El Espíritu de la Revolución y de la Constitución de Francia, Louis-Antoine-Lion de Saint-Just

[L´Esprit de la Révolution et de la Constitution de France]. Obra política del fran­cés publicada en 1791. Es ciertamente el testimonio más importante del pensa­miento jacobino que animó la Revolución y, hasta en medio del Terror, intentó con­ducir rígidamente adelante las propias pre­misas del doctrinarismo abstracto de los convencionales.

Comprendiendo que Euro­pa, por la crisis misma de sus instituciones, corre a su decisiva revolución, el autor afirma que el despotismo no puede detener el curso fatal de la historia; los propios acontecimientos de la Revolución mues­tran que no está ligada al momento, sino a sus causas, a sus consecuencias y a su tér­mino. Por esto, desarrollando esos motivos en tratado orgánico, Saint-Just condena abiertamente el antiguo régimen, desde las habladurías cortesanas a las ilegalidades de los tribunales, y contra los abusos sim­bolizados por la infame Bastilla, preconiza furiosamente el restablecimiento de la de­mocracia francesa. Más allá de la monar­quía y contra la aristocracia están los derechos de la libertad de opinión, de cos­tumbres.

En nombre de una austeridad que halló en la Roma republicana el más sublime ejemplo, es menester combatir la absurda máxima del honor hereditario (re­siduo del feudalismo), y, bajo una nueva idealidad, educar a los jóvenes y al pueblo a sentir la comunidad en pensamientos y bie­nes. Siguen normas acerca del estado de la sociedad en tomo a los delitos y a los suplicios. Son interesantes, en su condena de los delitos de imprenta, sus ásperos jui­cios contra las distintas facciones; y no­tables algunos testimonios sobre el com­batido Camilo Desmoulins, sobre Marat, Danton, Robespierre y Mirabeau. Este es­crito, vibrante en la defensa polémica de los nuevos principios revolucionarios, ex­pone ideas que serán seguidas por Saint- Just hasta la guillotina: para el inicio gran­de y terrible de una nueva era.

C. Cordié