La Excursión, William Wordsworth

[The Excursión]. Poe­ma en nueve libros publicado en 1814. Según la intención del autor, había de ser la parte media de un gran poema filosófico sobre el Hombre, la Naturaleza y la Sociedad en tres partes, que tenía que titularse El re­cluso [The Recluse], sobre el tema de los sentimientos y opiniones de un poeta ais­lado.

La parte más antigua del poema está formada por un fragmento del libro pri­mero que incluye el poemita juvenil La quinta arruinada [The Ruined Cottage], es­crito en 1797; historia desconsoladora de un aldeano que se alista en el ejército y marcha hacia lejanas tierras dejando a su mujer, que muere tísica; la quinta se con­vierte en una ruina; Coleridge declaró que este poema era «superior a cualquier cosa similar escrita en nuestro país». La concep­ción del poema remonta a 1798, cuando Wordsworth vivía en Alfoxden cerca de Co­leridge. Podría definirse como una epopeya sin acción, con dos héroes, el Vagabundo y el Pastor. El poeta, paseando con el Vagabun­do (the Wanderer), un mercader ambulante de ideas filosóficas, encuentra a un amigo de éste, el pesimista Solitario (the Solitary). Éste tiene un concepto desesperado de la vida porque carece de fe religiosa y de confianza en la virtud del hombre y su punto de vista es objeto de largas argu­mentaciones. Comparece otro personaje, el Pastor (the Pastor), que ilustra el saluda­ble efecto de la virtud y de la religión narrando la vida de las personas sepultadas en el cementerio.

Visitan la casa del Pastor y el Vagabundo saca sus conclusiones ge­nerales filosóficas y políticas de las discu­siones precedentes. Raros son los oasis de poesía (por ejemplo la descripción, en el libro I, del éxtasis del muchacho al ver sa­lir el sol, la descripción de un ocaso al fin del mismo libro, la alegría salvaje de vagar por las montañas durante una tempestad en el libro IV, etc.) en esta obra pesada e informe, si bien en la intención del poeta había de producir la impresión de un tem­plo en torno al cual sus poesías más breves habían de agruparse como capillas. Tam­bién aquí encontramos descripciones de pai­sajes, pero parecen a menudo pálidos re­flejos de los que el poeta captó en otras obras con genial intuición; también aquí encontramos enunciadas las convicciones y esperanzas que otras veces se presentaron con el calor de una viva emoción. Le queda al poema un indudable valor didáctico, una especie de divulgación demótica de las originarias conquistas del poeta. El princi­pio fundamental de Wordsworth continúa siendo «el niño es el padre del hombre» (v. Oda sobre los atisbos de inmortali­dad); con lo que el poeta entiende que los instintos y los placeres de una infancia sana señalan las directrices según las cua­les habría de desarrollarse el carácter más maduro del hombre.

La alegría de vivir tendría que ser conservada en la esperanza de la fe religiosa, la sencillez de la expe­riencia originaria tendría que ser hallada con la meditación, el amor nacido en la familia debería extenderse a toda la huma­nidad. La Naturaleza debería actuar de mo­deradora y purificadora durante toda la vida. Así en sus dos últimos libros Words­worth se preocupa de la formación de quie­nes, por vivir en centros industriales, no se benefician del influjo de la Naturaleza: uno de los pasajes más elocuentes del poema es el lamento por la injusticia que sufren así los hijos de los obreros de las fábricas. Wordsworth no es comunista: quiere conservar las distinciones naturales de clase, pero se rebela contra un orden social que conduce a una inferioridad mo­ral de una parte del pueblo; de ahí la im­portancia que concede al problema educa­tivo.

M. Praz

Pesado e incoloro como un sermón; sin embargo, se olvida la pobreza de presentación para admirar la pureza del sentimien­to y la elevación del pensamiento. Uno tiene la impresión de encontrarse en un templo protestante, augusto y elevado, aun­que monótono y destartalado.  (Taine)

El interés de la Excursión no está tan justificado por los raros oasis de verdadera belleza poética como por la difusa intui­ción de la posibilidad artística de aplicar el método de la observación natural a la vida interior. (E. Cecchi)