Alejandro Lápusneanu, Costache (Costantin) Negruzzi

[Alexandru Lápusneanu]. Novela corta histórica del escritor rumano Costache (Costantin) Negruzzi (1807/8-1868), publicada en la revis­ta «Dacia literará» en 1840. La figura del so­brino de Esteban, el gran príncipe de Mol­davia, está evocada con un estilo volunta­riamente ingenuo, en el tono de las anti­guas crónicas rumanas que en aquellos años volvieron a ser objeto de interés y de estudio. El príncipe Alejandro Lápus­neanu, arrojado de su país por un usurpa­dor, merced a la traición de los boyardos, vuelve al mismo y recupera el poder gra­cias a la ayuda de las milicias turcas opri­miendo y dominando a los ricos nobles que sólo pueden amenazarle. Para reforzar su señoría se casa con su prima Ruxanda, cuyo padre había disfrutado de merecida popu­laridad; pero inútilmente invoca ésta pie­dad para víctimas a menudo inocentes.

In­vitados todos los boyardos a un banquete en palacio, después de una función reli­giosa en la cual ha pronunciado palabras conciliatorias, Alejandro hace que los de­güellen sus criados, después de lo cual, amontonadas las cuarenta y siete cabezas en la mesa, preparada para el banquete, invita a su esposa a contemplar la horrible escena. Dos jóvenes nobles, que presintiendo la em­boscada, han conseguido refugiarse en Polo­nia, esperan el momento propicio y acuden cuando saben que Lápusneanu está a punto de morir. Postrado por la enfermedad, el príncipe quiere ser consagrado monje; pero, una vez superada la crisis, dice que le han consagrado a traición y amenaza a todos con su venganza. Entonces Ruxanda, vien­do en peligro la vida de su hijo, instiga­da por los dos exilados, envenena a su ma­rido, que muere entre espasmos. Es una na­rración histórica dramatizada, dividida en varias escenas, con un diálogo natural y vivo. La psicología de los personajes está lograda con habilidad y el cuadro de la época se presenta con veracidad histórica y humana. Esta novela ejerció una fuerte in­fluencia sobre los escritores de entonces y sobre los de épocas posteriores.

G. Lupi