Escuela y Sociedad, John Dewey

[School and Society). Obra pu­blicada en 1899. Son tres conferencias en las que el filósofo norteamericano explica las ideas y los métodos educativos expe­rimentados y aplicados en la escuela ele­mental aneja a su cátedra universitaria de pedagogía.

Dewey ve todos los problemas, y especialmente los pedagógicos, desde el punto de vista social: a la sociología com­pete determinar la naturaleza y los métodos de la educación, y la educación debe ante todo hacer al hombre apto para vivir en la sociedad contemporánea. En la Edad Me­dia» la instrucción constituía el privilegio, la tarea y el derecho de una determinada clase social, la eclesiástica.» que, más tarde, con el Renacimiento y la secularización del saber pasó a las clases superiores. Una ins­trucción de este tipo era y debía ser puro trabajo^ intelectual, pura información, acu­mulación de noticias abstractas sin referen­cia a la vida social en su conjunto.

Con el progreso de la civilización, las clases so­ciales entraron en contacto entre ellas y se ha formado el Estado moderno, en el que no existen, o no tendrían que existir, clases privilegiadas, separadas de las demás, y por lo tanto tampoco la cultura puede ser el privilegio de unos pocos. Por esto, el intelectualismo cultural debe dejar su puesto a una forma de cultura que esté en inme­diato contacto con la vida moderna; el muchacho no ha de ser educado con un montón de nociones y conocimientos abs­tractos, sino haciéndolo apto para tomar parte en el complejo de la vida social. Sin embargo, aún hoy la escuela, que continúa la tradición intelectualista de la época en que la cultura era un privilegio y por tanto no tenía contactos con la vida, da solamen­te nociones, conocimientos, y queda aislada de la vida social de manera que el mucha­cho no logra ninguna preparación efectiva, una verdadera cultura que le prepare para ser hombre en la sociedad moderna. En su escuela experimental, Dewey trató de apli­car lo que más tarde, de mil maneras y métodos, se impuso en muchos sistemas educativos: fundar la educación sobre el trabajo, en sus formas más sencillas (espe­cialmente, taller de artesano y cocina) como forma apta para una cultura con­creta.

En el esfuerzo de producir algo (una caja, una comida, etc.) el muchacho se in­teresará por los materiales de que ha de servirse, y por adquirir de ellos un cono­cimiento profundo, en relación con el uso que de ellos quiere hacer. De este modo las nociones se referirán inmediatamente a su aplicación práctica, es decir, a su fun­ción social, ya que la sociedad se basa so­bre la producción de objetos, y la cohesión social se debe precisamente a las relaciones productivas que se establecen entre los va­rios individuos. En el tipo de educación propugnada por Dewey, tanto el juego como la gimnasia pierden mucho del valor que les atribuyen otros sistemas pedagógi­cos: la gimnasia, porque el trabajo exige ya del muchacho el ejercicio físico nece­sario; el juego, porque la imaginación y la creatividad se desarrollan más bien en el sentido productivo que en el meramente fantástico. Punto de comparación del nue­vo tipo de educación es la geografía, que no ha de ser estudio nemotécnico de datos, sino que ha de surgir del esfuerzo que hace el muchacho para ambientarse primero en la estancia en que se encuentra, luego en el jardín que la rodea y más tarde en el campo, y así sucesivamente.

M. M. Rossi