El Castillo de Trezzo, Giovan Battista Bazzoni

[Il castello di Trezzo]. Novela histórica de Giovan Battista Bazzoni (1803-1850), publicada en 1827. Imitando a Walter Scott, el autor traza con bastante habilidad la narración del encar­celamiento de Bernabó Visconti por mano de su sobrino Gian Galeazzo y la muerte del anciano por veneno: en esta larga «novela histórica» está entrelazado con francos ras­gos románticos el doloroso amor de Ginevra, hija de Bernabó, por el valeroso caballero Palamede dei Bianchi. En 1385 Gian Galeaz­zo, conde de Virtü, se apodera del ducado de Milán y encierra a su tío Bernabó, con los suyos, en el castillo de Trezzo. El leal Palamede intenta liberar a la bella Ginevra, pero después de muchas peripecias ha de renunciar a su tentativa. Para aproximarse a los antros misteriosos que unen el castillo con un subterráneo junto al Adda. se fami­liariza , con un ventero, Mandellone y con los ladrones y malhechores de aquellos pa­rajes. Un traidor, el mesnadero y noble Aldovrado de’Manfredi, finge ayudarlo, pero después intenta matarle con la ayuda de un ladrón que piensa haber sido delatado por él. Pero Palamede, consigue introducirse en el castillo por un camino misterioso con ayuda de un adivino, amigo de la fami­lia de Bernabó, Enzel Petraccio, que ha «ve­nido de lejanos países más allá de Alema­nia». Éste, en un bosque, salva a Palamede que, mientras duerme, está a punto de ser asesinado por el ladrón Brescianino.

El ca­ballero vuelve a Milán para intentar salvar a Ginevra. En tanto consigue evitar a tiem­po una emboscada tendida por Aldovrado al duque Ludovico de Francia, que se dirigía sin escolta a la corte milanesa para casarse con la hija de Gian Galeazzo. El personaje salvado ofrece entonces sus buenos oficios para conseguir que Palamede pueda casarse con su Ginevra. Pero Gian Galeazzo in­tenta suprimir a su tío y envenena al viejo Bernabó, a quien en vano procura salvar el fiel Enzel. Finalmente Palamede y Ginevra se casan. Esta obra, aunque tosca y prolija, tiene partes de viva narración; es intere­sante la descripción de la vida de los hu­mildes soldados, ladrones y mesnaderos. Una parte visiblemente romántica es la de la representación de los lugares misteriosos y oscuros y de las citas de amor de los dos novios; esta actitud literaria de la novela entre intrigas de todo género, hace de ella uno de los documentos más representativos de la novela histórica a lo Walter Scott de principio del siglo XIX.

C. Cordié