Schelmuffsky. Descripción de sus viajes verdaderamente curiosos y muy peligrosos por tierra y por mar, Christian Reuter

[Schelmuffskys Wahrhaftige curióse und sehr gefahrliche Reisebeschreibung zu Wasser und Lande]. Novela de viajes imaginarios, aparecida en el año 1696, de Christian Reuter (1665- 1712). Es una de las más extraordinarias urdimbres de patrañas e invenciones que se han escrito, y, por una parte, hay que considerarla entre las obras fantásticas del tipo del Finkenritter [El caballero de los pinzones, 1560] y del Münchhausen (v. Aventuras del barón de Münchhausen) y, por otra, al lado de las célebres sátiras del Humanismo.

El autor, estudiante de Teolo­gía en Leipzig, cuenta desde su mesa gran­des viajes- en carruaje de Hamburgo a Lon­dres, excursiones de dos semanas a la In­dia, donde debía residir el Gran Mogol, al que va dedicado el libro; a Venecia, que según él se halla en una altura; a Roma, donde se pescan los arenques, y así por el estilo. Que Schelmuffsky es un hombre sin duda prodigioso se sabe apenas se abre el libro, cuando narra su extraordinario na­cimiento ocurrido antes de tiempo, a con­secuencia del sobresalto de su madre al ver. un ratón, y cómo, apenas venido al mundo, comenzó, como Gargantúa (v.) de Rabelais, a discurrir más o menos juiciosa­mente. No faltan los piratas, las mujeres que se desmayan en sus brazos y las blas­femias características de la época, que con­tribuyen a dar color a la narración y a sorprender al lector cuando Schelmuffsky traspasa a treinta adversarios con su espa­da.

Como feliz hallazgo introduce el autor en la novela a otro personaje, un primo del héroe, un filibustero de menores proporcio­nes, que imita a su pariente mayor, cree cuanto éste le dice y cuenta también aven­turas de menos importancia. Gracias a este parangón, aumenta la atmósfera grotesca en torno al héroe de la novela. Con estos elementos, el jocoso libro no trata de ser una sátira de la novela, sino más bien una sátira de la sociedad de su tiempo, a la que Reuter, campesino de Leipzig conver­tido en estudiante, conoció en la fonda del «León Rojo», de donde fue arrojado. La aventura galante, por ejemplo, con la dama de la alta nobleza a la que Schelmuffsky seduce, la historia de su nacimiento y del ratón, tratan de mostrar la ordinaria estu­pidez del ambiente, que por ignorancia cree todas las infinitas fantasías contadas por él. El estilo, absolutamente barroco, en su mezcla caricatural de tonos liricoenfáticos y realistas, se presta muy bien al gé­nero de la novela que, en la época román­tica, fue exhumado y valorizado por Ludwig Achim von Arnim y por Brentano.

G. F. Ajroldi