por lo que a ellos toca, quedan siempre en la superficie de las co­sas y de los acontecimientos. La verdadera protagonista de esta amplia configuración histórica es la Confederación Norteameri­cana, con cuyos motivos e intereses está plenamente identificado el ánimo del autor; así es que a veces las páginas adquieren el tono y el calor de una exaltación épica. El tono general, que se puede muy bien lla­mar «racista», es característico de la men­talidad de Roosevelt y de cierta difundida orientación cultural de fines del siglo pa­sado, orientación que estaba destinada a provocar tardíos y terribles reflejos en el siglo presente.

C. Pellizzi