Disquisición metafísica contra Descartes, Pierre Gassendi

[Disquisitio metaphysica adversus Cartesium]. Obra en latín publicada en Amsterdam en el año 1644, y en forma más com­pleta, en 1644, como Disquisición metafí­sica o Dudas e instancias contra la metafísica de Renato Descartes [Disquisitio metaphy­sica seu Dubitationes et instantiae adversus Renati Cartesii metaphysicam]. Es la obra más importante del autor, puesto que se separa de su polémica sensista entendida en sí y por sí como un retorno abstracto a la filosofía epicúrea y, en cambio, plantea la necesidad de una discusión provechosa en el terreno del cartesianismo.

En el Discur­so del método (v.) Descartes fijó, con su famoso principio «pienso, luego existo», el punto fundamental de una certeza; elimi­na así en la conciencia la duda que podía surgir ante el problema de la existencia y del conocimiento. A su vez, Gassendi, ins­pirado por su sensismo naturalista, no quie­re encerrarse en un mundo de principios lógicos que carecen de la certeza de una verdad indiscutible, de la manera como, según él, puede ser dada por el conoci­miento sensorial. Por eso, opone a Descar­tes que no sólo en el pensamiento se pue­de encontrar la certeza, sino que también se la encuentra en todas las acciones hu­manas, aun en las más distantes del pen­samiento; incluso el saltar, el caminar y cualquier otra acción pueden destruir la duda sobre el existir.

Esta oposición al prin­cipio fundamental del método cartesiano, aunque algunos la consideren ajena a la propia lógica formal, otros encuentran en ella una fecunda idea, en cuanto presenta una realidad más completa e inmediata que la de un pensamiento abstracto. Por otra parte, Descartes noi admitía una conse­cuencia entre el pensar y el existir sino una relación que, siendo física, se podía entender como lógica, en cuanto que, en la conciencia, se consideraba como más inme­diato el pensamiento. Toda otra actividad —como el caminar y semejantes — había, pues, que considerarla como una dependen­cia del propio pensamiento. Pero Gassen­di, oponiéndose a las continuas dudas del sistema cartesiano, quiere dar a la propia actividad sensorial su verdad precisa y se­gura, no pudiendo suponer —siempre como posición lógica — que el caminar pueda ofrecer dudas, para quienes no sean capa­ces de pensar.

Donde Gassendi ha descu­bierto un punto extremadamente débil de la posición cartesiana, es en la idea de sus­tancia; advierte que de la sustancia no es posible tener una idea precisa y que es pe­ligroso concebir la realidad sólo mediante la actividad lógica. Antes que Locke, se ha trazado así una crítica que más adelante Kant convertirá en orgánica dentro de su sistema; y precisamente con tan sutiles dis­quisiciones, basadas sobre la evidencia misma de algunas objeciones, Gassendi re­forzaba las bases históricas de su pensa­miento, más todavía que en la polémica contra Aristóteles o que en sus breves afir­maciones de un retorno a Epicuro. Carte­sianos y gassendistas anticiparán así en el mundo francés, y bien pronto en la propia cultura europea, una crisis que la Ilustra­ción tratará de resolver más tarde.

C. Cordié