La dióptrica, René Descartes

[La Dioptrique]. Es el segundo de los Ensayos filosóficos de Descartes. Consta de diez discursos sobre el tema central de la vi­sión. El primero intenta dar una explica­ción estrictamente mecanicista de la luz. la cual es una acción que se transmite instantáneamente de los cuerpos luminosos, acción que provoca un movimiento de la materia sutil que llena los poros de la ma­teria más gruesa; de esta interpretación que, con todo, él presenta solamente como un modelo o hipótesis, cómoda pero que no pretende ser estrictamente verídica, el autor intenta deducir una explicación de los fenómenos ópticos experimentalmente co­nocidos, y en particular de la refracción, a la cual dedica todo el segundo discurso.

En éste enuncia el famoso principio de la cons­tancia de la relación de los senos angula­res, que aún hoy día se llama ley de Des­cartes. Los discursos 3.° al 6.° se ocupan del fenómeno de la visión humana, en su aspecto propiamente óptico (estructura del ojo, formación de las imágenes), y en su aspecto fisio-psicológico (transmisión de las imágenes al cerebro y sensación). Tam­poco aquí Descartes abandona su mecani­cismo, y da una explicación mecánica del fenómeno de la visión (la visión no se rea­liza mediante el paso de las imágenes de los ojos al cerebro, sino por medio de los movimientos que las componen; a causa de estos movimientos se siente la luz, a cau­sa de su variedad, los colores).

Propiamen­te el alma es la que siente, pero siente en cuanto reside en el cerebro y no en cuanto anima a los demás miembros; y siente por medio de los nervios, cuya anatomía y fisiología Descartes insinúa en esta ocasión, siguiendo las huellas de los médicos mecanicistas. Finalmente, en los discursos 7.° al 10, habla de las lentes y de sus pro­piedades, y da consejos técnicos acerca de los materiales a usar y de la manera como deben ser tallados. Esta obra de Descartes, si bien rápidamente superada por el Tra­tado de la luz (v.) de. Huyghens y criti­cada por Newton, tiene una grandísima importancia histórica porque señala el principio de una serie de estudios e inves­tigaciones que formarán, junto con la di­námica, el tema principal de las discusio­nes de los físicos modernos.

G. Pretti