La Caza, Erasmo de Valvason

[La Caccia]. Poema didascálico en cinco cantos, en octavas, de Erasmo de Valvason (1523-1593), publicado en 1591. El primer canto trata de los orígenes de la caza, de los progresos del arte venatoria y de las armas empleadas en ella, así como de las razas, de la elección y de la preparación de los perros; el segundo, de los perros per­digueros, de los caballos y de sus diversas especies; el tercero, de las estaciones, de los lugares idóneos para la caza y de la nece­sidad de que el cazador sea «religioso y pío» («no salga a la campaña si antes / sus plegarias no ha mandado al cielo»); el cuar­to, de los distintos modos de cazar, según sean los distintos animales, de las malicias y costumbres de éstos, de los ardides con los que puede cazárseles y de las armas que según los casos conviene usar; el quinto, de las aves de presa y del modo de cazarlas, amaestrarlas y usarlas. Cada uno de los últimos cuatro cantos, contiene una fábula; el segundo, la del origen de los famosos caballos del Carso, que Valvason pondera como los mejores de todos; el tercero, la del cazador Terón, muerto por un jabalí por no haber hecho sus oraciones; el cuarto, la del rey Artús (v.) y de las prodigiosas aventu­ras que le ocurrieron siguiendo a una cierva de cuernos de rubí, patas de hierro y manto de oro; el quinto, con motivo de la halco­nería, la de Niso y Escila, transformados el primero en un azor, y ella en alondra. La obra resulta monótona y frondosa porque la trama es demasiado extensa; el verso a menudo resulta pesado y duro. Lo mejor son algunos trozos de las fábulas y algu­nas visiones campestres en ciertas descrip­ciones de la caza. Como casi todos los poe­mas didascálicos del siglo XVI, nace más bien de la inspiración literaria — imitar y acomodar los modelos semejantes de los an­tiguos — que no de un verdadero entusiasmo poético.

M. Sansone