Principios de Economía Política, Henry Charles Carey

[Principies of Political Economny]. Obra publicada en Filadelfia entre los años 1837 y 1840, en tres volúmenes. Considerando en primer lugar los problemas de la produc­ción y de la distribución de la riqueza, Henry Charles Carey (1793-1879) hace afir­maciones de gran interés que constituyen la base de toda la obra: el valor queda medido por la calidad y cantidad de trabajo y capi­tal que concurren en la producción, pero no puede superar el coste de reproducción; los progresos de la técnica productiva causan una sistemática desvalorización del capital preexistente y de los productos del mismo, mientras el trabajo es revalorado; el fe­nómeno de la renta territorial (extensiva) es debido al hecho de que primero se cultivan las tierras menos fértiles pero más próximas.

Y desarrollando el tema de la renta territorial en relación con la afirma­ción de la tendencia a la revalorización del trabajo, Carey quiere demostrar que, am­pliándose los cultivos y facilitándose la producción así como la acumulación del capital, disminuye el valor del capital te­rritorial preexistente, y se reduce la renta en relación al rédito total de la tierra; de donde, sea por esta causa o por la reduc­ción de precios subsiguiente al aumento de la producción, la compensación del tra­bajo y el bienestar del trabajador aumen­tan. Sigue una exposición de las causas que «retrasan el aumento de la producción de riquezas y el mejoramiento de la condi­ción física y moral del hombre»; se recomienda la seguridad personal y de. la pro­piedad, la limitación de los gastos públicos improductivos, el mejoramiento cualitativo del trabajo, las medidas que pueden favo­recer un aumento de la producción, los sis­temas fiscales que no entorpecen la produc­ción.

Sobre la población, Carey se expresa en este sentido: un aumento de población junto con un aumento de capital es un bien en cuanto aumenta la disponibilidad de medios de subsistencia (por aumento de la producción). Se declara en oposición a Malthus por cuanto el aumento de pobla­ción produce una mayor seguridad personal y concurre, junto con el aumento del capi­tal, a ampliar el volumen de la producción, por lo que hay menos necesidad y mayor posibilidad de emigrar llevándose consigo el capital para aumentar la riqueza en otro lado. Cierran la obra investigaciones histó­ricas destinadas a ilustrar la acción de los regímenes políticos sobre la seguridad mo­ral y material de los pueblos. La importan­cia científica de esta obra del mayor representante de la escuela de Pensilvania es debida precisamente a su tesis de la coincidencia del valor con el coste de la reproducción (tesis recogida y desarrollada por el italiano Ferrara) y de la negación de la renta territorial.

Por esta última teoría del carácter gratuito del factor territorial en el proceso productivo y, en general, por la afirmación de que el progreso industrial engendra un continuo aumento de los sala­rios, mientras disminuye, proporcionalmen­te, la compensación del empresario capi­talista (por lo que el progreso económico va acompañado de un progreso social), Carey se coloca entre los que creen en la benéfica aplicación de las leyes de la naturaleza incluso en economía (escuela «optimista»), creencia expuesta a-, muchas críticas bien fundadas. También son discutibles sus obje­ciones a la teoría ricardiana a base de la prioridad de cultivo de las tierras menos fértiles (que no tiene un valor universal y que no destruye el hecho de la renta); como también es discutible su híbrida posi­ción liberal-proteccionista (liberal en cuan­to a la economía interna, y proteccionista en el sector de las relaciones económicas con el exterior). [Trad. compendiada de Miguel Cabezas, con el título Principios de Ciencia Social (Madrid, 1888)].

F. Ferold