Ensayo de una Nueva Lógica o Teoría del Pensamiento, Salomon Maimón

[Versuch einer neuen Logik oder Theorie des Denkens, nebst angefügten Briefen des Philaletes an Aenesidemus]. Publicada en Berlín en 1794 y reimpresa en 1912, constituye, con las Investigaciones críticas sobre el espíritu humano [Kritische lintersunchungen über den menschlichen Geist], la obra más completa y orgánica del filósofo lituano Salomon Maimón (1754-1800), que en ella profundiza y unifica los puntos de vista ex­presados ya en forma fragmentaria y asistemática en el Ensayo sobre la filosofía trascendental [Versuch über die Traszendentalphilosophie].

La exposición que la crítica kantiana tuvo en Reinhold, como teoría de la representación en general, en cuya estructura era preciso reconocer y dis­tinguir un polo objetivo (la cosa en sí) y un polo subjetivo (el sujeto en sí), provocó las observaciones de Schulze sobre la impensabilidad tanto de uno como de otro extremo, y sobre la incongruencia de ad­mitir entre ellos una relación de causalidad o determinación recíproca, como explicación de la representación y, en general, del co­nocer, aunque tal relación fuese, según la propia critica, válida sólo en el orden del fenómeno y no en el orden de la realidad en sí.

Maimón trató de salvar la obra kan­tiana, profundizando y purificando su sen­tido crítico transcendental. Restituyendo a la cosa en sí, su carácter de noúmeno, de ciencia inteligible en la que se fundan a la vez que tienden a resolverse las parti­cularidades del mundo fenoménico, Maimón niega que pueda entenderse como objeto en sí de nuestro conocer. Ella constituye más bien el límite de su infinito proceso. La determinación de nuestra experiencia y el hecho que la caracteriza vienen condi­cionados por la particularidad, por la de­terminación de las conciencias singulares, que en el proceso del conocimiento tienden a resolverse en una estructura de relaciones universales, a cuyo sistema puede llamarse pensamiento real, en cuanto que es el fun­damento nouménico de la propia experien­cia, el plano límite en el que ésta se iden­tifica con la realidad. Si en sus primeros escritos, el pensamiento real parece estar concebido como pensamiento absoluto, como el acto de un sujeto super-empírico, en el Ensayo de una nueva lógica, tal punto de vista, que luego será el de Fichte, está decididamente abandonado.

El pensamien­to real es el límite teorético del proceso congnoscitivo: es la ley de su puro e infi­nito proceso resolutivo, por la que no deja subsistir ningún dato, sino que los resuelve en un sistema cada vez más vasto de rela­ciones, en las que su determinación se define y que representa la estructura de su constitución y de su desenvolvimiento (principio de determinación). Esta natu­raleza del proceso cognoscitivo, es la que según Maimón permite deducir las cate­gorías fundamentales del pensamiento, se­gún el esquema kantiano, como las for­mas según las que el pensamiento sitúa y relativiza el dato. El sistema de las cate­gorías, que es el objeto de la lógica trans­cendental, define el dato, en cuanto dado por el pensamiento. Esa es la condición de la validez y de las leyes de la lógica for­mal, que define precisamente la forma ló­gico teorética del dato mismo. De tales principios resulta para Maimón, que todos nuestros conocimientos — a excepción de los matemáticos, únicos verdaderamente sin­téticos a priori y que precisamente por eso ofrecen en sus conceptos y en su método la forma para una interpretación exacta de la función del pensamiento en cuanto tal— son relativos: es el estadio de un proceso infinito de resolución teorética. Es característico que Maimón note más las con­secuencias negativas — imposibilidad de una metafísica o de un saber absoluto — que las positivas — la libertad y la progresión del saber — de tal posición, hasta el punto de definirla como «escepticismo empírico».

Pero lo que efectivamente alcanza, llegan­do más a lo profundo de los propios mo­tivos que constituyen la base de la crítica kantiana, del fenomenismo de Hume y del logicismo de Leibniz, es una definición más pura y radical del método crítico o tras­cendental. Ya que no trata de darnos los presupuestos reales — empíricos o metafísicos — del conocer, sino las leyes de su proceso y de garantizarnos la libertad del mismo. De este ahondar la posición del pen­samiento crítico, que Maimón desenvuelve criticando en las «Cartas a Enesidemo» [«Briefen an Aenesidemus»], puestas como apéndice de la obra que nos ocupa, tanto la introducción de Reinhold como la crí­tica de Schulze, deriva la superación del dualismo kantiano de intelecto y razón, la idea de una sistematización universal del saber que justifique su dinamismo y su diferenciación, la liberación del conoci­miento concreto de la antítesis entre sin­gular y universal en el método racional resolutivo del dato en las leyes de su cons­trucción ideal.

Lo fecunda que resulta esta posición para una filosofía crítica, ha sido mostrado sobre todo por la escuela neo- kantiana de Marburgo. Pero históricamen­te, la obra de Maimón tuvo escasa eficacia sobre sus contemporáneos, que fueron más bien arrastrados por la corriente de la in­terpretación idealista del trascendentalismo kantiano, por su sentido y su valor cul­tural.

A. Banfi