Esbozo de la Religión Natural, William Wollaston

[Natural Religión Delineated]. Obra publicada en 1722 en edición privada y en 1724 en edición pública. «Religión natural» signi­fica para Wollaston contenido moral, obli­gación de cumplir ciertas acciones porque están ordenadas por Dios.

El autor, en la polémica entre intelectualismo y sentimen­talismo ético, se coloca en el ala extrema del intelectualismo, siguiendo a Clarke (v. Demostración de la existencia y de los atri­butos de Dios), quien había sostenido que la acción moral no deriva de los sentimien­tos buenos, ni de estados de ánimo subje­tivos (tesis que ya había sido y que conti­nuará siendo aceptada por los principales pensadores ingleses de la época), sino de un acuerdo objetivo, real, entre el hombre y el mundo, de relaciones fijas que cons­tituyen un orden universal independiente de las concesiones humanas. Wollaston afirma sin más la identidad entre conoci­miento y acción, entre verdad y moralidad.

El proceso demostrativo es extremadamen­te simple y breve. La verdad consiste (aris­totélicamente) en la conformidad entre lo que decimos y la realidad, entre las rela­ciones que establecemos en nuestro juicio y las que realmente existen entre las cosas. No se necesitan palabras para expresar un juicio: puede también expresarse hasta con un gesto, con una indicación, con un acto cualquiera; por eso, hasta nuestras propias acciones son expresiones de juicios. Si el juicio es verdadero (es decir, si corres­ponde a una relación real entre las cosas), la acción es buena; si el juicio es falso, la acción es mala. Por ejemplo: Fulano hace mal sustrayendo el portamonedas de Men­gano, porque su acto equivale a afirmar, contra toda verdad, que el portamonedas de Mengano no es de Mengano. Así fijadas las bases de la doctrina, Wollaston identi­fica el placer con el puro conocimiento in­terior de una cosa agradable; las cosas son realmente, por su naturaleza, agradables o desagradables, y la felicidad consiste en una suma de placeres, superior a la suma de dolores.

Esta suma sólo puede obtenerse gracias a una exacta apreciación de la rea­lidad, por lo que la felicidad se obtiene «practicando la verdad», esto es, realizando los actos dictados por la razón. El resto de la obra consiste en el catálogo de las ver­dades fundamentales relativas a Dios, a la humanidad, al estado, a la familia, al indi­viduo; verdades que derivan de la propia naturaleza de Dios, de la sociedad, etc., deducidas con método matemático del con­cepto mismo de aquello a que se refieran. La enumeración de estas verdades, dada la teoría fundamental de Wollaston, equivale a una compleja exposición de los deberes del hombre para consigo mismo, para con la familia, para con la patria y para con Dios.

M. .M. Rossi