En las Fuentes del Uebi Chébeli, Luigi Amedeo di Savoia

[Alie sorgenti dello Uebi Scebeli]. Obra del príncipe italiano y duque de los Abruzos, publicada en 1932. Antes de dedicarse exclusivamente a la colonización de Africa, estableciéndose en el poblado en la desembocadura del Uebi Schébeli que ahora lleva su nombre, el du­que de los Abruzos quiso, con esta última gran empresa, sellar su incansable actividad de explorador.

Salida de Italia el 16 de octu­bre de 1928, la expedición llegó en una sola etapa a Jibuti y desde allí, en tren espe­cial, a Addis Ábeba, donde fue recibida amistosamente por el Negus de Etiopía Hailé Selassié. Tras pocos días de perma­nencia, destinados a contratar hombres y alquilar mulos y caballos para la empresa, la caravana se ponía en marcha, desde la es­tación de Hadama dirigiéndose hacia el sur y, una vez atravesado el río Auach, por la silla de Carra alcanzaba finalmente el Uebi que en dichas regiones es un riachuelo de régimen torrencial, y lo remontaba hasta las fuentes. Allí se detuvo algunos días para efectuar observaciones astronómicas junto al aguazal donde nace el río, descubriendo que a pocos metros de distancia hay otro del cual sale un torrente que desciende lue­go al cauce del Juba.

Así pues, están muy próximas las fuentes de dos grandes ríos africanos que se alejan inmediatamente en su curso, para aproximarse nuevamente en las desembocaduras. La expedición des­cendió luego por el curso del Uebi, que los dos topógrafos Palazzolo y Braca seguían fielmente. Obligados sin embargo, a revuel­tas interminables en la selva virgen, el Du­que y sus compañeros se adaptaron al du­rísimo trabajo de proceder por sí solos a la planificación topográfica sin la ayuda de una base oportunamente dispuesta. Acaba­do aquel segmento que fue el más duro de todo el viaje, Luigi Amedeo di Savoia alcanzó finalmente el límite explorado an­teriormente, donde su empeño estuvo enor­memente facilitado: lo cual le permitió alcanzar en pocas horas de marcha la fron­tera italiana.

Los resultados de aquel viaje, narrados con limpia sencillez, fueron im­portantísimos sobre todo en su aspecto geo­gráfico, dando conocimiento seguro del curso superior del Uebi del que hasta enton­ces sólo se tenían noticias vagas e impre­cisas y terminando la exploración de los dos cauces del Juba y del Uebi Chébeli, iniciada muchos años antes por Vittorio Bottego. F. Dusi