Excursiones Rurales, William Cobbett

[Rural Rides], Bajo este título el agitador inglés recogió en dos volú­menes, en 1830, los ensayos que había ido publicando en el diario fundado por él, el «Weekly Political Hegister». Después de al­gunas reformas propuestas en 1821, dirigi­das a soslayar la grave crisis de la agricul­tura, consecuencia de las guerras napoleó­nicas, decidió ir a ver con sus propios ojos la situación agraria para informar a sus lec­tores.

De esta manera, probablemente sin darse cuenta de ello, escribió su mejor libro, el único de sus escritos que ha vencido al tiempo. A la vista del campo, viviendo las escenas de la vida rural, que tantos recuerdos despertaban en él, hijo de campesinos, la preocupación política se alejaba de su mente para dejar paso a una especie de lírico entusiasmo, a un amor un poco ingenuo y simple pero apasionado, por su tierra. Así nacieron las numerosas e inspiradas descripciones que hoy día se consideran clásicas. En estas páginas tam­bién las ideas del autor (que fue conspicuo representante del partido radical popular) encuentran, es natural, frecuentes ocasio­nes de desahogarse; de manera que su im­portancia no es menor en el campo de la literatura que en el de la historia política de la época.

La panacea que Cobbett propo­nía con tanta vehemencia y honradez, es teóricamente muy sencilla: volver a la tierra y dar a cada hombre la posibilidad de trabajar, de casarse joven, de tener una casa confortable y buena ropa. Que el clero se dedique a asistir a los infelices, el ejér­cito a adiestrarse para la defensa de la nación, y que los impuestos sean propor­cionados a las rentas de cada uno. Era el tiempo de las ilusiones generosas en socio­logía, y, salvo más o menos sensibles dife­rencias en los detalles, el ideal de Cobbett es el de todos los reformadores de su época desde el anarquista y racionalista Godwin a Bentham y a Smith.

L. Krasnik