El Castillo De Windsor, William Harrison Ainsworth

[Windsor Castle]. Novela histórica del escritor inglés William Harrison Ainsworth (1805-1882), pu­blicada en 1843. La acción de la novela, en la que con los elementos históricos se mez­clan motivos completamente fantásticos y fabulosos, se desarrolla en el castillo y en el bosque de Windsor, durante el reinado de Enrique VIII. Enrique trata de conseguir la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón para casarse con Ana Bolena. El cardenal Wolsey, viendo en dicha unión el fin de la influencia ejercida por él hasta en­tonces sobre el rey, trata de impedir la anu­lación del matrimonio, a la cual también es contrario Clemente VII; y para separar al celosísimo Enrique VIII de Ana Bolena, tra­ta de demostrar que su favorita es de índole ligera y juró en otro tiempo amor eterno a sir Thomas Wyatt, que todavía la ama apasionadamente. Wolsey espera también que el rey abandone a Ana por la hermo­sísima Mabel, nieta de diecisiete años de un viejo guardabosque, Tristram Lyndwood, so­bre quien corren misteriosas voces de un pacto secreto con el diablo. Enrique, fácil de entusiasmarse, se interesa mucho por Ma­bel, y el cardenal se alegra, no sabiendo que desea de ese modo el deshonor de su propia hija.

Los planes de Wolsey no fructifican: Ana Bolena se convertirá en reina, pero pesa sobre ella la maldición de Catalina de Ara­gón. Y siete años más tarde Ana Bolena es suplantada por Jane Seymour en el amor del rey, y habiendo provocado imprudente­mente los celos de su marido, es decapitada. La novela narra también la rivalidad entre el conde Surrey y Richmond, hijo ilegítimo del rey, por el amor de la hermosa Elisabeth Fitzgerald, y sus aventuras para penetrar el misterio que envuelve la fantástica y de­moníaca figura de Herne el Cazador, que guía la cuadrilla de sus secuaces en salvajes cabalgadas a través del bosque de Windsor. Pero Herne es inaprensible. En vano le per­sigue el mismo rey con sus gentes armadas, y en vano Tristram Lyndwood, cansado de buscarle, trata de matarle haciendo volar su caverna. Herne se salva de las llamas, pero Mabel perece en la trágica aventura. Herne está presente por todas partes. En el bosque, donde una lechuza le precede volando de árbol en árbol; en el castillo, don­de aparece de continuo, libera a prisioneros y con terribles profecías amenaza a Enri­que VIII y a Ana Bolena. Se disfraza de distintos modos, pero en el bosque aparece tal como es descrito en la antigua leyenda, gigantesco, vestido de pieles, con el yelmo traspasado por enormes cuernos de ciervo. En la comedia shakesperiana Las alegres comadres de Windsor (v.), Falstaff (v.), dis­frazado de Herne el Cazador, se pone en la cabeza un yelmo con grandes cuernos para dirigirse a una cita amorosa en el bosque. Ainsworth carece de humorismo y de fuerza descriptiva, pero pocos escritores alcanzan su arte del diálogo, que tanta viveza da a sus novelas.

T. Pintacuda Pleraccini