Discursos sobre la lengua italiana, Ugo Foscolo

[Discorsi sulla lingua italiana]. Es­critos críticos compuestos en 1824 y publicados por vez primera en el vol. IV de las Obras editadas por F. S. Orlandini y E. Mayer (Florencia, 1850-1862). Son seis y tratan de la historia de la lengua y de la literatura italiana desde sus orígenes al 1600; va precedido de un prefacio y una introducción, y en ésta el autor expone su pensamiento sobre la poe­sía, refutando la definición aristotélica de «imitación de la naturaleza» con argumen­tos, más que filosóficos, psicológicos y auto­biográficos. «Si imitase fidelísimamente al mundo, tal cual es — dice el autor —, cesa­ría de ser poesía, ya que nos situaría fren­te a los ojos la fría, triste y monótona rea­lidad. ¿Qué necesidad, qué deseo tenemos nosotros de verla descrita y pintada, cuando nos vemos asediados por ella, queramos o no, día y noche?».

En estas palabras se compendia el credo poético de Foscolo y su idea de la poesía como refugio ideal, como descubrimiento de esa armonía que los demás mortales tan sólo presienten, y que es el principal tema de las Gracias (v.). Menor importancia tienen los Discursos, compuestos para ser leídos al público in­glés, ya que en ellos se encuentran muchas ideas y páginas entresacadas, con peque­ñas variantes, del Discurso histórico sobre el texto del Decamerón (v.) y del Discur­so sobre el texto del poema de Dante (v.), y algunas partes, dirigidas a los lectores extranjeros, ofrecen un fin informativo o contienen noticias superfluas para los ita­lianos o que en la actualidad se ha demos­trado que son erróneas.

Pero el vigoroso pensamiento de Foscolo, que considera en su nexo íntimo la lengua y la literatura y no aísla la vida de la vida moral y política de la nación, consigue ganarse el aprecio y la admiración; todavía no es una historia de la literatura italiana, pero se perfila ya un diseño de tal historia en estos Discursos, que quieren demostrar en qué forma se engrandece aquella con la libertad y decae con la esclavitud de la patria, y siguen desarrollándose la polémica foscoliana contra los preceptistas, los legisladores de poesía y demás espíritus serviles, fatalmente opuestos a la libre creación de la poesía y de las letras.

M. Fubini