Fenómenos Fisicoquímicos de los Cuerpos Vivos, Carlo Matteucci

[Fenomeni fisico-chimici dei corpi viventi]. Lecciones de Carlo Matteucci (1811-1868), publicadas en Pisa en 1844, con el título Lezioni sui fenomeni fi­sico-chimici dei corpi viventi. La primera edición comprende, además de una intro­ducción, las doce lecciones siguientes: atrac­ción molecular, capilaridad, imbibición; endósmosis; absorción en los animales y en los vegetales; digestión; respiración, endósmosis gaseosa; hematosis, nutrición, calor animal; fosforescencia de los cuerpos orgá­nicos; corriente eléctrica muscular; peces eléctricos, corriente propia de la rana; ac­ción fisiológica de la fuerza de gravedad, de la luz, del calor; acción fisiológica de la corriente eléctrica; fuerza nerviosa. En la segunda edición hay cinco nuevas leccio­nes : contracción muscular, mecánica ani­mal; circulación de la sangre; aparato vo­cal, voz; oído; visión. La obra, a la que el autor daba mucha importancia, tuvo merecidamente un gran éxito. Matteucci demuestra en ella sus mejores cualidades: método experimental, que podríamos llamar voltaico porque, aun siendo intrínsecamente cuantitativo, no usa fórmulas matemáticas y, por lo tanto, es de fácil comprensión, y al mismo tiempo riguroso, aunque no pue­da llegar a detalles y consecuencias que sólo son alcanzables por medio de un des­arrollo matemático; investigación pacientísima, sin prejuicios, original.

Según Mat­teucci, del mismo modo que ni el más fa­nático vitalista puede negar que la materia organizada sea extensa, impenetrable, divi­sible y porosa, así también es inadmisible que la gravedad, el color, la electricidad, la luz, la afinidad química tengan maneras generales de obrar sobre los cuerpos vivos totalmente distintas de aquellas con que obran sobre los demás cuerpos de la natu­raleza. Es verdad, sin embargo, que estos «grandes agentes físicos», obrando por me­dio de la materia organizada, modifican a veces su conducta general por efecto de la diversa estructura y composición de los cuerpos orgánicos. En los cuerpos vivientes hay muchos e importantes fenómenos «vi­tales» que, en el estado actual de la cien­cia, no se ve cómo pueden ser producidos por los agentes físicos, aunque sean modi­ficados. Por esto existe una ciencia de los fenómenos fisicoquímicos de los cuerpos vi­vos, del mismo modo que existe una fi­siología experimental. Matteucci subraya que ha hablado de fenómenos, y no de fuerzas vitales; y añade que la diferencia es esencial. Hablar de fuerzas vitales, dar su definición, interpretar los fenómenos con su ayuda ignorando sus leyes, es tanto como no decir nada, o peor aún: «Decir que el hígado, por la fuerza vital, separa de la sangre los elementos de la bilis, equivale exactamente a decir que la bilis se forma en el hígado». Las brillantes y certeras ideas que animan estas lecciones, y la ma­gistral descripción que Matteucci hace de muchos de sus famosos experimentos expli­can que su obra conserve, después de más de un siglo, su atractivo y su interés.

S. Timpanaro