Elementos de Derecho Criminal, Giovanni Carmignani

[Elementa jurisprudentiae criminalis]. Obra pu­blicada en latín, en 1808, y traducida al ita­liano por Caruana-Dingli en 1847. Está di­vidida en «Prolegómenos» y cuatro libros. Los «Prolegómenos» exponen la índole, las partes, el criterio y el método del derecho criminal, o sea, «las nociones más generales entre las nociones del derecho». Partiendo de algunos presupuestos teóricos de índole racionalista, el autor deduce la naturaleza de las leyes criminales que, a diferencia de todas las demás, están destinadas a tu­telar la seguridad interna de la sociedad y la libertad civil. Las leyes criminales se dividen en: leyes de policía (que tienen funciones preventivas) y derecho penal (cuya función es establecer qué acciones son delitos, qué penas Ies corresponden, etc.).

Entre las diversas formas de delincuencia el derecho penal contempla una sola: el delito civil, o sea, la «infracción de las leyes de la sociedad civil». La existencia de una sociedad es, por tanto, el presupuesto in­dispensable del delito civil, que nace de una valoración política de las acciones humanas. La «imputabilidad política no pue­de tener más base que la necesidad de ale­jar el daño que de dichas acciones resul­taría, de poderse cometer libremente». Constituye, en cambio, imputación civil «el juicio, que se constituye según los términos de la ley ya promulgada, sobre cada acción políticamente imputable, para que sea re­convenida a su autor». De ello se sigue que ni la moral ni la religión, sino la ne­cesidad social, es el fundamento de la misma valoración, y que la misma compite al poder legislativo del Estado, constitu­yendo un derecho mayestático.

Las únicas condiciones de imputabilidad son: una vo­luntad moralmente imputable y una ley que declare la imputabilidad de una acción. La naturaleza de las penas sigue directa­mente a la del delito y el fundamento del derecho de castigar es «la necesidad polí­tica». En torno a estos principios el autor desarrolla con toques rápidos y precisos los temas relativos al delito y a la pena; da después una admirable ilustración de los principios que regulan el proceso penal y los distintos delitos. La obra de Carmignani representa un auténtico mojón en el campo de las disciplinas criminales: con­trasta con la de Bentham, al oponer, a la escuela utilitarista, los principios de la gran escuela italiana, de la que Carmignani, con pleno derecho, es considerado el fundador.

A. Rèpacio