Retórica de Latini

[La rettorica]. Obra doctrinal del florentino Brunetto Latini (12209-1295), escrita durante su destierro en Francia, entre 1261 y 1262. Inspirado en los cánones empleados en la Edad Media (espe­cialmente en los dictámenes de Bono Giamboni), el autor señala los modos de hablar, sobre todo en las contingencias civiles de la comunidad.

En conjunto se trata de una versión, entremezclada con comentarios, de la Invención (v.) de Cicerón, de la que también se hallan huellas en la misma re­copilación del Tesoro (v.). Con amplias re­ferencias a la vida contemporánea, Latini capta cuánto hay de vivo e interesante en el tratado del orador latino con respecto a los ciudadanos de su época; añádense ob­servaciones y comentarios sacados de las obras de comentaristas anteriores, desde la latinidad hasta la tradición medieval. Mu­chas veces el texto ciceroniano queda trans­formado con el ropaje de la vida del si­glo: eso sucede con discursos, embajadas y actos públicos. Las fuentes de una obra compaginada de ese modo son también los más grandes autores honrados por la Edad Media como maestros en el arte del decir y persuadir. El maestro de Dante sabe tomar lo bueno para su cometido allí don­de lo encuentra, es decir, en los Deberes (v.) de Cicerón y en las obras de Salustio, Lucano y Boecio.

Pero la erudición y la amplia cultura no impiden que el hombre partidista y de corazón lleno de pasión pa­tria advierta con acentos llenos de humani­dad todo lo que en la historia contempo­ránea e inmediatamente anterior es signi­ficativo para un nuevo orden social. Y es lo mismo que la retórica intenta instaurar en el gobierno de los hombres y en la guía de la sociedad: de ahí las referencias a Pier della Vigna y a su vida de hombre sincero y devoto a su ideal. En conjunto, La retórica (que como vulgarización de la obra ciceroniana mereció las alabanzas de Giovanni Villani) es uno de los documen­tos más importantes que señalan el paso de la cultura medieval a la vida libre del Municipio y del Renacimiento, por el in­terés dirigido a las cosas y no sólo a los dictámenes. Haber seguido a Cicerón con tanta confianza y seguridad revela en Latini la exigencia de una unidad; la influencia de una prosa solemne y firme en su mismo mundo estilístico y múltiple se aprecia tam­bién en la versión de Brunetto como tenta­tiva de llevar la sencillez dialéctica y la finura de la forma de Cicerón a lo que precisamente fue llamado el prehumanismo municipalista.

C. Cordié