Las Aventuras de Oliver Twist, Charles Dickens

[The Adventures of Oliver Twist]. Novela de Charles Dickens (1812-1870), publicada por entregas en 1837-38, y en un volumen en 1838. Es una novela social con tendencia filantrópica, que trata de oponerse a la idea­lización del delincuente común propia de los románticos — Dickens se refería sobre todo a las novelas de W. H. Ainswort (1805- 1882) y de E. Bulwer Lytton (1803-1873) —. Trata de mostrar cómo nace la criminali­dad, y cómo el darse a la mala vida no es el pasatiempo que imaginaban los narra­dores románticos. Oliver Twist (v.), hijo de padres desconocidos, nacido en un re­fugio de mendigos, es una víctima de los sistemas educativos a que eran sometidos los desgraciados como él; sobre todo Bumble, el guardián de la parroquia («the parish beadle») goza sádicamente azotándole. Oli­ver huye a Londres y hace amistad con un muchacho (que luego resulta ser Artful Dodger), que lo entrega a una banda de ladrones, cuyo jefe es el viejo judío Fagin (v.), un encubridor, que vive en una casa medio destruida en un obscuro rincón de los barrios pobres. Los principales com­ponentes de la banda son, además del jo­ven carterista, Artful Dodger, el ganzúa Bill Sikes, negra figura de bruto, su desgraciada compañera Nancy, Charley, Bates y el co­barde y opresor Noah Claypole.

Entre todos tratan de hacer de Oliver un ladrón; por un momento parece que puede librarle de la pandilla la influencia del buen señor Brownlow, pero de nuevo le rapta la ban­da, que ve en él un insospechado medio de lucro gracias a las ofertas de un personaje siniestro, Monks, que trata de pervertir y arruinar al pobre trotamundos. Un día obli­gan a Oliver a que acompañe a Sikes en una tentativa de robo con allanamiento en el que recibe una herida de arma de fue­go; le salvan la señora Maylie y su prote­gida Rose, que le tratan bondadosamente y le educan. Tras las foscas escenas londinen­ses, la novela tiene aquí un intermedio idí­lico sentimental. Pero el enredo continúa; Nancy en un vislumbre de redención, reve­la a Rosse que Monks sabe quiénes son los padres de Oliver, pero quiere destruir todos los indicios sobre ellos, y revela asimismo que existe un parentesco entre Oliver y Rose. Nancy, paga cara su buena acción, porque en el curso de las pesquisas sobre la misteriosa parentela, la banda descubre sus revelaciones, por lo que Bill Sikes la mata y al tratar de apresar al asesino, ac­cidentalmente muere él también. El resto de la banda es preso por la justicia, siendo Fagin condenado a muerte y Monks, ame­nazado de denuncia, confiesa ser el herma­nastro de Oliver. Éste es hijo ilegítimo de Edwin Leeford y de la desgraciada joven- cita Agries Fleming. La mujer de Leeford había descubierto al padre de Agnes que el seductor de su hija era su marido; el viejo, al saberlo, murió de un ataque de corazón, y la muchacha huyó del país.

Monks había jurado a su madre sobre su lecho de muerte que perseguiría al retoño ilegítimo, y por eso trató de convertirlo en un delincuente. Rose era hermana de la desgraciada madre de Oliver, quien al fin es adoptado por el señor Brownlow, en tanto Monks emigra y muere en la cárcel y Bumble termina su carrera como asilado del hospicio de men­digos que en otros tiempos gobernaba. Oli­ver es poco más que un fantoche (en efec­to, en las ilustraciones de Cruikshank se le representa con el rostro blanco, largo y triste de un ángel neoclásico) y Monks es una creación forzada, melodramática. Las figuras vivas son el bruto Sikes, Nancy, que se agarra desesperadamente a su brizna de feminidad, y otros personajes de la banda: en tanto Fagin, grotesco espantajo, carece de verdad documental y de verdad poética. La trama de la novela, con el triunfo de los buenos tras tantos contratiempos, y con la muerte violenta y el castigo de los malva­dos, es por completo convencional. La par­te mejor está en las alucinantes descripcio­nes de los bajos fondos de Londres. [Trad. española de E. Sevillano (Barcelona, 1931)].

M. Praz

En Oliver Twist la cualidad de un gran poeta trágico y cómico y del dramaturgo en la novela en prosa se conoció por primera vez con la ya famosa calidad de un gran humanista y de un maestro nato en el arte de la narración y del diálogo. (Swinbarne)