Práctica Quirúrgica, Guglielmo da Saliceto

[Practica chi­rurgica], Tratado del cirujano Guglielmo da Saliceto (1210-1277), maestro del estudio de Bolonia. La edición más antigua de las obras de Guglielmo es la de Piacenza (1476): Líber Magistri Gulielmi Piacentini de Sali­ceto in scientia medicinalis et specialiter perfectis incipit: qui summa conservationis et curationis appellatur, etc. Reúne dos tratados: Scientia medicinalis practica y Chirurgia.

Del primero existe también una edición publicada en Venecia en 1490, y otra edición veneciana de los dos tratados. Del segundo existió, según algunos, una traducción italiana con este título: La Ciroxia de Maistro Guilielmo da Piaxenca vul­garmente fatta. Otra vulgarización, en cinco libros, apareció en Venecia en 1504. El mejor texto latino es el de la colección «Ars chirurgica» (1546, in-folio). La mayor parte de los manuscritos llevan, no obstante, el título de Praxeus totius medicinae. Por el colofón de la obra: «Sigillavimus et complevimus emendative librum Cirurgie no­stre die sabbati XIII mense Junii in civitate Verone in qua faciebamus moram, eo quia salar ium recipiebamus a comuni, anno cúrrente MCCLXXV.

Verum est quod in ipsum ordinaverimus cursorie ante hoc tempus Bononiae per annos quatuor», resul­taría que Saliceto terminó la obra en 1275, en Bolonia, donde enseñaba junto con Taddeo degli Alderotti y Buono del Garbo, que fueron sus maestros. Bajo las enseñanzas de Taddeo, que fue el mayor clínico de su tiempo, logró Saliceto una gran práctica de la medicina, siendo el primero en afir­mar la necesidad de no separar las, dos artes. La obra contiene una acabada expo­sición de la teoría’ contemporánea, y en cuanto a su importancia histórica y documental sigue las descripciones de Albucasis (v. At-Tasrif). El autor se extiende en inte­resantes observaciones anatómicas y pro­pugna retornar al uso del escalpelo, deste­rrado por los árabes y sustituido por el termocauterio. Aunque continúa aferrado a ciertos prejuicios escolásticos, Saliceto su­bordina la interpretación teórica a la práctica operatoria. «Sabed que el progreso de este arte no se logra sino mediante la observación y la práctica; en realidad, el progreso de cualquier arte ligado a la prác­tica no se obtiene más que por este camino y con este método; por ello, en esta doc­trina bueno será ajustarse a lo que se nos ha hecho evidente a través de la investigación y la experiencia de largos años y con arreglo a los ejemplos que aparecen fre­cuentemente en los escritos que he trazado o elaborado con mi propia mano».

Encierra suma importancia en su preceptiva el estu­dio sobre las heridas penetrantes en el pecho — que él declara mortales — y sobre las lesiones pulmonares, de la pleura y el diafragma. Son notables, asimismo, las observaciones sobre las enfermedades de la mujer, el mal de piedra y la práctica de la sección entre el útero y el intestino recto; sobre la extirpación del cáncer de las mamas y las úlceras venéreas. A él se debe la sutura de los troncos nerviosos seccionados por herida, y el uso de la sección perineal para la extracción de cálculos vesicales. Parco en los razonamien­tos y rico en hechos observados y curas prácticas, Saliceto es, en verdad, un médico cirujano bastante destacado entre los esco­lásticos del siglo XIII; no se limita a estu­diar la medicina desde la cátedra y a base de la práctica hospitalaria, sino más bien en las mismas casas de los pacientes, acom­pañado por los alumnos, que así se ejerci­tan.

Refiere muchos casos de lesiones trau­máticas de cabeza, cuello, garganta, con parálisis subsiguiente, práctica de autopsias, etcétera. Interesante es la descripción que nos ha dejado de un herido en el vientre, dado por muerto y curado por él mediante un procedimiento audaz para aquellos tiem­pos, consistente en la sutura de los intesti­nos con aguja de peletero. La importancia de este cirujano medieval constituye todavía una demostración del renacimiento cientí­fico del siglo XII, por los luminosos y alec­cionadores ejemplos y casos que presenta, tanto quirúrgicos como médicos en general.

P. Pagnini