Scurpiddu, Luigi Capuana

Novela para la juventud, de Luigi Capuana (1839-1915), publicada en 1898.

En el primer capítulo, Scurpiddu es un muchacho de nueve años, un pequeño guardián de pavos — un «nuzzaru» — en la alquería del campesino Turi. La madre de Scurpiddu abandonó la comarca en un año de carestía y no se ha vuelto a saber nada de ella; su padre murió al caer de un olivo; Hallaron a Scurpiddu solo, enfermo y hambriento en la calle; Turi, recordando a su hijito muerto, se lo llevó consigo. En los años que Scurpiddu pasa en la casa de campo, antes de ir al servicio militar, mu­chos acontecimientos se desarrollan serenamente en un bello escenario verde y pas- ‘ toril, donde los hombres no conocen la mal­dad. Un día vuelve la madre de Scurpiddu y también los buenos campesinos la recogen; pero la pobre mujer está destrozada por los dolores y las privaciones y pronto muere. Éste es el único gran dolor de Scurpiddu, los funerales de su madre — el féretro lle­vado por cuatro hombres, seguidos del sacerdote y el sacristán sobre las muías, con la sombrilla abierta bajo el intenso sol siciliano, en la campiña florida—, e inspira una de las páginas más bellas.

Scurpiddu domestica una urraca, «Paola», a la que hace su compañera, su más cara amiga, y el pájaro duerme en un cesto en el cuartito del muchacho, vuela sobre él y sobre los pavos, con los que se toma muchas confian­zas cuando están pastando; y deja a Scur­piddu casi contra su voluntad, llamada por otras urracas salvajes. Scurpiddu sabe amaestrar también a los pavos, sabe imitar el ladrido del perro, el maullido del gato, el mugido de los bueyes. Una vez se de­clara un incendio en la alquería, y Scur­piddu- advierte a tiempo a los dueños y salva la casa; otra vez los ladrones quie­ren robar la muía y Scurpiddu da la alarma y recupera la bestia. Todos quieren a Scurpiddu y él quiere a todos. Hasta que en una visita a Catania, la vista de los bérsaglieri hace nacer en su cerebro la am­bición de ser soldado para andar por el mundo; así, a los 18 años Scurpiddu sienta plaza de voluntario, convirtiéndose en Scaglio Gerolamo, del 3.er regimiento de bersaglieri, 1.a compañía. La novelita posee una fresca simplicidad y una alegría enternecida por los paisajes, con personajes muy semejantes a los de los cuentos en los ademanes y en las palabras sentenciosas e ingenuas (v. ¿Quién quiere cuentos?).

O. Nemi

Las huellas de los motivos extraestéticos y de la cohibida libertad artística se en­cuentran también en Scurpiddu y en los demás libros del propio género de Capuana, que pueden contarse entre los mejores es­fuerzos que se han hecho para conseguir lo que intrínsecamente debe considerarse inconseguible. (B. Croce)