Principios de Economía Política, Charles Gide

[Principes d’économie politique]. Célebre tratado del economista francés Charles Gide (1847-1932), publicado en 1883 y co­rregido varias veces con nuevas investi­gaciones.

La importancia de la obra, que es la más notable en su género, en aquel tiem­po, estriba en el hecho de ofrecer una solución justa del problema social, a dife­rencia de cuantos examinaban las diversas cuestiones con un grande y, con frecuencia, ostentoso alejamiento de las necesidades históricas del momento. El autor pretende valorar, además de la idea en sí del pro­blema económico en la sociedad moderna, los distintos elementos que anulan alter­nativamente las revoluciones y las reaccio­nes, de suerte que elimina los elementos abstractos y los sistemas arbitrarios que se sustraen al estudio de los acontecimien­tos, a fin de construir un modo muy parti­cular de intereses. Dentro de esta exigencia histórica, estudia Gide la sociedad según un aparente escepticismo metódico, para obtener de cada caso y de cada tentativa de organización nuevas bases para una organización propiamente dicha.

Mientras en un principio fue combatida, por la debi­lidad de las definiciones relacionadas con los principios de la economía y con los pro­blemas más debatidos del orden social (como, por ejemplo, la propiedad, la com­petencia, el salario), con el transcurso de los años la obra se consideró, en cambio, como perteneciente a una corriente mode­rada de tinte liberal, ligada al lento camino de la historia. En la lucha, a veces violenta, entre la economía clásica y las teorías socia­lista y comunista, el autor hace sentir la exigencia de una solidaridad humana que comprenda la economía y la moralidad con iguales intereses para todos. No se trata solamente de situar las ventajas del indi­viduo en una esfera totalmente autónoma o de limitar o abolir las prerrogativas (pro­piedad y familia) en interés del Estado colectivo, sino de explicar con una aspira­ción al bien los intereses más íntimos y comunes a todos. Es preciso sofocar el egoísmo y la lucha puramente económica y, aliviando los sufrimientos de la humanidad, lograr que la sociedad sea verdaderamente — como afirmó Bastiat en su obra Armonías económicas (v.) — «un conjunto de solida­ridades que se entrecruzan».

Para remediar las cruentas luchas entre el capital y el trabajo, que forman el engranaje de los nuevos tiempos e incitan a las naciones a la guerra, por los choques que se producen en todos los terrenos, es necesario recurrir a la asociación, símbolo de solidaridad so­cial bajo todas las formas, ya que en ella está el porvenir de la humanidad. Por esta aspiración hacia un bienestar dominado por los factores morales, la obra de Gide es característica como intento de superar los elementos puramente mecánicos de la cues­tión económica en una visión más concreta y compleja como es la vida de la sociedad. Por ello constituye un notable documento de crítica de los conceptos puramente económicos del marxismo y de las corrientes positivistas de fines del siglo XIX.

C. Cordié