Crónica Abreviada, Diego de Valera

Denomínase así — con palabra de su autor, que también la llamó «Valeriana» — una compilación hecha por Diego de Valera (1412-1488?), caballe­ro que alcanzó renombre en varias cortes extranjeras y conspicuo político de las de Juan II, Enrique IV y los Reyes Católicos.

Dichos tres reinados fueron por él histo­riados, formando la reseña del primero el final de la «Abreviada» y los dos restantes sendas crónicas independientes. Se ha pen­sado que todas fuesen partes de una sola obra, y no es dudoso que se completan, pero lo cierto es que el autor las escribió suce­sivamente y se refiere a ellas como autóno­mas. La aquí reseñada se basa en tres de las derivaciones de la Primera Crónica, abrazando desde la época primitiva hasta el reinado antes dicho, única parte com­pletamente original del compilador. En lo anterior, si bien tiene particular interés en algunos puntos — por ejemplo, para el es­tudio de la épica castellana, como ha no­tado Menéndez Pidal—, se limitó en gene­ral a abreviar sus fuentes sin crítica alguna, desviándose de la reacción que ya se había iniciado contra la credulidad imperante. Pero la complaciente acogida que con ello hacía a lo maravilloso y fantástico, debió de aumentar su atractivo, pues se multipli­caron sus ediciones. La príncipe, que fue también la primera de una crónica general, es un venerable incunable de 1482, y el autor se refiere con entusiasta elogio al reciente invento del «arte de impremir que sin error divino dezir se puede».

La obra en conjunto se encuadra dentro de un tipo, frecuente en las crónicas generales, que puede llamarse universal-nacional: univer­sal por su parte primera — que aquí es pre­ferentemente geográfica —, y nacional por las tres postreras, dedicadas, respectivamen­te, a la época pregoda, a la visigoda y al reino de Asturias-León-Castilla. Está diri­gida a Isabel la Católica, por cuyo encargo dice haberla compuesto.

B. Sánchez Alonso